La dolorosa historia detrás del chango secuestrador. Una entrevista con Jorge Ramos-Luna, biólogo del Grupo de Estudios Transdisciplinarios en Primatología

¿Qué hay detrás del video del chango secuestrador? Esta entrevista, que realiza David Ricardo González Ruiz Jorge Ramos-Luna del Grupo de Estudios Transdisciplinarios en Primatología, brinda una serie de respuestas cuyo denominador común es el maltrato animal.

Texto de y 05/05/20

¿Qué hay detrás del video del chango secuestrador? Esta entrevista, que realiza David Ricardo González Ruiz Jorge Ramos-Luna del Grupo de Estudios Transdisciplinarios en Primatología, brinda una serie de respuestas cuyo denominador común es el maltrato animal.

En días recientes se viralizó un video en donde se observa a un primate conduciendo una pequeña motocicleta a toda velocidad, hasta llegar con una pequeña niña  para “intentar raptarla”. El video se difundió, popularmente, como el chango secuestrador. El acontecimiento, con duración de apenas unos segundos, esconde una realidad increíblemente dolorosa detrás. Spoiler: el macaco es víctima, y no victimario.

En esta breve entrevista, el biólogo Jorge Ramos-Luna, en representación del Grupo de Estudios Transdisciplinarios en Primatología  del Instituto de Ecología (INECOL), profundiza sobre la relación entre primates y personas humanas. Y sí: también responde por qué el macaco monta una moto.

David Ricardo González Ruiz (DRGR): A muchas personas, más allá del supuesto rapto de la bebé, les impresiona la habilidad del primate para montar la motocicleta. ¿Es una conducta común?

Jorge Ramos-Luna (JRL): El primate que vemos en el video es un macaco de cola larga o macaco cangrejero; el nombre científico de la especie es Macaca fascicularis

Es una especie de amplia distribución en el sureste asiático y, en algunos de estos países, incluyendo partes de Indonesia, es considerada una especie exótica invasora. En vida libre forman grupos sociales grandes, sin embargo, en las zonas urbanas, por distintos factores, como la disponibilidad de alimento, sus poblaciones pueden ser muy numerosas. Otro video de esta especie que se hizo viral recientemente fue grabado en Tailandia, a inicios del confinamiento por la COVID-19.

Los primates son animales ágiles y su morfología corporal es similar a la del ser humano, por ello hay objetos que se adaptan a ellos, como la ropa o, en este caso, una motocicleta. Sin embargo, esta habilidad que muestra el macaco en cuestión es algo que se les enseña para llevar a cabo trucos o shows de entretenimiento callejero. Este entretenimiento se conoce en idioma Indonesio como Topeng monyet, que al inglés se traduciría como Monkey masks.

Este tipo de entretenimiento callejero consiste, básicamente, en el entrenamiento de primates, principalmente macacos, para llevar a cabo actividades que imitan el comportamiento humano, y comenzó a popularizarse a finales del siglo XIX. A partir de su origen, esta actividad se ha ido actualizando hasta presentar actos como monos en motocicletas, en patines, en zancos, etc. Cabe recalcar que es una tradición con una larga historia de maltrato animal, llevado a cabo por dueños y entrenadores de animales. A estos monos se les entrena a muy temprana edad y, por la violencia que se ejerce en ellos, muchos mueren. Un ejemplo de estos entrenamientos es el amarrarles los brazos a la espalda para forzarlos a mantener una postura recta y caminar erguidos. 

Desconozco si haya algunos esfuerzos en Indonesia por mantener esta tradición libre de crueldad, a través de entrenamiento con refuerzo positivo. Por ejemplo, en marzo de este año, en la revista National Geographic, se publicó un artículo escrito por Rene Ebersole, donde se habla de una tradición similar en Japón, el saramawashu, donde, contrario a Indonesia, sí hay entrenadores que llevan a cabo refuerzo positivo pero exista o no, es una actividad que implica también riesgos para la salud humana por la transmisión de enfermedades.

DRGR: En algunos países en donde la convivencia de estos primates y humanos es normal, se les adiestra para que roben objetos e, incluso, pidan recompensas para devolverlos. O ellos mismos toman la iniciativa, para obtener comida a cambio. ¿A qué grado modifica la socialización humana sus conductas?

JRL: El comportamiento que mencionas ha sido reportado por diversos medios como una actividad que ocurre en muchos lugares turísticos donde se convive con estos macacos. Es una adaptación al medio cambiante en el que se encuentran, asociada al cleptoparasitismo, una conducta alimenticia que consiste en que un animal se aprovecha de la presa o alimento capturado/recolectado por otro.

Algunos primates tienen una gran flexibilidad de comportamiento ante los cambios en su ambiente inmediato, algo que puede apreciarse mucho en estos espacios en los cuales coexisten de manera tan cercana monos con humanos.

DRGR: ¿Cuáles cree que hayan sido las motivaciones del primate para arrastrar a la niña?

JRL: Consideramos que la reacción del macaco es muy probablemente una respuesta al estrés, provocado por la reacción acelerada de la niña al verlo y por estas conductas que ya forman parte de su día a día (la competencia por comida, la cleptomanía, el entrenamiento por maltrato, etc). 

