El desarrollo de habilidades socioemocionales: una apuesta educativa rentable

México es uno de los países que más invierte en educación;1 sin embargo, aún no logra mejorar de manera significativa la calidad de ésta ni el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes. ¿Qué eslabón (o eslabones) de la cadena de factores relevantes puede ayudar a México a lograr una mejor calidad educativa y a desplegar el […]

Texto de y 24/09/16

México es uno de los países que más invierte en educación;1 sin embargo, aún no logra mejorar de manera significativa la calidad de ésta ni el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes. ¿Qué eslabón (o eslabones) de la cadena de factores relevantes puede ayudar a México a lograr una mejor calidad educativa y a desplegar el […]

México es uno de los países que más invierte en educación;1 sin embargo, aún no logra mejorar de manera significativa la calidad de ésta ni el aprendizaje de niños, niñas y jóvenes. ¿Qué eslabón (o eslabones) de la cadena de factores relevantes puede ayudar a México a lograr una mejor calidad educativa y a desplegar el máximo potencial de sus estudiantes?

En este artículo se sostiene que uno de esos eslabones es el desarrollo de habilidades socioemocionales (HSE) de los educandos. Dichas habilidades permiten a la persona identificar y regular sus emociones, sentir y mostrar empatía por los demás, establecer y desarrollar relaciones positivas, definir y alcanzar metas personales, y tomar decisiones asertivas y responsables.2 Es decir, se trata de habilidades para la vida que ayudan a conocernos y regularnos mejor como personas, a interactuar positivamente con los demás y, de esta forma, a resolver problemas cotidianos con flexibilidad y creatividad.3 Ejemplos de hse son la perseverancia, el manejo de estrés, la tolerancia a la frustración, la empatía, la asertividad, el manejo de conflictos interpersonales y la toma responsable de decisiones, entre otros.

La investigación sobre las hse, sobre todo la desarrollada por James Heckman, Premio Nobel de Economía 2000, y otros equipos prestigiados de investigación, se ha vuelto central en las políticas educativas. Los resultados de estas investigaciones muestran que apostarle al desarrollo de hse —también conocidas como habilidades “blandas” o no cognitivas— resulta una intervención fructífera, rentable, razonable e innovadora, tomando en cuenta sus múltiples beneficios en ámbitos tan diversos como el aprendizaje, el desempeño escolar de niñas, niños y jóvenes, y la motivación de maestros y maestras.

La influencia ejercida por la investigación en este campo se puede ver, por ejemplo, en la incorporación de las hse en el currículo escolar de diversos países, con el fin de apoyar el desarrollo socioemocional de los educandos. En México, por ejemplo, la propuesta de reforma curricular de la sep, presentada hace apenas unas semanas, reconoce el papel central de las emociones y de las HSE en la facultad de aprender, en la promoción de conductas de convivencia sana y pacífica y en la formación del carácter de los educandos, entre otras cosas.

Este artículo describe concretamente los beneficios y retos educativos asociados al desarrollo de las hse. Se hace con base en la evidencia y experiencia internacional y nacional derivadas de la implementación de este tipo de políticas, sobre todo de las intervenciones a gran escala.

I. Los múltiples beneficios de las HSE

Las HSE son clave para mejorar el aprendizaje de los estudiantes

Todo proceso de enseñanza-aprendizaje depende de factores sociales, académicos y emocionales. Estos últimos tienen un impacto en lo que aprendemos y en la manera en la que lo hacemos.4 Para que los estudiantes aprendan, es importante que la experiencia misma del aprendizaje les genere bienestar. Esto ayuda a entender por qué es tan importante el ambiente escolar, tanto en el aula como en el plantel.5

Las HSE contribuyen a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje al generar entornos de diálogo y retroalimentación entre docentes y estudiantes. También elevan el desempeño académico de los jóvenes, al motivar la asistencia a clases, reducir las actitudes negativas o perseverar en la comprensión de los contenidos educativos.

