Colofón

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (mit) y del Georgia Tech han encontrado la manera de leer un libro con apenas tener que abrirlo. El espectrómetro Terahertz, mezcla de cámara y microscopio, puede leer perfectamente nueve páginas por debajo de la primera y ver imperfectamente hasta por debajo de veinte. Las ondas terahertz son […]

Texto de 24/10/16

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (mit) y del Georgia Tech han encontrado la manera de leer un libro con apenas tener que abrirlo. El espectrómetro Terahertz, mezcla de cámara y microscopio, puede leer perfectamente nueve páginas por debajo de la primera y ver imperfectamente hasta por debajo de veinte. Las ondas terahertz son […]

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (mit) y del Georgia Tech han encontrado la manera de leer un libro con apenas tener que abrirlo. El espectrómetro Terahertz, mezcla de cámara y microscopio, puede leer perfectamente nueve páginas por debajo de la primera y ver imperfectamente hasta por debajo de veinte. Las ondas terahertz son un tipo de radiación que se sitúa en el espectro electromagnético entre las microondas y la luz infrarroja. Al aparato todavía le falta mucho como para poder escanear un libro completo sin abrirlo, pero por lo pronto funciona mucho mejor que los rayos X, utilizados para escanear documentos y pinturas a pesar de los riesgos de su radiación. El espectrómetro Terahertz podría utilizarse en el futuro para escanear el contenido de libros muy antiguos, cuya manipulación podría destruirlos. Su costo es de cien mil dólares.1

Hay escritores productivos y los hay compulsivos. Corín Tellado escribió más de 4,000 novelas cortas y Barbara Cartland publicó 723 libros (un libro cada 40 días a lo largo de una carrera de 80 años como novelista). Pero los autores más prolíficos de todos los tiempos, según registros oficiales, han sido Kim Il-sung, Presidente Eterno de la República Popular Democrática de Corea, y su hijo Kim Jong-il, Bienamado Líder Supremo. El primero publicó 10,800 libros, discursos y tratados, que cupieron en apenas 100 volúmenes (un ritmo de 131 obras publicadas por año, si es que empezó a publicar desde que le cambiaban pañales). El segundo tuvo un periodo de intensa actividad creadora mientras cursaba sus estudios universitarios: en tan sólo tres años escribió 1,500 libros. Todos los días se daba tiempo para estudiar y para escribir un libro y dejar terminado más de un tercio del siguiente. Ambos escribieron, a la par de tratados de filosofía marxista y óperas musicales, cuentos para niños; pero sólo el segundo se jactaba de ser un experto en internet. Mencionamos dos títulos de su bibliografía infantil: La mariposa y el gallo, de Kim Il-sung, es una fábula antiestadounidense. Niños acaban con bandidos, de Kim Jong-il, habla de cómo la degeneración del capitalismo, las impurezas culturales y el individualismo desenfrenado son vencidos por la virtud pura de la colectividad.2 Según Christopher Richardson, quien investigó literatura infantil norcoreana durante su doctorado en la Universidad de Sídney, el cuento es “extraordinariamente violento y exuberante”.3 A Richardson le parece que, a pesar de ser ultraviolentos, sería un error tachar estos cuentos de simple propaganda política, pues en realidad “son divertidos de leer y tienen buenas historias”.

La opinión sobre si Bob Dylan se merece o no el Premio Nobel de Literatura está muy dividida. A Sabina Berman le parece “una frivolidad, un insulto a la literatura”. A Heriberto Yépez le ha agradado el gesto de la Academia sueca porque “dárselo a Philip Roth o Joyce Carol Oates sería premiar literatura mainstream, prácticamente bestseller literario; escritura basada en visiones tradicionalistas”. Antonio Deltoro dice estar feliz con la decisión, pues para él Dylan “es un poeta que amplía la poesía y la hace resonar con la música”. En opinión de David Huerta “el Premio Nobel se está volviendo casi tan importante como los premios Grammy”. A Armando González Torres la decisión lo desconcierta porque “al tiempo que amplía la apreciación y ensancha el campo de lo literario, también abre resquicios para su mayor banalización […] Existen sobrados espacios para celebrar el arrastre colectivo de la música pop, pocos para reconocer la callada introspección de la literatura”.4 En el año 2000, Nicanor Parra dijo que Bob Dylan se merecía el Nobel de Literatura por tan sólo estos tres versos:

My father is in the factory and he has no shoes

my mother is in the alley looking for food

and I’m in the kitchen with the thumb stone blues.5

A Parra su memoria le hizo una mala jugada, pues los tres versos a los que se refirió son en realidad seis de la canción “Tombstone Blues” (1965), que, además, son diferentes a como él los citó:

Mama’s in the fact’ry

She ain’t got no shoes

Daddy’s in the alley

He’s lookin’ for the fuse

I’m in the streets

With the tombstone blues.

Se ha dicho que Robert Allen Zimmerman se cambió el nombre a Bob Dylan en honor al poeta y escritor Dylan Thomas; otros afirman que esto es sólo un mito y que simplemente eligió ese nombre porque le gustaba, o que empezó a llamarse a sí mismo Bob Dillon por el personaje de la serie de televisión Gunsmoke, y que más tarde Dillon mutó a Dylan.

How many awards does a man have to win

Before he rejects the Nobel Prize?  ~

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