Del por qué no parir, o cómo este sistema y el ser hija me quitaron las ganas de ser mamá

“I am not ready for anything to happen. I should have murder this, that murders me.” Three women, Sylvia Plath Dolor. Dolor físico. Mucho, muchísimo, apenas y me puedo parar.  Me pregunto si esto es un castigo por decidir no ser mamá. Yo lo decidí. Lo pienso, lo pienso y me hago a la idea […]

Texto de 01/09/20

“I am not ready for anything to happen. I should have murder this, that murders me.” Three women, Sylvia Plath Dolor. Dolor físico. Mucho, muchísimo, apenas y me puedo parar.  Me pregunto si esto es un castigo por decidir no ser mamá. Yo lo decidí. Lo pienso, lo pienso y me hago a la idea […]

“I am not ready for anything to happen.

I should have murder this, that murders me.”

Three women, Sylvia Plath

Dolor. Dolor físico. Mucho, muchísimo, apenas y me puedo parar.  Me pregunto si esto es un castigo por decidir no ser mamá. Yo lo decidí. Lo pienso, lo pienso y me hago a la idea de que esa decisión está bien. Dar vuelta atrás no es opción. 

Me tomo mi agüita con clonazepam antes de hablar con mis papás. Desde que empezó la pandemia, una de mis hermanas, mi mamá y mi papá tenemos una videollamada al mes en la que hablamos de dinero: ellos nos dicen sus necesidades y nosotras proveemos.

Me cuestiono la maternidad como mandato. Mi mamá empieza a echarse sus comentarios incómodos: “Igual e inténtalo ahora en el encierro”. Mi papá desde hace años me dice que pobre de él, que sí tiene muchas ganas de ser abuelo pero que al parecer no se la va a hacer. Pienso: si soy mamá dentro de dos años, entonces, a los 41, el morrite tendría 10. Fair enough, pero, cómo chingados voy a tener tiempo para une plebe. Ni tiempo ni dinero.

Siempre supe que este día llegaría, nunca pensé que sería tan pronto.

“Si pariera a los 35, cuando le niñe tuviera 10 yo tendría 45. Todavía suena bien pero a los 35 quiero estar viviendo en *insertecualquierlugarincreíblenelqueprobablmentenoviviré* y no me voy a ir recién parida. No.”

Se supone que mi vida es mejor de la que debería tener porque me doy mejor vida de la que me “toca”. No necesito cosas, no debería gastar tanto. Empiezo a pagar la renta, la luz, la ropita “bien” para ir a trabajar, la psiquiatra, las medicinas. ¿Y si dejo de ir con la psiquiatra y mejor ese dinero se lo doy a mis ‘apas? Voy resolviéndome pero de qué sirve si al final la culpa no se va. No me puedo sacar de la cabeza que en casa —la que alguna vez fue mi casa— no están bien.

La ansiedad me subía desde las nalgas, el cuerpo entumido, chiquito, con miedo. Necesitaba más clona. La videollamada eterna. La situación, la de siempre, la ilusión de tener algunos ahorros para vivir sin tanto miedo se desvanece en cada una de esas conversaciones. Aunque no quiera, aunque me esfuerce un chingo, yo también vivo al día. Me creí el cuento de que quien le chinga sale adelante. Si mañana no me pagan, no sé qué voy a hacer. Ser la hija mayor el ejemplo, la que debería de ganar más, la que debería ser más responsable, la que debería tener relaciones amorosas más estables. Ser hija mayor es saber que vas a decepcionar todo el tiempo.

Si pariera a los 35, cuando le niñe tuviera 10 yo tendría 45. Todavía suena bien pero a los 35 quiero estar viviendo en *insertecualquierlugarincreíblenelqueprobablmentenoviviré* y no me voy a ir recién parida. No.

No trabajo sólo para mí: si no como yo, es probable que mamá y papá tampoco.

Si tengo un hijo a los 40, cuando le niñe tenga 10 yo voy a tener 50, o sea, a los 60 voy a tener un hije en pleno apogeo universitario. Too old for that shit. No.

