Ranking internacional corrupto: México hoy

México sufre un grave problema de corrupción sistémica y endémica, como lo muestran los diversos indicadores mundiales, que revisaremos periódicamente.

Texto de 12/06/19

México sufre un grave problema de corrupción sistémica y endémica, como lo muestran los diversos indicadores mundiales, que revisaremos periódicamente.

De acuerdo con las encuestas de percepción a ciudadanos, los sondeos de opinión a empresarios y a representantes de las organizaciones de la sociedad civil, así como con las evaluaciones de expertos y funcionarios de organismos internacionales, en México existe un grave problema de corrupción endémica y sistémica. Endémica porque el Estado opera como una inmensa maquinaria perfectamente aceitada para estimular los actos de corrupción y probablemente la mayoría de las personas actuarán en la búsqueda de beneficios personales, por encima del interés general. El Estado marca la pauta y la sociedad se acondiciona rápidamente. Es sistémica, pues la corrupción se convierte en la norma y no en la excepción, además de un uso generalizado de la institución pública para la obtención de un beneficio privado. Los poderes discrecionales y monopólicos, los incentivos en conflicto, la cultura de la impunidad, la opacidad, los bajos niveles de desempeño y los salarios de la burocracia, son factores que favorecen la corrupción sistémica.

Recientemente, hemos visto un auge en la construcción de indicadores de corrupción a nivel internacional, con mejores metodologías para identificar de manera más eficaz la problemática, además de índices compuestos y agregados que incorporan un mayor número de prácticas ilícitas a los estudios. En 1995, por ejemplo, sólo existía un índice y ahora contamos con más de 30 a nivel mundial, así como con una cantidad considerable de encuestas. Hace apenas 25 años el debate sobre la corrupción era prácticamente inexistente en el ámbito internacional, hoy es tema de mayor relevancia. Se han desarrollado índices o indicadores que miden la corrupción a partir de dos tipos de fuentes de información. El primero son fuentes primarias, como encuestas de percepción a la población sobre su experiencia al realizar un trámite o la opinión de empresarios sobre su participación en procesos de licitación pública, relacionadas con actos de corrupción. El segundo son fuentes secundarias, enfocadas en parámetros de búsqueda de información, resultados de auditoría, avances de las leyes anticorrupción o tratados internacionales, evaluaciones externas y monitoreo. Un índice también puede elaborarse mediante la combinación de datos de fuentes distintas aplicando metodologías estadísticas, como el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional y los Índices de Gobernabilidad del Banco Mundial.

Los índices de corrupción cuentan con dos tipos de mediciones: objetivas y subjetivas. Las primeras derivan de información oficial, resultados de informes de auditorías (daño patrimonial por actos de corrupción), quejas y denuncias de los ciudadanos, plataformas de información sobre contrataciones públicas, informes de cuenta pública o indicadores gubernamentales sobre servidores públicos sancionados, y estadísticas judiciales (denuncias penales por casos de corrupción de servidores públicos). La mayoría de los índices internacionales se miden de manera subjetiva, a partir de las percepciones de la población, la opinión de ciudadanos, empresarios, expertos, servidores públicos, burócratas, investigadores, periodistas, sindicalizados, representantes de la sociedad civil y legisladores. Dentro del análisis de la medición de la corrupción, es importante conocer qué práctica, acto o forma de corrupción (soborno, extorsión, conflicto de interés, tráfico de influencias, favoritismo, abuso de autoridad, colusión, captura del Estado, etcétera) se está midiendo. Muchos de los indicadores internacionales, además de estimar la corrupción con dos o tres prácticas, evalúan avances en las políticas anticorrupción, la calidad de los servicios públicos, la incidencia y severidad de una práctica específica, los tiempos de respuesta en los trámites y la incorporación de reformas anticorrupción del Estado.

Existen diferentes instrumentos para medir la corrupción, como opiniones de expertos, encuestas, sondeos de opinión, evaluaciones y monitoreos, estudios de caso, tableros de control y recopilación de información. Algunos índices captan información mediante datos experimentales sobre la victimización de ciudadanos y empresarios por trámites que cuentan con elevados riesgos de corrupción, como su participación en adquisiciones, servicios y obras públicas; también consideran el conocimiento y la percepción de la población sobre los sobornos o la extorsión en trámites, concesiones y licencias, incluyendo la frecuencia, el impacto, la ubicación y los costos de los sobornos, o la incidencia y severidad de la práctica de corrupción. Existen índices que utilizan evaluaciones externas para recolectar información relevante, principalmente mediante entrevistas y encuestas en línea que incorporan calificaciones, escalas o rankings elaborados por expertos. El análisis cualitativo de la corrupción considera los datos duros sobre leyes, actividades y desempeño del gobierno, con tableros de control e indicadores que explican los avances o retrocesos en la materia. Este análisis es elaborado por expertos, organizaciones no gubernamentales y funcionarios de organismos internacionales e incluye estudios de caso, informes de auditoría, reportes de cuenta pública e informes de proyectos o programas.

