Black Jaguar White Tiger y los animales exóticos como mascotas

Andrea Reed-Leal escribe sobre la crueldad humana frente a los animales exóticos que han servido como exhibición en zoológicos y en parques, y sobre todo, como mascotas en hogares que no tienen la capacidad ni el interés por mantenerlos.

Texto de 21/07/22

Andrea Reed-Leal escribe sobre la crueldad humana frente a los animales exóticos que han servido como exhibición en zoológicos y en parques, y sobre todo, como mascotas en hogares que no tienen la capacidad ni el interés por mantenerlos.

Para escribir este texto conversé con el MVZ Carlos Gómez Medina sobre la comercialización de animales exóticos y su experiencia trabajando en diferentes zoológicos en México. También consulté distintos medios independientes y de difusión sobre los decomisos de la PROFEPA y SEMARNAT y las últimas publicaciones de esta semana de las cuentas personales de Yael Ruiz y Arturo Islas. Con su denuncia, hoy algunos  felinos ya reciben la atención urgente que tanto necesitaban en el zoológico de Chapultepec. La gran mayoría sigue a la espera de ser atendidos porque PROFEPA y SEMARNAT no permiten el acceso a veterinarios de zoológicos. Existe una palabra en inglés que no tiene su traducción en español y describe lo que siento frente al maltrato animal: “To mourn” viene del protogermánico murnan y significa algo como “recordar con tristeza”. Lloro, recuerdo y no olvido la muerte de cientos de felinos y otros animales que han sido utilizados con fines de lucro en México. Agradezco la lectura de Valeria Mata a una primera versión de este texto. 

En 2008 llegó Wallace, un león de seis meses, a un zoológico de Puebla. Una familia lo adquirió de manera legal con un comerciante de animales silvestres cuando tenía apenas un mes de nacido. Les dijeron que podían alimentarlo con pavo, pero como la carne entera era muy cara, lo alimentaron con salchichas Fud. En México no es ilegal comprar leones como mascotas. Ninguna ley lo prohíbe. De hecho, la Ley General de Vida Silvestre permite tener animales exóticos como mascotas mientras no sean animales en peligro de extinción. Como era previsible, el cachorro de león pronto se volvió una amenaza para lxs niñxs de la familia, así que decidieron donarlo al zoológico más cercano, donde recibió la atención especializada que necesitaba. Igual que todo ser vivo, necesitaba una alimentación con diversidad de nutrientes y vitaminas, y por eso a pesar de tener seis meses cumplidos aún no le habían salido los dientes y era muy chiquito de tamaño. Esta es la historia de un sinnúmero de animales “exóticos” comprados de forma legal en México, en especial de felinos que terminan casi siempre abandonados.

Hoy Wallace tiene más de 15 años y ha vivido toda su vida en cautiverio en un zoológico de Puebla, cerca del bosque del cerro Zapotecas donde antes, en lo que parece un pasado muy lejano, habitaban zorros, coatíes y venados. Nunca leones. Lo más cercano a la visita de un depredador como estos pudo haber sido hace cientos de años: algún lobo despistado que haya bajado de los bosques del Popocatépetl, una jaguar que buscando a un macho se haya alejado de Calakmul, o un ocelote nómada viajando entre Tamaulipas y Oaxaca. Pero jamás leones. Ellos son oriundos del norte y centro de África. Los ancestros de Wallace vivieron en manadas, en las planicies del Serengueti o quizás las sabanas en lo que hoy es Kenia. Cazaron ñus, búfalos, impalas, cebras y jirafas mientras recorrían kilómetros de territorio.

El capitalismo ha convertido también al reino animal en mercancía y ha promovido los circos, zoológicos, parques y criaderos para el lucro y el entretenimiento. Y es cada vez más popular que familias adquieran animales silvestres como mascotas. Tan solo en el estado de Texas, EUA, hay una población de entre 2 mil y 5 mil tigres viviendo en zoológicos y casas particulares, muchos más de los que viven en la India, su lugar de origen. El “rey de la selva” es la especie más taquillera. En México hay tantos leones, debido a su reproducción sin regulación, que su precio (por ridículo que suene, los animales, al ser tratados como mercancía, tienen un precio) oscila entre los 25 mil y 30 mil pesos.