A su vez, cabe mencionar que, tradicionalmente, los actos de Topeng monyet son dirigidos principalmente a niños. Un atrayente en este caso para el jaloneo del macaco pudo haber sido el tamaño de la niña y la vulnerabilidad asociada a este. A menudo, otros animales muestran comportamientos similares; por ejemplo, felinos en zoológicos que intentan depredar a través del cristal a niños pequeños. En el caso del macaco, el jaloneo pudo haber sido una manifestación de estatus social.

DRGR: El ataque me hace recordar el famoso caso de Harambe, cuando los trabajadores del zoológico de Cincinnati asesinaron a un simio para salvar a un niño que cayó en su foso. ¿Cómo hubiera actuado usted?

JRL: El caso de Harambe fue, sin duda, muy lamentable, pero, más allá del jaloneo al infante, son dos situaciones muy distintas por las condiciones en las ocurrieron y sus contextos. Mientras que Harambe mostró cierta curiosidad frente al infante que cayó a su recinto, el jaloneo del macaco es más una agresión por estrés asociado a las situaciones de maltrato y negligencia a las que se ven expuestos estos otros monos.

El destino de Harambe fue trágico, y tanto nosotros como la comunidad científica coincidimos en que esta situación debió haberse previsto, al grado de que fuese imposible que ocurriese. 

DRGR: ¿Cree que los grandes simios deberían de tener derechos parecidos a los de las personas? ¿Por qué?

JRL: Los grandes simios son nuestros parientes vivientes más cercanos, la forma en que comprendemos sus comportamientos y empatizamos con ellos va muy de la mano con todas las características que compartimos. Son sumamente inteligentes y merecen que nosotros velemos por su seguridad, por la integridad de sus poblaciones en vida silvestre y por sus hábitats. Esto último es importante, porque sin su hábitat no habrá un espacio en el cual el linaje genético de estas especies pueda sobrevivir. Merecen tener la posibilidad de vivir en su medio, libres de las presiones que ejercemos hacia ellos: no ser molestados, no ser cazados, no ser perseguidos. Entre menos grandes simios haya en cautiverio, siempre será mejor, pero, si hay algunos que han nacido en esos espacios, deben ser tratados con dignidad y mantenerse en las mejores condiciones. 

DRGR: ¿Qué podemos hacer para difundir la importancia de conservar la vida de los grandes simios y otros primates? ¿Cuáles son las acciones más urgentes en México?

JRL: En primer lugar, es necesario que nos demos cuenta de la fuerza colectiva que podemos representar como ciudadanos y, en segundo lugar, darnos cuenta de nuestras responsabilidades individuales. 

Las acciones colectivas son importantes para buscar frenar la pérdida de hábitats de los primates silvestres alrededor del mundo. Múltiples campañas se han lanzado alrededor del mundo para concientizar sobre los estragos que la palma de aceite causa en zonas tropicales y cómo esto impacta, por ejemplo, a los orangutanes y a todas las especies (sean grandes o pequeñas) que comparten su hábitat. Otro ejemplo es la presión que ejercen compañías petroleras sobre las regiones montañosas, que son hogar de gorilas en la República Democrática del Congo. Y, sin irnos tan lejos, hay que informarnos sobre las especies de vida silvestre que tenemos en nuestro país, y las distintas formas en las que podemos apoyarlas, y a los proyectos de conservación asociados a ellas

La conservación tiene mucho que ver con nosotros como seres humanos, con el conocimiento que tenemos sobre la vida silvestre que nos rodea y la forma en la que la percibimos y valoramos, ya sea por los servicios ambientales que nos proveen, por su valor estético o simplemente por su valor intrínseco: por el simple hecho de existir. Los tres primates mexicanos son grandes dispersores de semillas en las selvas tropicales, son los agricultores de la selva. Y una acción urgente que debe de tomarse en cuenta, en la actualidad, que se enlaza mucho con el video del macaco, es la forma en que representamos la fauna a través de medios visuales.

Las imágenes son canales muy importantes para transmitir ideas y, por ejemplo, subir una fotografía de un chimpancé en brazos, vestido con ropa humana, puede hacer que los percibamos como animales que no se encuentran amenazados.

Esta situación se presenta de la misma forma con los primates de América, entre ellos, las tres especies de primates mexicanos. En redes sociales podemos encontrar muchas fotografías de monos en ambientes humanos, y estos monitos vienen en su mayoría del tráfico de fauna silvestre, uno de los problemas más graves que afectan tanto a especies de flora como de fauna. Los primates no son mascotas: son animales silvestres que deben de permanecer en su medio. Cabe mencionar que el proceso de captura de primates es sumamente violento, y significa la muerte de las madres y otros miembros adultos del grupo.

¿Qué podemos hacer? Informarnos y sensibilizar a nuestros seres queridos, mantenernos actualizados, organizarnos y apoyar esfuerzos de conservación, y, sobretodo,  no apoyar de manera directa ni indirecta acciones que lastimen a los primates ni a ningún otra especie silvestre. No comprar monos, no difundir fotografías y videos que normalicen su maltrato, y no apoyar entretenimiento que los lastime. EP


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