México y la nueva meta de proteger el 30% del planeta al 2030

En el próximo Marco Mundial de la Biodiversidad del Convenio sobre la Diversidad Biológica, diversos gobiernos negocian la ambiciosa meta 30×30 que busca proteger al menos el 30% del mar y la tierra del planeta al 2030. México tiene un compromiso internacional para avanzar en ella.

Texto de , and 30/03/22

En el próximo Marco Mundial de la Biodiversidad del Convenio sobre la Diversidad Biológica, diversos gobiernos negocian la ambiciosa meta 30×30 que busca proteger al menos el 30% del mar y la tierra del planeta al 2030. México tiene un compromiso internacional para avanzar en ella.

El ser humano es parte de la naturaleza. La reciente pandemia, derivada del Covid-19, ha evidenciado el estrecho vínculo entre la biodiversidad y la salud humana. La destrucción y degradación de ecosistemas genera una mayor propensión al brote de enfermedades zoonóticas como el Sars. Por lo contrario, ecosistemas sanos con alta biodiversidad ayudan a regular y aminorar la transmisión de patógenos y, por ende, de las pandemias. Sabemos también que los beneficios y servicios que brinda la naturaleza son vitales para la humanidad; por ejemplo alimentos, agua limpia, sustento económico, espacios recreativos y de espiritualidad, captura de dióxido de carbono y reducción de riesgos a desastres, entre otros. 

Escenario actual ¿en dónde estamos?   

El planeta se encuentra inmerso en una doble crisis: la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. En los últimos 50 años la población mundial se ha duplicado y la economía global ha crecido casi cuatro veces, incrementando la demanda de energía y el uso de recursos naturales con un fuerte impacto en la pérdida de biodiversidad e incremento de contaminantes que aceleran el cambio climático. El 75% de la superficie terrestre del planeta ha sufrido alteraciones y el 66% de la superficie oceánica se ha deteriorado; la biodiversidad se encuentra en declive a nivel global y las actividades humanas son la amenaza y causa principal de estas afectaciones. México no es la excepción, 2,678 especies se encuentran bajo alguna categoría de riesgo y el 45% de la cobertura del territorio se encuentra degradada

“Esta falta de reconocimiento del aporte de la naturaleza a diversos procesos y sectores, así como la falta de inversión en su protección, no sólo afecta a los ecosistemas, sino a la sustentabilidad de las empresas y al bienestar de las personas”.

Al igual que otros países de Latinoamérica, la economía del país depende fuertemente de los recursos naturales.  No obstante, la medición de riqueza que rige al mundo y al país (PIB) no considera el valor de la naturaleza. Por ejemplo, el valor de un árbol vivo y de los servicios que éste provee, como aire limpio o retención del suelo, no son contabilizados, sino que solo se considera cuando es transformado en madera y tiene un valor comercial. Esta falta de reconocimiento del aporte de la naturaleza a diversos procesos y sectores, así como la falta de inversión en su protección, no sólo afecta a los ecosistemas, sino a la sustentabilidad de las empresas y al bienestar de las personas. La naturaleza y nuestra dependencia con ella siguen siendo invisibles.

Diversos estudios han resaltado la alta vulnerabilidad de México ante el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Por lo tanto, queda claro que debemos proteger a la naturaleza y en ese tenor las preguntas a responder son: ¿cuánto? y ¿cómo? 

Las áreas protegidas y conservadas son instrumentos efectivos que salvaguardan la biodiversidad y reducen los impactos del cambio climático. Ahora se está negociando el Marco Mundial de Biodiversidad Post-2020 del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU que incluye una propuesta conocida como “meta 30×30”. Ésta pretende conservar al menos el 30% del planeta para 2030 a través de una red de áreas protegidas y sumando un nuevo instrumento llamado Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC). Expertos argumentan que se requeriría el 50% del planeta conservado para abordar la crisis climática y de biodiversidad, sin embargo, el 30% se ha acordado como una meta alcanzable para el 2030, pues es el porcentaje de cobertura mínima para que los beneficios superen los costos en una proporción de 5 a 1

“Por ello, la meta 30×30 no puede lograrse sin el liderazgo, apoyo y alianza de las comunidades indígenas y locales, reconociendo en todo momento sus derechos”.

Para alcanzar la meta es imprescindible diversificar instrumentos, sectores y actores. Los territorios gobernados por pueblos indígenas y comunidades locales suelen ser espacios de alta biodiversidad en gran medida debido a la relación que éstas tienen con su territorio. Por ello, la meta 30×30 no puede lograrse sin el liderazgo, apoyo y alianza de las comunidades indígenas y locales, reconociendo en todo momento sus derechos. Tan sólo en la región tropical y subtropical de Latinoamérica habitan más de 520 pueblos indígenas que protegen alrededor de 3,000 territorios de vida. En México, el 50.8% de la superficie terrestre se encuentra en manos de ejidos y bienes comunales y el 60% de los bosques bajo su gobernanza.  

Desafíos y oportunidades ¿Cómo alcanzar la meta 30×30 en México?