La evidencia internacional derivada de 213 programas escolares que promueven el aprendizaje socioemocional en las escuelas, desde el preescolar hasta el bachillerato, muestra que los efectos de las hse son positivos (y estadísticamente significativos, equivalentes a 0.27 desviaciones estándar) sobre el desempeño académico de niñas, niños y jóvenes.6 Algunos estudios revelan que los programas de desarrollo de hse pueden generar en promedio un impacto positivo de 11 puntos (percentiles) en el logro escolar de los estudiantes.7

En particular, la perseverancia, una de las hse más estudiadas e importantes para el logro escolar, explica, en promedio, 4% de la varianza en distintas investigaciones sobre el desempeño académico.8 En el mismo sentido, la experiencia en México muestra que, en la educación media superior, elevados niveles de perseverancia en la prueba planea se asocian a mayores niveles de desempeño académico en matemáticas, incluso cuando el contexto socioeconómico del estudiante es desfavorable.9

Las HSE se asocian a mejores niveles de desempeño docente

Es frecuente escuchar que el factor más importante para lograr la transformación educativa tiene que ver con el papel desarrollado por los maestros, o más específicamente, con la manera en que éstos enseñan. La literatura en el área de la psicología muestra que las hse de los maestros (especialmente la perseverancia) influyen directamente en su efectividad para enseñar, medida en términos de su desempeño en el aula.10 Específicamente, una desviación estándar en la perseverancia de los docentes se asocia con un incremento de 31% en la probabilidad de que tengan un mejor desempeño.11 De la misma forma, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los estudiantes con docentes mejor dotados de hse logran más altos niveles de autoestima y habilidades sociales que aquellos con docentes que no tienen esta característica.12

Así pues, las hse de los docentes influyen, por un lado, en su propio bienestar, y por el otro, directamente y de forma positiva en el aprendizaje de los estudiantes, a través de la calidad de la relación maestro-alumnos, la organización y el manejo de su clase, y el ejemplo que ofrecen en materia de desarrollo socioemocional.13 Es por ello que las mejores prácticas en la educación apuntan a fortalecer la inversión en el desarrollo profesional de los docentes para fortalecer tanto su formación como su desempeño socioemocional.14

Las HSE reducen la probabilidad de desarrollar  conductas de riesgo

Existe evidencia que revela que las hse también son fundamentales en la prevención de conductas de riesgo, como el embarazo temprano, el consumo de sustancias adictivas, el abandono escolar, la violencia o el acoso escolar.15 Dichas habilidades empoderan a los jóvenes y adolescentes para prevenir conductas de riesgo. Lo hacen elevando su capacidad para establecer relaciones armónicas y satisfactorias, apreciar el valor de la convivencia social y tomar decisiones reflexivas.

La evidencia internacional sugiere que la implementación de programas que promueven el desarrollo de hse tiene efectos positivos y significativos (en promedio de 0.22 desviaciones estándar) sobre diversos problemas de conducta.16 La evidencia disponible resulta de gran relevancia para México, donde casi uno de cada cinco alumbramientos por año (18.7%, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población) son de madres adolescentes o jóvenes menores de 20 años. El desarrollo de hse se asocia también con menores probabilidades de encarcelamiento o internamiento juvenil y mayores niveles de ingreso, bienestar, escolaridad y empleabilidad.17

Las HSE son cada vez más valoradas en los mercados laborales

Las personas que son socioemocionalmente competentes se llevan bien con otros, saben cooperar y negociar, pueden resolver problemas, saben cuándo y dónde buscar ayuda y realizan contribuciones positivas a su familia y entorno social.18 Por ello, cada vez con mayor frecuencia, los empleadores no sólo buscan a portadores de certificados de bachillerato o títulos de educación superior, sino a personas que, cumpliendo con los requisitos académicos, sean capaces de resolver problemas e interactuar con los demás.19

La evidencia disponible en algunos países de América Latina muestra que, entre los trabajadores de 25 a 30 años de edad, la asociación entre HSE y los niveles de empleo y salario es superior a la correlación entre las habilidades cognitivas y las mismas variables de empleo y salario.20

II. Aspectos relevantes de política pública sobre las HSE

Las HSE pueden ser moldeadas durante la adolescencia

La evidencia muestra que las hse pueden ser desarrolladas desde edades tempranas. El desarrollo de dichas habilidades en niñas, niños y jóvenes se correlaciona fuertemente con la educación de los padres y las HSE de las madres: cuando no se invierte en ellas adecuada y oportunamente, la brecha entre individuos y grupos socioeconómicos comienza a ensancharse desde edades muy tempranas.21

La evidencia desde las neurociencias muestra que si bien el cociente intelectual suele asentarse antes de la edad de 10 años, la corteza prefrontal, o el área del cerebro que regula las emociones y el autocontrol, continúa desarrollándose hasta la edad de 20 años.22 Esto quiere decir que mientras las habilidades cognitivas sólo son maleables a edades tempranas, las hse pueden continuar desarrollándose en la adolescencia y la juventud, incluso en jóvenes con mayor exposición a diversos factores de riesgo.23

