Observatorio electoral | Estados Unidos: El proceso electoral demócrata se aclara

Tal vez la sorpresa del proceso electoral de Estados Unidos es que no hay sorpresas. Dos hombres blancos, mayores de 70 años, serán los contendientes por parte de los demócratas. Uno de ellos se opondrá a Donald Trump, el presidente que abusa de su poder y dio bandazos al inicio de la pandemia del COVID-19. Susana Chacón analiza lo que ha pasado hasta ahora y lo que puede venir más adelante con el país vecino.

Texto de 01/04/20

Tal vez la sorpresa del proceso electoral de Estados Unidos es que no hay sorpresas. Dos hombres blancos, mayores de 70 años, serán los contendientes por parte de los demócratas. Uno de ellos se opondrá a Donald Trump, el presidente que abusa de su poder y dio bandazos al inicio de la pandemia del COVID-19. Susana Chacón analiza lo que ha pasado hasta ahora y lo que puede venir más adelante con el país vecino.

El proceso electoral demócrata se aclara. La elección se mantiene ya entre dos contendientes, Joe Biden y Bernie Sanders. El próximo presidente de los Estados Unidos de América (EUA) será un hombre blanco, mayor de 70 años y poco representativo de la diversidad racial que conforma al país. La sociedad optó por la tradición y rechazó el cambio. Salvo en las dos administraciones de Barack Obama (2009-2017) todos los presidentes, desde George Washington en 1789, han sido hombres blancos. Los estadounidenses demostraron de nuevo que no están dispuestos a aceptar a una mujer en el cargo. La historia se repite. Como sucedió en noviembre de 2016 con Hillary Clinton, las mujeres se quedan atrás. No sólo es una sociedad sumamente conservadora, sino también muy poco dispuesta a un cambio de fondo. En este mes Amy Klobuchar y Elizabeth Warren dejaron la contienda, la primera a favor de Biden y la segunda sin definir su apoyo. Evidentemente, el techo de cristal en EUA no permite que una mujer llegue todavía a la cima. El rechazo a Pete Buttigieg lo define una frase que él mismo dijo: “Soy demasiado joven y demasiado gay para ser aceptado”. 

Con el resultado del 3 de marzo Biden se recuperó definitivamente, no sólo como el puntero pues, como dice el dicho, caballo que alcanza, gana. En las elecciones de los mini Super Tuesdays del 10 y 17 de marzo, en donde votaron, respectivamente, Dakota del Norte, Idaho, Mississippi, Michigan, Missouri y Washington y posteriormente, Arizona, Florida e Illinois, esto se confirma. En este último grupo debió votar Ohio, pero se decidió aplazar la elección para junio, debido a la expansión del COVID-19. El total de delegados que Biden alcanzó es de 1,181, frente a 885 que obtuvo Sanders. Recordemos que se requieren 1,991 delegados para ser el candidato. Muy seguramente de aquí y hasta la Convención Nacional Demócrata de julio veremos momentos donde, en algunos estados, ambos se acercan, pero claramente Biden lleva la delantera. Aunque puede haber sorpresas, el voto ha seguido la tradición. Sanders representa el extremo izquierdo, que a buena parte la sociedad le disgusta. A pesar de contar con el apoyo de los jóvenes, no han sido ellos quienes han votado mayoritariamente. 

Tanto disgusta este extremo que este mes hemos visto el apoyo que Donald Trump ha dado indirectamente a Sanders, cuando en múltiples ocasiones ha mencionado que es el mejor candidato. Efectivamente, es su candidato; sabe que puede más fácilmente desbaratar a Sanders en noviembre porque el electorado no se irá por el extremo izquierdo. Cuenta con material sobre todo el historial de Sanders desde los años 60: videos donde se le ve con posturas de extrema izquierda, su boda en Rusia, su favoritismo abierto hacia Fidel Castro y Cuba, etcétera. Intentó acabar a Biden usando a su hijo y su estancia en Ucrania. Ya vimos que no sólo no le funcionó, sino que resultó en un juicio político. Aunque los republicanos lo hayan favorecido, pocos presidentes han vivido ese proceso. 

Ahora bien, la campaña del Partido Republicano tiene otro curso. El presidente Trump ha utilizado su poder en forma excesiva y desde la Presidencia hace campaña con propuestas meramente electorales. Las medidas que ha tomado para enfrentar el COVID-19 son un abuso de poder. La forma como suspendió los vuelos de Europa a EUA o la medida de entregar a las familias estadounidenses mil dólares como apoyo para el pago de su renta, lo ejemplifican. Ningún candidato demócrata cuenta con presencia en medios diariamente, como el presidente. Sabe que la recesión económica que está provocando el COVID-19 pegará a todo su electorado. Como señala, él sólo está viendo por la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. En la relación con México, el gobierno de EUA está muy enojado por el manejo que los funcionarios mexicanos han hecho de la pandemia. Buscaron en estas semanas coordinar acciones bilaterales para la seguridad de la frontera y optaron por tomar medidas unilaterales que nos afectan diariamente y que serán tema de campaña hasta noviembre. EP

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