Internacionalmente, dos índices compuestos han sido los de mayor impacto en los medios de comunicación, en las organizaciones de la sociedad civil y en los gobiernos de los países, debido a la conciencia que han logrado crear sobre el problema de la corrupción. En primer lugar se encuentra el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional, y en segundo el Indicador de Control de la Corrupción (ICC) de los Índices de Gobernabilidad del Banco Mundial. Ambos se componen a partir de la construcción de otros indicadores con metodologías validadas, así como de encuestas con representatividad, aceptadas en el medio académico y por organismos internacionales. Para este ejercicio, se seleccionaron aquellos indicadores del IPC y del y ICC que cumplieran con ciertas características indispensables para evaluar el desempeño de México en la materia:

• Una medición de calidad derivada de una encuesta con representatividad estadística o la descripción del sondeos de opinión a empresarios o expertos.

• Una serie histórica del índice de al menos cinco años, desde 2012 o 2013.

• Organismos con expertos reconocidos en los temas de corrupción, transparencia y rendición de cuentas.

• Fuentes de información válidas, fidedignas y de calidad confiable: registros administrativos, informes de auditoría, monitoreos y evaluaciones.

• Las prácticas, formas o actos de corrupción que incluye el índice.

• La transparencia en la medición, explicación de métodos, publicación de cuestionarios aplicados y fuentes de información utilizadas.

• El número de naciones evaluadas o calificadas, que cubra todos los continentes y considere al menos 70 países del mundo, la mitad.

• Que el año de su publicación fuera lo más reciente posible, 2017 en estos casos.

A partir de lo anterior se identificaron 13 indicadores o índices que miden la corrupción, incorporan una calificación y establecen un ranking o lugar por país, para evaluar y dar seguimiento periódico a los avances o retrocesos en el combate a la corrupción del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Es decir, se presentan como una línea base o punto de inicio los principales resultados de los índices e indicadores que miden a nivel internacional la corrupción en el periodo 2017-2019 y que derivan en el IPC y el ICC, para evaluar el desempeño de nuestro país en la materia. Con base en los resultados de los diferentes índices internacionales se realizó un análisis que consistió en hacer cortes mediante cuartiles y percentiles, es decir, se ordenaron las naciones por la posición obtenida en los índices y se hicieron particiones conforme a su clasificación y al resultado del indicador de cada nación, para integrar grupos homogéneos y estratificar a los países por la intensidad, la frecuencia, el impacto y la generalización de las prácticas de corrupción. Esto fue necesario pues no todos los índices evalúan el mismo número de países, y en algunos indicadores la posición uno corresponde a la nación más corrupta, un índice negativo que se convirtió en positivo. Para entender lo anterior, tras la transformación de los índices la posición 1 corresponde al país menos corrupto del mundo. En la división por cuartiles en cuatro grupos que integran cada uno el 25% de los países, el cuartil I incluye al 25% de las naciones más corruptas del mundo y el IV equivale al 25%e las menos corruptas. Los percentiles dividieron en 100 grupos a los países, en los que el 1 corresponde al 1% de los países más corruptos y el 99 al 1% de los menos corruptos del mundo.

Con estos índices podemos apreciar el reto que enfrenta el gobierno federal para reducir los niveles de corrupción y qué necesita hacer para que México mejore en estos indicadores mundiales. En el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 no se presenta ninguna meta al respecto, aunque en la primera reunión que sostuvo el presidente López Obrador con el Consejo Coordinador Empresarial, en julio de 2018, cuando era el virtual presidente electo, señaló que su meta era pasar del lugar 138 al 8 en el IPC, algo nunca visto en sólo cinco años: Hong Kong tardó 40 años en pasar de ser uno de los territorios más corruptos del mundo al lugar 14 en el IPC de 2018. En la Gráfica 1 se presenta el lugar que ocupa México en los diferentes índices internacionales de medición de la corrupción: el mejor lugar que obtiene es el 69 entre 144 países considerados en el indicador de Nivel de Corrupción de la Agencia Francesa de Desarrollo de 2017, y la posición 101 entre 174 naciones incluidas en el Indicador de Generalización de la Corrupción de la Universidad de Gotemburgo de 2018. Por otro lado, nuestro país se encuentra en el lugar 117 entre 126 países en el indicador de Ausencia de Corrupción de World Justice Project de 2019. En la mayoría de los índices nuestro país se ubica dentro del 25% de las naciones más corruptas del mundo (Gráfica 2). En el Indicador de Ausencia de Corrupción de World Justice Project y en el Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Internacional, México está dentro del 10% de los países más corruptos. En promedio, México se encuentra dentro de las 30 naciones con mayores problemas en términos de corrupción. EP

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