El cuarto signo del Zodiaco. Mary Oliver

Traducción de José Enrique Fernández  1. ¿Por qué debería de haberme sorprendido? Los cazadores caminan el bosque sin sonido alguno. El cazador, atado a su rifle, el zorro en sus pies de seda, la serpiente en su imperio de músculos— todos se mueven en completa quietud, hambrientos, cuidadosos, con intención. Tal como el cáncer entró […]

Texto de y 07/05/19

Traducción de José Enrique Fernández  1. ¿Por qué debería de haberme sorprendido? Los cazadores caminan el bosque sin sonido alguno. El cazador, atado a su rifle, el zorro en sus pies de seda, la serpiente en su imperio de músculos— todos se mueven en completa quietud, hambrientos, cuidadosos, con intención. Tal como el cáncer entró […]

Traducción de José Enrique Fernández

 1.

¿Por qué debería de haberme sorprendido?

Los cazadores caminan el bosque

sin sonido alguno.

El cazador, atado a su rifle,

el zorro en sus pies de seda,

la serpiente en su imperio de músculos—

todos se mueven en completa quietud,

hambrientos, cuidadosos, con intención.

Tal como el cáncer

entró en el bosque de mi cuerpo,

sin sonido alguno.

2.

La pregunta es,

¿cómo será

después del último día?

¿Flotaré hacia el cielo

o me desgastaré

dentro de la tierra o un río—

sin recordar nada?

Qué tan desesperada estaría

si no pudiera recordar la salida del sol, si no pudiera

recordar los árboles, los ríos; si no pudiera

siquiera recordar, amado,

tu amado nombre.

3.

Yo sé que nunca fue tu intención estar en este mundo.

Pero estás en él de cualquier manera.

así es que por qué no empezar de inmediato.

Quiero decir, perteneciéndole.

Hay tanto que admirar, tanto por lo que llorar.

Y por lo que escribir música o poemas.

Bendice los pies que te llevan de un lado a otro.

Bendice los ojos y los oídos que escuchan.

Bendice la lengua, la maravilla del gusto.

Bendice el tacto.

Podrías vivir cien años, ha sucedido.

O no.

Estoy hablando desde el afortunado estrado

de muchos años,

ninguno de los cuales, creo, malgasté jamás.

¿Necesitas un empujón?

¿Necesitas un poco de oscuridad para echarte a andar?

Entonces, déjame ser tan urgente como un cuchillo,

y recordarte a Keats,

tan único en su propósito y pensamiento que, por un momento,

tuvo toda una vida.

4.

Ayer por la tarde, en el calor,

todas las flores azules y frágiles que florecían

en los arbustos del jardín de al lado se habían

caído de los arbustos y descansaban

arrugadas y descoloridas sobre el pasto. Pero

esta mañana los arbustos estaban llenos de

flores azules nuevamente. No había

una sola sobre el pasto. ¿Cómo, me

pregunté, se habían rodado de vuelta hacia

las ramas, queriendo ferozmente,

como todos nosotros, sólo un poco más de

vida? EP

Este poema en cuatro partes pertenece al libro Blue Horses (2014), de Mary Oliver.

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