Las HSE tienen efectos de largo plazo

Los esquemas actuales de evaluación educativa suelen enfocarse en el desempeño cognitivo de los estudiantes; sin embargo, estas pruebas sólo capturan una de las tantas habilidades que se requieren para tener una vida exitosa.24

La evidencia disponible muestra que el impacto positivo (en diversos ámbitos de la vida) asociado al desarrollo de las hse se extiende al largo plazo. Así, por ejemplo, un estudio longitudinal del efecto causal del Programa Perry de educación preescolar, que promovió en Estados Unidos el desarrollo de HSE en los años sesenta en niños de raza negra y contexto socioeconómico desfavorable, permitió determinar, cuarenta años después, que niñas y niños beneficiarios del programa habían obtenido, en promedio a lo largo de sus trayectorias de vida, mejores resultados (desde el punto de vista del logro académico, la escolaridad, los ingresos o el patrimonio inmobiliario) que quienes, con características similares, no recibieron el tratamiento del programa.

Las HSE pueden y deben enseñarse en la escuela

Si bien el primer espacio natural para desarrollar HSE debería ser el hogar, lo cierto es que la calidad de la crianza de los padres no siempre es la óptima.25 Es por ello que resulta tan importante promover el desarrollo de dichas habilidades en otros contextos, como el entorno social o la escuela.26

Los estudiantes pasan buena parte de su tiempo en los planteles educativos, los cuales representan el primer espacio público de aprendizaje para la vida social, inmediatamente después del hogar.27 En consecuencia, la escuela es un contexto propicio para desarrollar dichas habilidades y también un bastión para hacer posible el entendimiento entre las personas.

Atender al desarrollo de hse en la escuela, incorporándolas a las actividades curriculares rutinarias y extracurriculares,28 incidirá de manera directa y positiva en la formación de los jóvenes. Una condición esencial para hacerlo es invertir previamente en su formación y en el desarrollo socioemocional de los maestros.29

Las HSE constituyen una inversión redituable

Aun si todos estos argumentos no fueran suficientemente convincentes, la evidencia indica que las HSE representan una inversión rentable, incluso con tasas por encima de las que ofrecen los mercados financieros.30 Mientras más temprano se implementen las intervenciones que impulsen el desarrollo de hse, más retornos sociales generarán.

La literatura señala, en general, que resulta más costoso invertir en esquemas de educación adulta que en programas de atención para jóvenes. El análisis de las distintas intervenciones que se han implementado para desarrollar HSE muestra que estas inversiones, sobre todo a edades tempranas, pueden generar tasas de rendimiento de alrededor del 10% anual.31

Las HSE y la “trampa de habilidades”

La crianza en el hogar no siempre contribuye al desarrollo temprano de hse, particularmente en familias con bajos niveles de ingreso. La escuela —como ámbito de socialización y aprendizaje— no está ayudando a resolver aún el enorme déficit en este renglón, sobre todo entre los más pobres.

Un desarrollo limitado de las hse entre los segmentos con mayores desventajas puede conducir a una “trampa de habilidades”, reproduciendo las desigualdades sociales y limitando la formación del capital humano.

El problema se agrava con el tiempo por el hecho de que el ciclo de formación de las habilidades —en términos de James Heckman32— es dinámico: el desarrollo de algunas habilidades estimula el desarrollo de otras. Igualmente, la falta de avance en algunas hse impide el desarrollo de otras. Este hecho sugiere la relevancia y rentabilidad social de las intervenciones de política pública en este renglón.

El Programa Construye T

 Existe evidencia de un enorme déficit en materia de desarrollo de HSE entre los jóvenes mexicanos. Los datos provenientes de la prueba PLANEA (aplicada a jóvenes de 3er grado de educación media superior en abril de 2015) muestran que:

• Sólo la sexta parte de los estudiantes (15%) reporta un alto nivel de perseverancia.

• Menos de 2 de cada 10 (18.4%) señalan contar con habilidades para la toma de decisiones.

• Apenas 1 de cada 7 sabe manejar adecuadamente el estrés.

• Únicamente 2 de cada 100 (1.6%) tienen un alto nivel de empatía.

Estos datos sugieren la relevancia de impulsar el aprendizaje socioemocional en la escuela tanto en el nivel medio superior como en niveles educativos previos, de modo que los jóvenes desarrollen y apliquen de manera efectiva habilidades para entender y manejar las emociones; fijar y alcanzar metas positivas; sentir y mostrar empatía hacia los demás; establecer y mantener relaciones armónicas, y tomar decisiones responsablemente.