México tiene 14.49% de su superficie terrestre y 21.55% de su superficie marina bajo algún esquema de área protegida, con diversas categorías y tipos de manejo. Sin embargo, aún falta mucho trabajo para incrementar su efectividad. En cuanto a las OMEC, a pesar de que el país ya cuenta con instrumentos que potencialmente pudieran clasificar como tal, aún se encuentran en proceso de definición y de determinación de acciones necesarias para su establecimiento oficial.

Por supuesto, alcanzar la 30×30 en México es ambicioso, pero es factible y realizable si se consideran algunas reflexiones sobre la diversidad de instrumentos para alcanzarlo, por ejemplo:

  • Áreas Naturales Protegidas (ANP). Son el instrumento más efectivo de protección de la naturaleza. A pesar de que han incrementado en los últimos años, es imperante atender los fuertes recortes presupuestales a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, así como la falta de reconocimiento y apoyo al personal en territorio, como guardaparques y vigilantes comunitarios. Se estima que la brecha financiera de las ANP es de entre 961 a 1,128 millones de pesos anuales. Por ello, es necesario establecer un Sistema Mexicano de Áreas Naturales Protegidas fortalecido y articulado entre diferentes niveles de gobierno.
  • Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación. Esta figura ofrece a comunidades, ejidos y a propietarios privados la posibilidad de certificar su propiedad como área protegida de forma voluntaria. Existen más de 371 áreas voluntarias que suman 604,906 hectáreas de propiedad pública, privada o agraria, lo que protege una gran diversidad de ecosistemas y especies de flora y fauna silvestres del país. Sin embargo, aún existen importantes retos para fortalecer el acompañamiento técnico y financiero de las mismas y así incrementar sus beneficios para la naturaleza y los propietarios. 
  • El mapeo e identificación de posibles OMEC. México cuenta con diversos instrumentos de conservación in situ que califican como potenciales OMEC. Por ejemplo algunas unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre, áreas de protección forestal, áreas de protección de especies acuáticas, zonas de refugio pesquero, reservas comunitarias, territorios indígenas, hábitats críticos e incluso sitios de importancia cultural. Estos otros instrumentos son prometedores pues no recaen bajo la responsabilidad de una sola institución, sino de múltiples dependencias y actores, por lo que tienen un gran potencial para expandir los esfuerzos actuales para salvaguardar la naturaleza y afrontar el cambio climático. Será fundamental para México desarrollar lineamientos rigurosos y bien articulados entre sectores, siguiendo los criterios internacionales de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (CMAP-UICN), el referente técnico a nivel global sobre áreas protegidas y OMEC a nivel mundial

La implementación de estos instrumentos de conservación debe priorizarse en sitios identificados con alta biodiversidad. De hecho, en México, el 36.62% de las áreas identificadas como Áreas Clave para la Biodiversidad no cuentan con ningún esquema de protección y 46.13% permanecen con protección parcial. Mismo caso es el de decenas de sitios Ramsar y de Áreas Marinas de Importancia Ecológica y Biológica, como costas, océanos e islas prioritarias para la biodiversidad. 

La propuesta 

Para afrontar la doble crisis de pérdida de biodiversidad y cambio climático, México requiere ser más ambicioso en acciones transformadoras clave para lograrlo. La adopción real de la meta 30×30 debe permitir contar con una red efectiva y conectada de áreas protegidas y conservadas (ANP, ADVCs y potencialmente OMEC, entre otros instrumentos) en donde no sólo se incremente la superficie de conservación, sino la asertividad y calidad de la misma. Además, la implementación del 30×30 debe realizarse con un enfoque de derechos humanos y con reconocimiento e incremento de beneficios para las comunidades indígenas y locales que protegen la naturaleza. Esto requiere elevar la importancia del tema a nivel nacional, así como de inversión pública y privada y de empoderamiento de las esferas subnacionales.

“Es indispensable incrementar el conocimiento, compartir la responsabilidad y visibilizar la dependencia y los impactos de los sectores productivos con la naturaleza para poder disminuir las altas presiones de pérdida de biodiversidad”.

Para ser exitosos en la protección de al menos el 30% de la tierra y los mares y un manejo sustentable del porcentaje restante es imperante abordar las causas raíces de pérdida de biodiversidad, como lo es el sistema económico que no contabiliza el valor de la biodiversidad, así como los patrones de extracción, producción, comercio y consumo insostenibles. Es indispensable incrementar el conocimiento, compartir la responsabilidad y visibilizar la dependencia y los impactos de los sectores productivos con la naturaleza para poder disminuir las altas presiones de pérdida de biodiversidad. Estos cambios se deben realizar a través de la inversión en esfuerzos e instrumentos de conservación en el país, así como aplicando prácticas sustentables en los negocios y sectores productivos. 

La forma de recuperación de México y el mundo ante la crisis económica derivada de la pandemia por Covid-19, es clave para asegurar nuestra supervivencia como especie. Nuestro bienestar y la probabilidad de evitar futuras pandemias, es directamente proporcional al nivel de ambición, liderazgo y ejecución efectiva del nuevo Marco Mundial de Biodiversidad. EP


Referencias

Para saber más sobre la meta 30×30: https://www.iucn.org/sites/dev/files/content/documents/what_counts_en_web_07sep2021.pdf

Sobre la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN: https://www.iucn.org/commissions/world-commission-protected-areas/about/about

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