
«También está Hachiko, el akita pachón con una oreja gacha que habitó durante años en la estación de tren de Shibuya, al oeste de Tokio, esperando a que su amo volviera de trabajar. Esperó más de tres mil días en vano, pues Hidesaburo- Ueno había muerto de un paro cardiaco a muchos kilómetros de distancia.»