Tomando en cuenta lo anterior, México inició recientemente un proceso de innovación educativa a gran escala, para impulsar el desarrollo de HSE en los estudiantes de educación media superior. El Programa Construye T es una intervención del Gobierno mexicano, dirigido y financiado por la Secretaría de Educación Pública a través de la Subsecretaría de Educación Media Superior, e implementado con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),33cuyo objetivo, desde 2014, es desarrollar HSE en los estudiantes del nivel medio superior.

Construye T reconoce que las hse son esenciales para el proceso de enseñanza-aprendizaje. También plantea que los programas de este tipo son más efectivos cuando mejoran la calidad de los ambientes escolares en los que los jóvenes son educados. Por ello, el programa implementa tres estrategias, en línea con las mejores prácticas internacionales y las recomendaciones de literatura nacional e internacional:

1. Capacitar a maestros y directivos en HSE y ambientes escolares positivos a través de talleres presenciales, seminarios y cursos en línea. De esta forma, los docentes pueden realizar actividades durante su clase o en espacios de tutorías para fortalecer la autorregulación, la motivación y la calidad de la interacción con los estudiantes. Desde agosto de 2014, Construye T ha capacitado a más de 24 mil docentes y directivos de forma presencial y a más de 28 mil en línea.34

2. Apoyar y guiar la gestión del ambiente escolar mediante acciones concretas que permitan fortalecer la capacidad de cada escuela para diagnosticar, transformar y monitorear su situación en este aspecto. La participación de organizaciones de la sociedad civil ha sido de gran importancia para acompañar a planteles, docentes y directivos en sus procesos de capacitación y gestión del ambiente escolar.

3. Desarrollar materiales prácticos para maestros, personal directivo, estudiantes e incluso padres de familia. Construye T ha realizado hasta ahora 202 fichas de ejercicios que permiten desarrollar hse de forma práctica y entretenida en el aula, la escuela e incluso el hogar. Además, se tiene registro de que en los seis talleres virtuales del programa llevados a cabo hasta la fecha estuvieron involucrados alrededor de 280 mil participantes.

Construye T promueve el desarrollo de 18 habilidades socioemocionales específicas, agrupadas en tres dimensiones que corresponden a procesos intrapersonales, interpersonales y de toma de decisiones del aprendizaje socioemocional.35 La primera dimensión, “Conoce T”, trabaja las habilidades que permiten identificar, entender y manejar las emociones propias (por ejemplo, la perseverancia y el manejo del estrés). La segunda dimensión, “Relaciona T”, abarca aquellas habilidades que ayudan a construir vínculos y relaciones más sólidos con los demás (por ejemplo, la empatía, la escucha activa o el manejo de conflictos interpersonales). Por último, “Elige T” promueve habilidades que permiten tomar decisiones de forma reflexiva y responsable, como la generación de opciones y el análisis de consecuencias.

Estas habilidades y dimensiones son fundamentales para el desarrollo integral de los adolescentes desde una perspectiva educativa y personal, no sólo por los múltiples cambios físicos y emocionales que experimentan, sino también por todas aquellas decisiones y relaciones de amistad y de pareja que establecerán en esta etapa y que marcarán el resto de su vida. En este sentido, el programa se basa en un enfoque positivo: construye ambientes escolares favorables para el aprendizaje y la sana convivencia, y al hacerlo, contribuye a prevenir la violencia; promueve la toma responsable de decisiones y, al lograrlo, previene el desarrollo de conductas de riesgo; busca estimular entre los jóvenes habilidades como la perseverancia y la motivación de logro, y al desarrollarlas, favorece un mejor desempeño escolar y previene el abandono de los estudios.

Vivimos en un mundo que exige no sólo el desarrollo de habilidades cognitivas, sino también de diversas hse (como la perseverancia, la asertividad y el trabajo en equipo, entre otras). Por esta razón, programas como Construye T constituyen una necesidad genuina de nuestro tiempo. Se trata de una intervención en favor del desarrollo de hse de los estudiantes del nivel medio superior, con potenciales efectos multiplicadores en el corto, mediano y largo plazos.

El programa se implementa actualmente en 4 mil planteles públicos de bachillerato en México, localizados tanto en contextos urbanos como rurales de las 32 entidades del país, beneficiando a 2.6 millones de estudiantes (o alrededor de 68% de la matrícula total de planteles públicos de dicho nivel educativo). Esta escala lo posiciona como uno de los programas más grandes a nivel mundial en la materia.

