Forward: todos somos migrantes

La coreografía interdisciplinaria Forward de Sarah Matry-Guerre es un intento por hacernos ver cómo todos somos migrantes. Esta reseña, escrita por Alejandro Campos, aborda la relevancia de la obra de Matry-Guerre para un hecho social tan importante como la migración.

Texto de 09/09/22

La coreografía interdisciplinaria Forward de Sarah Matry-Guerre es un intento por hacernos ver cómo todos somos migrantes. Esta reseña, escrita por Alejandro Campos, aborda la relevancia de la obra de Matry-Guerre para un hecho social tan importante como la migración.

Es posible hablar de cómo migramos en múltiples formas artísticas. Un buen ejemplo es la coreografía interdisciplinaria Forward de Sarah Matry-Guerre, estrenada este año y presentada el pasado 8 de agosto de 2022 en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM. El anfitrión de la pieza, interpretado por Sebastián de Oteyza —quién también escribió el guión sabe esto muy bien: al inicio de la obra, introduce de manera nerviosa hechos como los que escuchamos todos los días (por ejemplo, que millones de ucranianos han sido desplazados) y nos explica el fenómeno desde los conceptos técnicos de push y pull, así mostrando la seriedad científica con la que se trata la migración. 

Un bailarín persigue sus agitadas palabras con movimientos corporales que más que representarlas, resuenan con los acentos vocales del anfitrión, con sus estados de ánimo y sus impulsos. Desde el principio, esta doble presencia del anfitrión junto con su resonador coreográfico (el bailarín) establece la profundidad de la pieza. Discurso, pero también movimiento. Números, pero también cuerpos. En una entrevista mostrada también al público al final de la presentación, Sarah Matry-Guerre ha confirmado esta idea: la obra trata de ir más allá del estudio de la migración a través del número o el razonamiento científico y mostrar las historias humanas subyacentes.

“Forward es una obra potente porque apunta hacia el hecho existencial de que todos somos migrantes, y no se queda sólo en la coyuntura histórica”.

Forward es una obra potente porque apunta hacia el hecho existencial de que todos somos migrantes, y no se queda sólo en la coyuntura histórica. Ahora, más que nunca, nos damos cuenta de que nuestra existencia humana es una existencia migrante; es decir, todos, en algún punto, necesitamos partir, movernos hacia delante (forward). Somos seres en tránsito, seres caminando, cada uno de nosotros buscando un lugar y, en dicha empresa, tal como sugiere el anfitrión, el único remedio que tenemos es el de “convertirnos en nuestro propio hogar”. Al mostrar el elemento existencial subyacente a toda migración, la obra coreográfica realmente nos vuelve parte del fenómeno migratorio. 

Las líneas rectas. El tránsito como una ontología del ser humano 

El escritor Pascal Quignard ha comparado la danza con el nacimiento. El nacimiento es nuestra primera partida. Nacer es salir hacia lo desconocido y comenzar a movernos hacia delante “en línea recta, en línea directa, en línea directriz, es decir, en la vía más corta que se abre en el espacio para la irreversión temporal”. Matry-Guerre decide utilizar líneas rectas en su coreografía, mostrando así su visión de la migración que resuena con la visión de la danza (y el nacimiento) de Quignard. A lo largo de la pieza, los bailarines caminan y corren de forma rectilínea de un lado al otro del escenario. El migrante es expulsado y, de alguna manera, nace en un nuevo espacio. Tal como el anfitrión sugiere: el migrante debe buscar una nueva manera de estar en el mundo. Una vez expulsados (de la matriz, del país, de la casa, de la relación), todos seguimos una trayectoria en línea recta que no es más que movernos y mirar hacia delante, en dirección del futuro, en búsqueda de esa nueva manera de estar. La pieza establece esta misma ontología del ser humano en su tablero-escenario en donde todos se mueven forward sin importar su situación particular. 

