Tras cien años de soledad

Poco mas de hace cien años se creó la primer área natural protegida en México. Hoy tenemos 182 de estas áreas y cubren el 22% del territorio nacional. El presupuesto que el país asigna para su manejo es insuficiente y esto pone en riesgo la conservación del patrimonio natural que las ANP buscan proteger, así como los servicios que obtenemos de ellas. Miles de voces se han unido recientemente para reclamar mayor presupuesto para estas áreas. Quizás, después de todo, terminarán los cien años de indiferencia hacia nuestro territorio protegido.

Texto de 16/06/20

Poco mas de hace cien años se creó la primer área natural protegida en México. Hoy tenemos 182 de estas áreas y cubren el 22% del territorio nacional. El presupuesto que el país asigna para su manejo es insuficiente y esto pone en riesgo la conservación del patrimonio natural que las ANP buscan proteger, así como los servicios que obtenemos de ellas. Miles de voces se han unido recientemente para reclamar mayor presupuesto para estas áreas. Quizás, después de todo, terminarán los cien años de indiferencia hacia nuestro territorio protegido.

He sonreído constantemente durante los últimos días. Sonrío por la multiplicación de expresiones de interés en redes sociales y otros medios de comunicación hacia las áreas naturales protegidas (ANPs) a raíz del recorte del 75% de su presupuesto operativo 2020.  Es un giro en la actitud pública que vale tanto como los indispensables 89 millones de pesos que espero regresen pronto a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Las ANP atraen miles de visitantes pero, en general, históricamente han atraído poco la atención pública.

Archipiélago de Espíritu Santo (Foto: Carlos Aguilera, Niparaja A.C.)

La primer área natural protegida de México se creó hace poco más de 100 años. Desde entonces, se han creado muchas mas. Hoy contamos con un total de 182 ANPs que protegen los diversos ecosistemas del país y que representan el 22% del territorio nacional. Manejar cada una de estas áreas implica el reto constante de revertir inercias y patrones de uso para proteger así la naturaleza y favorecer el bienestar de sus habitantes y usuarios. Sé, por experiencia, que este tipo de reto no es fácil y requiere recursos económicos y humanos suficientes. También precisa de voluntad social y política. Crear y manejar áreas naturales protegidas tiene mérito y de ahí mi respeto y admiración por el personal que trabaja en estas áreas. Es trabajo duro, a veces de alto riesgo y no siempre bien remunerado.

La ola de respaldo hacia las ANP es una de las expresiones ciudadanas que más celebro en tiempos recientes. Celebro este movimiento por diverso y numeroso, lo mismo pacífico y correcto, que deslenguado y provocador. A las voces de anteriores funcionarios del medio ambiente y otros expertos hiper-informados se suman las de jóvenes, artistas, ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil. El común denominador de todas y de todos no son los hashtags o el afán de criticar a la actual administración pública federal, sino un reclamo justificado: hay que poner atención y recursos a las áreas naturales protegidas. 

Sierra de Manantlán (Foto: José Cruz Gómez Llamas)

El recorte presupuestal del que ahora se habla es un tema relevante y es indispensable que se resuelva, pero es solo la punta del iceberg. Bajo la superficie se encuentran problemas menos conocidos que afectan la viabilidad de la conservación de las ANPs y la seguridad de sus trabajadores. También afectan  la posibilidad de sumar esfuerzos para atender problemas que son complejos y que precisan de inteligencia plural y adhesión ciudadana: 

A pocos interesa y hay un presupuesto bajo para el medio ambiente

Puede decirse que México es mayormente un país de eco-desinteresados. Por lo menos así lo revelan encuestas de percepción y el presupuesto público ambiental. De acuerdo a estudio global llamado “Quiénes se preocupan y quiénes se ocupan del medio ambiente,” el 78% de los mexicanos no tienen interés en el medio ambiente ni realizan acciones al respecto. Otras encuestas arrojan datos más optimistas que, no obstante, me dejan con una pregunta abierta: ¿dicen los encuestados que les importa el medio ambiente porque así es o porque se ve mal decir que no? Lo ignoro. Lo cierto es que interés, acción y “corrección política” no necesariamente van de la mano.

“El presupuesto refleja las prioridades de política pública y el de México no podría ser más claro en cuanto a la baja prioridad que significa el medio ambiente.”

Las cifras del presupuesto federal de medio ambiente son más claras y menos abiertas a interpretaciones. El presupuesto refleja las prioridades de política pública y el de México no podría ser más claro en cuanto a la baja prioridad que significa el medio ambiente. Un análisis hecho por el Centro Interdisciplinario Biodiversidad y Medio Ambiente (CEIBA)1  y publicado en 2019 en esta revista mostró que entre 2015 y 2019 el presupuesto asignado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) se redujo en un 61%, el de la Comisión Nacional Forestal lo hizo en un 70% y el de la Comisión Nacional del Agua en 60%. 

Balandra (Foto: Carlos Aguilera, Niparaja A.C.)