Cosas que me dan culpa:

  • Coger sin condón
  • Comer
  • No querer ver a mi familia
  • No mandarle dinero a mis papás
  • Irme de viaje y que mis papás tengan problemas de varo

¿Y si me quedo embarazada?, ¿lo tendría o no? Por un momento fantaseo con tenerlo, pienso en todos los pros. Me vienen a la mente los momentos en que tuve que comerme una lata de atún en dos partes con un chingo de lechuga, cuando mis roomies me alimentaban porque no tenía un peso. Los días en que viví de la buena onda y préstamos de mis amigues. Las llamadas, los mails preguntando que si ahora sí me van a pagar lo que me deben. Angustia, ansiedad. Las horas en las que no sabes qué sigue, cómo le vas a hacer, para qué estás aquí.

Me siento cruel al decirle que ella también tiene que aportar a la casa, me siento rebasada. No sé cómo lidiar con ella, no se cómo lidiar conmigo. Sigue siendo igual de egoísta. Hay cosas que no cambian.

No me siento capaz de vivir con la responsabilidad de haber traído a alguien al mundo por mi egoísmo y mis ganas de verme en le otre. Apenas y me puedo cuidar a mí misma.

Mi mamá anhelaba una hija, de ahí que me pusiera Anhelé. A veces, ni ella misma se da cuenta de la carga emocional, la presión de saber que soy el anhelo de alguien, que se supone que debería de ser lo que ella quiso.

Parir es destinar a mis hijes a hacerse cargo de mí porque este sistema ya mandó a mi generación a la mierda. Voy a trabajar hasta que pueda, hasta que la cabeza siga dando, aunque el cuerpo no.

Siempre ha creído que sus hijas le pertenecemos, que le debemos explicaciones de por vida. Seis meses me dejó de hablar cuando me mudé a un departamento cerca de la universidad, seis meses sólo por salirme de mi casa. Me fui por ella.

No sé ser tibia. No puedo, aunque quiera, ser mamá sólo porque sí, porque es lo que toca. Admiro a quienes maternan, me parece revolucionario, sin embargo, ¿cuál será el destino de esos niñes? ¿Cuánto tiempo de mundo decente les va a tocar? (¿el mundo fue alguna vez un lugar decente?). No conozco a una sola mujer para la cual tener une hije sea fácil económicamente hablando. Dos o tres trabajos, ¿cómo le van a hacer para sobrevivir esos bebés? ¿Qué economía les vamos a dejar?, ¿les tocará ver el fin del capitalismo? Ojalá.

La distancia es dolorosa y necesaria, lo más doloroso es  saber que se necesita, que es la única manera de poner las relaciones en perspectiva y aprender a querer de manera más sana.

“Mi mamá anhelaba una hija, de ahí que me pusiera Anhelé. A veces, ni ella misma se da cuenta de la carga emocional, la presión de saber que soy el anhelo de alguien, que se supone que debería de ser lo que ella quiso.”

Me trago mis pastillas. Cada vez son más, cada vez duele más saber que algo no funciona en mí y necesito algo que nivele mi cerebro. Duele saber que soy una persona incompleta, una persona que, si no pudiera costearse el tratamiento, seguiría teniendo ataques de pánico en las situaciones más idílicas. La ansiedad lo arruina todo, te arruina… Probablemente mi cerebro me odia. La depresión es una consecuencia del sistema en el que vivimos: el capitalismo nos está matando. ¿Cómo sería ser mamá estando deprimida? ¿Pariría a un ser incompleto? Ni para qué arriesgarme.

Distancia, distancia, distancia. Estar ahí sin estar.

“It is a terrible thing

To be so open: it is as if my heart

Put on a sad face and walked into the world.”

Three women,

Sylvia Plath EP

DOPSA, S.A. DE C.V
T.  56 58 23 26 / 55 54 66 08 /
56 59 83 60

Dulce Olivia 71,
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