Las líneas combadas. La velocidad como posibilidad de unión

En la obra, cada persona sigue su propia trayectoria y, sin embargo, hay un sentido de diversidad, logrado mediante el uso de los vestuarios de diversos colores brillantes y los cientos de pequeñas pelotas tiradas alrededor de todo el escenario. Así que, incluso cuando la migración nos parece un acto completamente solitario, parece haber una conjugación, una combinación de todas estas historias individuales que producen algo diferente; un combar, un torcer de las líneas. Los humanos siguen distintas trayectorias a diferentes velocidades y con diferentes cualidades, pero es posible coincidir. 

“Los bailarines son capaces de encontrar un nuevo hogar, pero sólo para abordar de nuevo el tren migrante en algún momento próximo”.

Tal como lo propone Deleuze en Spinoza: Filosofía Práctica, uno se cuela y se conecta con otro a través de la velocidad, de la coincidencia de las velocidades de varios seres humanos. Forward tiene una especie de juego de mesa rectangular en donde líneas de tránsito suceden todo el tiempo y, no obstante, algunos cuerpos logran, casi milagrosamente, coincidir en breves unísonos con brazos que nos recuerdan a las alas de las aves. De vez en cuando, emprendemos el vuelo acompañados. Si las líneas rectas aluden al movimiento hacia delante, las líneas combadas lo hacen al hecho de que, durante unos breves momentos, coincidimos y danzamos. En términos de Quignard, danzar es ese intento por “luchar” contra nuestra naturaleza expulsada y, de alguna manera, regresar a nuestros orígenes curvos y contenidos, es decir, regresar al hogar. Los bailarines son capaces de encontrar un nuevo hogar, pero sólo para abordar de nuevo el tren migrante en algún momento próximo. 

O, en una manera más radical de existir, uno puede ser su propio hogar. En una conmovedora caminata en puntas, rodeando el escenario desaforado, una bailarina vestida con una capa negra mantiene su propio paso, pateando sutilmente las pelotas del suelo y, de vez en cuando, aventándolas en direcciones parabólicas. No hay ningún unísono con ella, sino sólo sus propios momentos de pausa, donde se sienta en cuclillas, avienta la pelota y así va hacia su origen materno y uterino en una línea curva que nos recuerda que danzar se trata de esos pequeños momentos de pausa que se dan durante el tránsito. Intentamos volar.  

Minimalismo. La belleza de la simplicidad 

Forward es minimalista no en un sentido convencional, sino en la simplicidad con la que transmite su propia belleza. El escenario desaforado, el crescendo rítmico de la música de Gastón Artigas, la repetición de los colores, las secuencias coreográficas, el patear de las pelotas, los brazos como alas y la presencia de la bailarina en pointe, todos generan una atmósfera casi meditativa. 

“Frente a nuestros ojos, experimentamos la danza del movimiento de expulsión-vuelo que describe Quignard. Más aún: experimentamos la danza de millones de seres humanos frente a nosotros —cada pequeña pelota representa un millón de seres humanos, aludiendo de manera satírica al uso, por parte de grupos xenófobos, de la imagen de un millón de seres humanos como una bola de chicle—”.

Partiendo de elementos profundamente existenciales, dentro de esta pieza la migración se convierte en una cuestión inevitablemente relacionada con los espectadores. Frente a nuestros ojos, experimentamos la danza del movimiento de expulsión-vuelo que describe Quignard. Más aún: experimentamos la danza de millones de seres humanos frente a nosotros —cada pequeña pelota representa un millón de seres humanos, aludiendo de manera satírica al uso, por parte de grupos xenófobos, de la imagen de un millón de seres humanos como una bola de chicle—. Es nuestra danza,  enraizada en el simple hecho de tratar de llegar a casa. Así, Forward no sólo nos vuelve conscientes y nos sensibiliza sobre la situación global migratoria, sino que nos coloca como inmigrantes. Nos recuerda nuestra indigencia. Igual que los seres en escena, necesitamos aprender a vivir de esa manera. Las trayectorias curvas de Forward, simples pero hermosas en su torpeza —en su intento por salvar la caída—, nos dejan con nada más que esperanza. EP

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