Colofón

El editor John Blake asegura tener una copia impresa de una autobiografía que Mick Jagger escribió a inicios de los años ochenta. En entrevista telefónica, Blake declaró que el texto es “extraordinario” y que podría compararlo con los Manuscritos del Mar Muerto. También afirmó que en un principio la mánager de los Rolling Stones, Joyce Smyth, […]

Texto de 18/04/17

El editor John Blake asegura tener una copia impresa de una autobiografía que Mick Jagger escribió a inicios de los años ochenta. En entrevista telefónica, Blake declaró que el texto es “extraordinario” y que podría compararlo con los Manuscritos del Mar Muerto. También afirmó que en un principio la mánager de los Rolling Stones, Joyce Smyth, […]

Colofón

El editor John Blake asegura tener una copia impresa de una autobiografía que Mick Jagger escribió a inicios de los años ochenta. En entrevista telefónica, Blake declaró que el texto es “extraordinario” y que podría compararlo con los Manuscritos del Mar Muerto. También afirmó que en un principio la mánager de los Rolling Stones, Joyce Smyth, dijo que Jagger no recordaba haber escrito esas memorias; sin embargo, más tarde confirmó su autenticidad pero negó el permiso para su publicación. En un artículo de la revista The Spectator, Blake destaca varios episodios que aparecen en la autobiografía, como cuando Jagger compró una casa histórica en la campiña inglesa mientras se encontraba bajo los efectos de una droga psicodélica y las ocasiones en que los Rolling Stones exigieron caviar y codornices rellenas en el backstage para después ni siquiera probarlos.1

Una novela del poeta Walt Whitman, perdida desde hace 165 años, ha sido descubierta por un estudiante de doctorado, Zachary Turpin, de la Universidad de Houston, quien dio con ella luego de encontrar un cuaderno de notas de Whitman donde éste escribió de forma desordenada ideas, tramas y nombres, entre ellos el de un tal Jack Engle. Esto lo llevó a realizar una búsqueda más a fondo, con lo que encontró un breve anuncio del 13 de marzo de 1852 que menciona la próxima publicación de una novela por capítulos en The Sunday Dispach, un periódico en el que Whitman ya había publicado. El folletín, titulado Vida y aventuras de Jack Engle, narra en primera persona las vicisitudes de un huérfano. Fue publicado de forma anónima y una vez impreso quedó en el olvido, sin nunca llegar a tomar forma de libro o a ser reeditado. Turpin logró localizar los últimos ejemplares del desaparecido diario —que jamás habían sido digitalizados— en la Biblioteca Nacional. Tras su recuperación, la novela ha sido editada en papel por la Universidad de Iowa y en versión digital por The Walt Whitman Quarterly Review.2

Durante su investigación, Turpin también descubrió que trece artículos sobre la salud de los hombres que habían sido publicados en 1858 en el diario New York Atlas, firmados con el seudónimo Mose Velsor, también son de la autoría de Whitman. Dichos textos constituyen una columna de consejos, a veces contradictorios, sobre dieta, belleza y ejercicio, llamada “Salud y entrenamiento masculinos”, y han sido recopilados en un nuevo libro titulado Salud y entrenamiento masculinos: para enseñar la ciencia de un cuerpo sano y hermoso. Algunos de los títulos de estas entregas del poeta son “El gran mal estadounidense: la indigestión” y “¿Podría haber una nación entera de hombres bellos y vigorosos?”. Whitman se sirvió de su columna para implorar a los hombres que hicieran cosas como caminar, ducharse y restregarse con paños secos y guantes enérgicamente, así como para advertirles de los peligros de las prostitutas, de pensar demasiado, de las papas y las bebidas calientes, de comer entre comidas, de los condimentos —los verdaderos hombres renuncian a la cátsup—, por mencionar algunas de sus prohibiciones. A diferencia del pansexualismo promiscuo que le ganó a su Hojas de hierba la censura, el diagnóstico de su columna de salud es que los hombres jóvenes están obsesionados con el sexo y que sus intensas pasiones son simplemente un vehículo para la sífilis. Whitman parecía estar decidido a convencerse a sí mismo, más que a otros, de que su régimen de salud funcionaba.3

Shakespeare no siempre fue bien recibido por la crítica europea. Por ejemplo, Voltaire lo calificó de “monstruo” y “salvaje”, y a su Hamlet de “drama bárbaro”. Cuando la obra del dramaturgo inglés llegó a España en el siglo xviii suscitó una gran controversia en cuanto a sus vicios y virtudes, la cual no se disipó hasta ya bien entrado el siglo xix. Las primeras versiones de su obra en español se realizaron a partir de las traducciones al francés, pues a los españoles les parecía que los ingleses y su lengua eran incultos y vulgares, así que preferían traducir del francés. Más tarde, cuando los escritores del Romanticismo revaloraron a Shakespeare, apareció por fin la primera traducción al español directamente del inglés: Hamlet, realizada por Leandro Fernández de Moratín y publicada en 1798 bajo el seudónimo “Inarco Celenio”. Pero a Moratín el idioma inglés le parecía “infernal”, y de Hamlet le repugnaba que las “pasiones terribles” cedieran “á los diálogos mas groseros, capaces solo de excitar la risa de un populacho vinoso y soez”. A partir de entonces la reputación de Shakespeare creció en el ámbito hispánico. En el prólogo a la segunda edición de su traducción de Hamlet, publicada en 1825, Moratín se sintió obligado a eliminar la mayoría de sus críticas.4

NOTAS

1 <https://www.nytimes.com/2017/02/16/arts/mick-jagger-memoir.html?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fbooks&action=click&contentCollection=books®ion=stream&module=stream_unit&version=latest&contentPlacement=24&pgtype=sectionfront&_r=0>

2 <http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/23/actualidad/1487813076_242945.html>

3 <http://www.newyorker.com/books/page-turner/lessons-on-male-insecurity-and-indigestion-from-walt-whitmans-mens-health-column?intcid=mod-latest>

4 <http://www.aat.es/elkioscoteatral/las-puertas-del-drama/drama-44/moratin-frente-a-shakespeare-la-admiracion-de-un-enemigo/>

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