La gran mayoría de los animales que viven hoy en día en los zoológicos descienden de generaciones de animales que solo han conocido la vida en cautiverio. Los padres de Wallace nacieron en cautiverio, al igual que sus abuelos; sus bisabuelos y tatarabuelos probablemente también. En 1937, el propio gobernador de Puebla, Maximino Ávila Camacho, tenía a un león por mascota que murió por no haber recibido los cuidados apropiados. Me pregunto cuándo llegó el primer león a México, quién lo “importó” y desde dónde. Cuántos han vivido y muerto en nuestro país. Cuántos en domicilios particulares. En el zoológico de Puebla, Wallace fue recibido por los entonces veterinarios y zootecnistas, quienes atendieron su malnutrición y su precario estado psicológico. Desde entonces, el equipo del zoológico ha buscado que Wallace reciba una alimentación de acuerdo con su especie, que el espacio donde habita esté lleno de estímulos y que viva con dignidad a pesar de su cautiverio.

Pseudo santuarios y el maltrato animal 

Leonas en los huesos; leones sin melena; jaguares con los colmillos cortados; monos araña en jaulas del tamaño de sus cuerpos; un joven león que no puede pararse; cachorros con problemas genéticos por una reproducción irresponsable; un tigre en un refrigerador con una bala en la cabeza; un jaguar muerto en una bolsa de plástico por haber “atacado a su hermana” jaguar. Así encontraron en los pasados días a los animales que se tenían en el pseudo santuario de Eduardo Serio, Black Jaguar-White Tiger (BJWT), en el Ajusco. Algunos de estos animales tenían sus registros con la SEMARNAT y fueron donados por la PROFEPA de sus decomisos. Otros, simplemente no contaban con registros que avalaran su procedencia. Como ciudadana, me pregunto: ¿por qué pudo operar un pseudo santuario por tantos años bajo el ojo de las autoridades?

“Las redes sociales son una poderosa herramienta de denuncia y apoyo de la población civil que en este caso mostraron crímenes que atentan contra los derechos de los animales, que de otro modo serían ignorados por los medios tradicionales de comunicación”.

La denuncia a través de redes sociales por parte de Yael Ruiz y Arturo Islas destapó la farsa del pseudo rescatador de animales que lucraba con ellos a costa de su bienestar. Este hombre no cuenta con ninguna capacitación para saber lo que estos seres vivos necesitan ni su centro  tiene las acreditaciones necesarias de una institución de protección animal. Las redes sociales son una poderosa herramienta de denuncia y apoyo de la población civil que en este caso mostraron crímenes que atentan contra los derechos de los animales, que de otro modo serían ignorados por los medios tradicionales de comunicación. 

Sin embargo, las redes sociales también propulsaron la popularidad del pseudo rescatador y gracias a ello atrajo donaciones de todo el mundo. Las imágenes que han compartido Yael y Arturo en sus redes demuestran uno de los problemas más graves que tiene México en cuestión medioambiental: la negligencia de las autoridades frente al maltrato animal. Trescientos cincuenta y cuatro animales del pseudo santuario fueron entregados a BJWT por la propia SEMARNAT y PROFEPA, entre ellos jaguares, tigres, leones, águilas, cocodrilos y monos. Pasaron de una vida miserable en los circos o en casas particulares a estar encerrados en jaulas rectangulares sin agua, sombra o comida. Las imágenes de los espacios en los que viven estos animales son aterradoras: jaulas de piso de cemento, unas pegadas a otras, sin considerar que los felinos, al ser animales territoriales y dominantes, se estresan al estar cerca de otros, y que necesitan un acondicionamiento especial para juntarse con otros individuos (si no, se pelean hasta la muerte). Necesitan, además, una dieta balanceada y monitoreada, medicina atendida por veterinarixs y estímulos para sus cinco sentidos que favorezcan una salud mental con alternativas olfativas, gustativas y táctiles en el entorno en el que viven. Los felinos de BJWT vivían día y noche con estrés. Y vuelvo a preguntar: ¿ahora adónde se los están llevando? No todos los zoológicos en México cuentan con las certificaciones que avalan el desarrollo de programas de educación ambiental, investigación y conservación, y que no sean espacios meramente de entretenimiento o reproducción.

Una de las labores principales de asociaciones como la AZCARM es vigilar que los zoológicos, parques y acuarios cumplan con la legislación nacional e internacional sobre la vida silvestre y cuenten con todos los registros de los animales. Entre otros criterios, evalúan que el centro cuente con el personal capacitado, lo que incluye no solo veterinarixs, sino también personal de etología que pueda atender la psicología de los animales; espacios dignos y alimentación que vaya de acuerdo a su especie; que cuenten con programas de educación medioambiental y que operen bajo la Ley General de Vida Silvestre. En México, solo cinco zoológicos, criaderos y acuarios de los 105 que hay en el país cuentan con la acreditación AZCARM: Africam Safari, Zoo Parque Loro Puebla, Zoológico de León, Zoofari y Zoológico de Guadalajara