El caso de las áreas naturales protegidas es aún más grave. Entre 2012 y 2018, la superficie de territorio bajo protección aumentó 71.8%, mientras el presupuesto se redujo en 18%. El presupuesto para ANPs representó el 2.5% del también reducido presupuesto ambiental (que pasó de ser el 1.48% del Presupuesto de Egresos de la Federación en 2012 al 0.70 % en 2018)2 . La CONANP no es ajena a esta problemática y tiene su propia narrativa para analizar y comunicar este reto constante: la brecha financiera. En, 2014, cuando la dieta presupuestal baja en calorías empezaba a notarse, la Comisión identificó la necesidad de aumentar el presupuesto en un 17% anual para reducir la brecha entre el financiamiento necesario y el obtenido3. Desafortunadamente, no lograron su propósito. Hay estudios y cifras posteriores, pero todos enfatizan la urgencia de engrosar los recursos existentes para decretar y operar las áreas. Las estimaciones más recientes hechas por la Comisión concluyen que se necesita entre 33 y 66% más de ingresos para gestionar de manera adecuada las ANPs existentes (Cuidar lo que importa: Presupuesto para el patrimonio natural).

Somos un país abierta e impunemente peligroso para defensores del medio ambiente

México es uno de los seis países del mundo más peligrosos para las personas que defienden el medio ambiente4 . La lista de agresiones documentadas y reportadas anualmente por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental es larga, preocupante e incluye homicidios, criminalización, amenazas, agresiones físicas, intimidación, hostigamiento, privación ilegal de la libertad y allanamiento. De acuerdo a esta organización, en 2018 ocurrieron por lo menos 16 asesinatos de personas defensoras ambientales en México. Las personas más criminalizadas suelen ser activistas indígenas y ambientalistas involucrados en procesos de defensa contra proyectos a gran escala de minería, energía e infraestructura5 . También las personas que operan, vigilan y estudian las áreas naturales protegidas son objeto de agresión.

Archipiélago de Espíritu Santo (Alejandro Rivas, Niparaja A.C.)

Hablar de violencia en México es complejo y excede mi conocimiento y experiencia. Lo que sí puedo señalar es que las reducciones presupuestales para las Áreas Naturales Protegidas dejan en condiciones de mayor vulnerabilidad al personal de vigilancia, de monitoreo, así como la otras personas y grupos que se involucran en la gestión y conocimiento de estas áreas. Un artículo publicado en mayo de 2019 en la Revista Proceso señala un riesgo aún mayor: la falta de vigilancia de las ANPs propicia la delincuencia organizada, la presencia de colonos armados e, incluso, de policías municipales que incursionan en ellas para cometer delitos, incluyendo asesinatos de guardaparques, inspectores y biólogos. De acuerdo con los entrevistados y la documentación oficial que se revisó para el artículo citado, las ANPs más peligrosas están en Baja California, Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Hidalgo, Tlaxcala, Veracruz, Jalisco, Estado de México, Chiapas, Oaxaca y Guerrero. 

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Ni de derecha ni de izquierda: juntos y adelante

Así como el movimiento ciudadano en defensa de las áreas naturales protegidas me hace sonreír, las declaraciones del presidente y el secretario de SEMARNAT, Víctor Toledo, me quitan la sonrisa. El presidente tiende a trivializar causas que no son propias, así que era de esperar que lo hiciera con la ola de opiniones ciudadanas en torno al presupuesto de las áreas naturales protegidas. El caso del secretario Toledo me parece diferente, pues se trata de un académico reconocido y actual cabeza de sector. 

Sierra de Manantlán (Foto: José Cruz Gómez Llamas)

La crítica del secretario acerca del las preocupaciones suscritas por 24 exfuncionarios del sector ambiental de gobiernos anteriores me pareció desalentadora. Mas allá de su respetable orientación política, su rol como servidor público y secretario de medio ambiente le obliga a adoptar perspectivas más incluyentes, así como conductas que convoquen la suma de capacidades y la interlocución entre experiencias.La gobernanza participativa es uno de los parámetros centrales de la concepción moderna de la gestión ambiental. Esto implica reconocer y fortalecer (mas no descalificar) los liderazgos públicos, la diversidad de voces y la intervención ciudadana en las decisiones públicas. El actual nivel de interés en las áreas naturales protegidas no merma el liderazgo de SEMARNAT y CONANP. Por el contrario, tiene el potencial de fortalecerlo y, sobre todo, de permitir una discusión amplia e informada que nos lleve a soluciones creativas y de largo plazo para asegurar la protección de lo que rebasa diferencias políticas y amerita nuestra atención y cuidado: el patrimonio natural de México. Solo así dejaremos atrás la centenaria indiferencia pública hacia nuestras áreas naturales protegidas. EP

1 CEIBA. 2019. Nota sobre el presupuesto federal de medio ambiente y recursos naturales para 2019: https://ceiba.org.mx/publicaciones/ceiba/190121_Nota_PresupAmbiental2019_CeIBA.pdf

2 García-Tobón, A., C. Brown-Sola, M. A. Palmeros y A. Castillo-López. 2020. Cuidar lo que importa: Presupuesto para el Patrimonio Natural. Una Mirada al Presupuesto para las Áreas Naturales Protegidas. Fundar, Centro de Análisis e Investigación, Sociedad de Historia Natural Niparajá y Pronatura Noroeste. 38pp. Ciudad de México.

3  CONANP, 2014, Estrategia hacia 2040: una orientación para la conservación de las áreas naturales protegidas de México. Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, México.

4 CEMDA. 2019. Informe sobre la situación de las personas defensoras de los derechos humanos ambientales en México. Centro Mexicano de Derecho Ambiental. Disponible en: https://www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2019/03/Informe_defensores.pdf

5 ONU. Informe final del relator especial sobre la situación de los defensores de derechos humanos, visita a México del 16 al 24 de enero de 2017”, Sr. Michael Forst. p.10 Disponible en: http://hchr.org.mx/images/doc_pub/SRHRD-END-OF-MISSION-STATEMENT-FINALESP.pdf

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