Retos y lecciones aprendidas

Precisamente porque pocos programas de aprendizaje socioemocional operan a esta escala en el mundo, al menos en la educación media superior, Construye T ha permitido aportar evidencia sobre la relevancia de este eslabón y sobre el proceso de implementación de este tipo de intervenciones.

Muchos de los programas que se proponen desarrollar HSE, más allá de su incorporación en el currículo, se han implementado de forma acotada en grupos de población relativamente pequeños, favoreciendo un nivel homogéneo de calidad.36 Sin embargo, al incrementar la escala de operación, el reto consiste en mantener y asegurar la calidad de la intervención. En el caso de Construye T, el trabajo colaborativo con los distintos órdenes de gobierno ha sido clave para coordinar esfuerzos, con el fin de llegar eficazmente a las aulas de la educación media superior pública del país.

Otro desafío relevante, tanto para México como para otros países que están implementando este tipo de intervenciones a gran escala, tiene que ver con la medición de las HSE. Evaluar si un estudiante puede realizar una operación matemática es relativamente sencillo en el contexto escolar, a partir del resultado concreto que obtenga de una operación determinada y del razonamiento lógico que emplee. Sin embargo, valorar si una persona es capaz, por ejemplo, de resolver un conflicto interpersonal, implica aplicar ejercicios de autovaloración, observación externa y encuestas de carácter psicológico, para entender la toma de decisiones y los resultados alcanzados. A final de cuentas, manejar conflictos interpersonales abarca otras hse como la empatía, la escucha activa, el autocontrol o la comunicación asertiva.

Un reto adicional es el de transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje en cada aula. Para que este tipo de intervenciones alcance su máximo potencial, es importante realizar cambios y actualizaciones relevantes al currículo escolar con miras a que las hse se enseñen como parte de los contenidos educativos.

A pesar de éstos y otros retos semejantes, la implementación de este tipo de intervenciones constituye ya una estrategia relevante que, además de impulsar el desarrollo personal y emocional de adolescentes y jóvenes, contribuye a desplegar el potencial de los educandos y a mejorar sus aprendizajes.

NOTAS

1. Como proporción del gasto público, México invierte, según datos de la OCDE (2015), alrededor de 18.4 por ciento del gasto público.

2. Definición de CASEL (s/f).

3. Milicic et. al. (2014).

4. Milicic et. al. (2014).

5. Milicic et. al. (2014) y OCDE (2015).

6. Durlak et. al. (2011).

7. Durlak et. al. (2011).

8. Duckworth et. al. (2007).

9. Subsecretaría de Educación Media Superior.

10. Duckworth et al (2009).

11. Duckworth et. al. (2009).

12. Alfonso et. al. (2012). Estudio para Chile.

13. Jones et. al. (2013).

14. OCDE (2015).

15. Heckman y Rubinstein (2001) y Durlak et. al. (2011).

16. Durlak et. al. (2011).

17. Heckman et. al. (2006), Heckman (2008), Heckman y Kautz (2012), Kautz et. al. (2014).

18. Milicic et. al. (2014).

19. Bassi et. al. (2012).

20. Bassi et. al. (2012).

21. Heckman (2005).

22. Heckman y Cunha (2010).

23. Heckman y Rubinstein (2001) y Heckman y Cunha (2010).

24. Heckman y Rubinstein (2001).

25. Heckman y Cunha (2009).

26. Kautz et. al. (2014).

27. Milicic et. al. (2014).

28. Durlak et. al. (2011) y OCDE (2015).

29. Jones et. al. (2013).

30. Heckman y Kautz (2012).

31. Heckman y Kautz (2012).

32. Heckman (2008) y Heckman y Kautz (2012).

33. www.sems.gob.mx/construyet.

34. Encuestas de monitoreo del Programa Construye T.

35. Las 18 habilidades socioemocionales corresponden al Programa Escuela Amiga de Perú y se derivan de una colaboración técnica con el Banco Mundial. Las 3 dimensiones corresponden a las dimensiones de aprendizaje socioemocional que aborda CASEL.

36. En Durlak et al (2011) por ejemplo se estudian programas que en promedio benefician a 1,267 estudiantes.

__________

Rodolfo Tuirán es subsecretario de Educación Media Superior en la SEP.

Paula Villaseñor es consultora en Educación y exdirectora del Programa Construye T.

DOPSA, S.A. DE C.V
T.  56 58 23 26 / 55 54 66 08 /
56 59 83 60

Dulce Olivia 71,
Villa Coyoacán,
Coyoacán,
04000,
Ciudad de México