Conservación y comercialización de animales 

En 2018, la PROFEPA revisó los papeles de dos leonas que vivían en una azotea con un perro en la colonia Viaducto Piedad. En 2019, se decomisaron tres leones que vivían en otra azotea de una casa en Iztacalco. En 2020, una mujer paseaba con correa a un cachorro de tigre en un centro comercial en Ciudad de México, contaba con los papeles. En 2021, en Atizapán de Zaragoza un león y un perro convivían en el patio de una casa de la cual el dueño decía contar con los documentos legales y que “el león y el perro eran amigos.” ¿Por qué en México se pueden comprar animales exóticos como mascotas? ¿Cuántos tigres, leones y jaguares viven hoy en día en espacios domésticos? ¿Cuál es su procedencia? ¿Quiénes son los que están vendiendo felinos a estos compradores? 

“Algunos criaderos siguen reproduciendo felinos con el argumento de que se debe preservar la especie, sin realmente contar con un proyecto de conservación o de reintroducción a largo plazo”.

Los animales que han vivido en espacios domésticos, en zoológicos y parques, no pueden volver a sus hábitats naturales porque tienen ya asimilada una cultura de cautiverio. No saben cazar por sí solos ni protegerse de otros depredadores, tampoco conocen los territorios. Abanderarse con la idea de reproducir especies para reintroducirlas a su hábitat natural es ilusa y encubre reproducción para venta. Reintroducir animales es complejo y problemático. En México, los hábitats naturales están amenazados por la deforestación con fines de “desarrollo” y agricultura, y por la tala ilegal. En los últimos años, han crecido de forma acelerada el tráfico ilícito y la caza furtiva de animales. Algunos criaderos siguen reproduciendo felinos con el argumento de que se debe preservar la especie, sin realmente contar con un proyecto de conservación o de reintroducción a largo plazo. Estos cachorros terminan en las azoteas de familias o en pseudo santuarios, donde viven en condiciones de hacinamiento.

La declaración de los derechos de los animales 

Enfrente de una casa de San Andrés Cholula, Puebla, llamada por la gente local “el castillo”, vivieron durante más de una década dos leones machos encerrados en una jaula en plena calle. Recuerdo que de niña pasábamos a ver a los leones con mucha curiosidad. Cuando eres niña no entiendes por qué hay un león encerrado. Mi mamá me explicó que los leones son de África y que quedaban muy pocos en libertad. Entonces, ¿por qué estaban esos leones ahí? Su dueño, Don Diego Gaona, que se decía a sí mismo “brujo”, los tenía enfrente de su casa para intimidar a los vecinos. Esos leones vivieron día y noche en una jaula de su propio tamaño. Hacían del baño en el mismo lugar donde comían y dormían. Día y noche en una jaula a la intemperie. Después de unos años, uno de ellos murió, quizás de malnutrición, alguna enfermedad no atendida, estrés o aburrimiento. No sabemos. Al otro, dicen que “se lo llevó el gobierno”. 

“Queda en nosotras y nosotros como ciudadanxs exigir que las autoridades respeten y protejan los derechos de los animales”.

En 1978, Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos de los Animales. No fue hasta 2019 que México reconoció estos derechos, entre los cuales se menciona que “todo animal tiene derecho al respeto”, que “ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles”, que “toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho”, que “El abandono de un animal es un acto cruel y degradante” y que “un animal muerto debe ser tratado con respeto”. Eduardo Serio y las autoridades cómplices violaron cada uno de estos derechos. Faltan más de 300 felinos según los propios registros de BJWT. Frente a la crueldad humana, ningún animal puede defenderse. Queda en nosotras y nosotros como ciudadanxs exigir que las autoridades respeten y protejan los derechos de los animales. En muchos de estos felinos sobrevivientes, será practicada la eutanasia. Pasaron de una vida de sufrimiento a una muerte segura. En nuestro país, la violencia de los animales se invisibiliza, sus historias quedan silenciadas. Pero, si prestamos atención, veremos que México es también un país de cadáveres no humanos. EP

Este País se fundó en 1991 con el propósito de analizar la realidad política, económica, social y cultural de México, desde un punto de vista plural e independiente. Entonces el país se abría a la democracia y a la libertad en los medios.

Con el inicio de la pandemia, Este País se volvió un medio 100% digital: todos nuestros contenidos se volvieron libres y abiertos.

Actualmente, México enfrenta retos urgentes que necesitan abordarse en un marco de libertades y respeto. Por ello, te pedimos apoyar nuestro trabajo para seguir abriendo espacios que fomenten el análisis y la crítica. Tu aportación nos permitirá seguir compartiendo contenido independiente y de calidad.

RECIBE NUESTRO NEWSLETTER


DOPSA, S.A. DE C.V