Las instituciones en la relación México-Estados Unidos y la diplomacia multinivel

En este texto, Jorge A. Schiavon, miembro del grupo México en el Mundo, expone lo requerido para reconstruir y fortalecer la infraestructura institucional de la relación México-Estados Unidos y propone un decálogo para poner en marcha una diplomacia multinivel.

Texto de 21/04/21

En este texto, Jorge A. Schiavon, miembro del grupo México en el Mundo, expone lo requerido para reconstruir y fortalecer la infraestructura institucional de la relación México-Estados Unidos y propone un decálogo para poner en marcha una diplomacia multinivel.

La compleja relación interméstica entre México y Estados Unidos requiere una sólida infraestructura institucional para su administración, especialmente ante el deterioro de las instituciones bilaterales en las administraciones de los presidentes Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador. Una mejor institucionalización de la relación beneficia a ambas partes, pero especialmente al socio menos poderoso, México, al dotar a la relación de mayor certidumbre, predictibilidad, eficiencia y eficacia para la atención de los múltiples temas que la integran. La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca representa una gran oportunidad para reconstruir y fortalecer la infraestructura institucional de la relación México-Estados Unidos.

Así, para fortalecer esta infraestructura en Estados Unidos, existen importantes bases institucionales sobre las que se debe construir: la existencia de la red consular más amplia que tiene un país en otro —hay 50 consulados mexicanos en EUA—; una política de protección consular con alto nivel de reconocimiento a nivel mundial; un Servicio Exterior Mexicano (SEM) muy profesional y con una fuerte vocación hacia el trabajo consular, y una diáspora de más de 36 millones de personas de origen mexicano viviendo en el país vecino. Otra condición favorable es la creciente integración en el ámbito económico —comercial y financiero—, institucional y social entre México y Estados Unidos, resultado de la migración y el creciente intercambio comercial y financiero entre ambos países, lo cual ha generado redes trasnacionales en todos estos ámbitos.

Considerando que el sistema político estadounidense es uno de los que presenta mayores niveles institucionales de división de poderes, tanto entre los federales como entre los órdenes de gobierno federal, estatal y local, la penetración diplomática puede darse en una estrategia de diplomacia multinivel, particularmente donde se concentra la base de la actividad económica, política y social en las localidades. Esto se condensa en la frase atribuida a Tip O’Neill, expresidente de la Cámara de Representantes, en el sentido de que “toda la política es local” (“all politics is local”). Con un sistema político, económico y social muy poroso, lleno de pesos y contrapesos, donde convive una sociedad muy diversa, la mejor estrategia para promover y defender los intereses de México y los mexicanos en Estados Unidos es una diplomacia multinivel; esta debe tener penetración desde lo local: empezando por el fortalecimiento de la red de 50 consulados mexicanos en EUA, priorizando la diplomacia consular y reorientando la actividad consular hacia un rol más proactivo y de vinculación orgánica con los posibles aliados.

“La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca representa una gran oportunidad para reconstruir y fortalecer la infraestructura institucional de la relación México-Estados Unidos.”

La diplomacia multinivel debe ser la suma de varias estrategias:

  1. Diplomacia ejecutiva (a nivel presidencial con Biden, con la Casa Blanca y su personal);
  2. Diplomacia administrativa (con cada una de las secretarías federales en Estados Unidos, ejecutada a través de la secretaría homóloga en México);
  3. Diplomacia parlamentaria (con ambas Cámaras del Congreso federal) y judicial (ante la Suprema Corte);
  4. Diplomacia local (con autoridades gubernamentales a nivel estatal y municipal);
  5. Diplomacia regional o minilateral (aprovechando las cumbres de Jefes de Estado de América del Norte —la cual ha anunciado Biden que revivirá—, las Américas, el G-20 y otros mecanismos de concertación política);
  6. Diplomacia social (fortaleciendo relaciones con empresas transnacionales, organizaciones de la sociedad civil (OSC), universidades, medios de comunicación, y organizaciones sindicales y religiosas); 
  7. Diplomacia consular y con la diáspora (a través de la red consular y los representantes del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME)).

Esta diplomacia multinivel implica fortalecer sustantivamente la infraestructura de política exterior en Estados Unidos, tanto a nivel de la embajada en Washington, como en la red consular; además, establecer alianzas estratégicas con aquellos actores políticos, económicos y sociales, cuyos intereses y preferencias se encuentran alineados con los de México.

Es necesario robustecer la infraestructura diplomática en la Embajada de México en Estados Unidos y en los 50 consulados para que la relación bilateral esté lo mejor administrada. La red consular, además de llevar a cabo las funciones tradicionales de esta rama (documentación, protección y atención a comunidades), debe participar en la diplomacia multinivel, que no es otra cosa que el arte y la práctica de negociaciones para representar y velar por los intereses nacionales de México ante los diferentes actores relevantes en Estados Unidos, particularmente a nivel local.

“Con un sistema político, económico y social muy poroso, lleno de pesos y contrapesos, donde convive una sociedad muy diversa, la mejor estrategia para promover y defender los intereses de México y los mexicanos en Estados Unidos es una diplomacia multinivel.”

Para ello, es recomendable poner en marcha el siguiente decálogo de acciones:

  1. Profundizar en la realización de actividades no tradicionales a nivel de consulados, como promoción comercial, de inversiones, turística, de imagen del país, así como educativa, científica y tecnológica, ya que todas abonan a un mejor conocimiento e imagen de México y los mexicanos en EUA.
  2. Crear un sistema de inteligencia consular centralizado, donde se concentre toda la información relevante de actores y gestiones realizadas en todos los consulados de la red. Actualmente, cada uno de los consulados —de manera individual y casi autónoma— mantiene directorios de los actores relevantes en materia política, económica y social a nivel local, así como de las acciones y gestiones llevadas a cabo con ellos. Sin embargo, no existen directrices centralizadas para conducir estas actividades y la información no es recabada de manera homogénea, ni se centraliza para poder agregarla y usarla para generar inteligencia en materia de diplomacia a nivel local, estatal o nacional.
  3. Elaborar protocolos básicos para identificar a los actores relevantes, además para homogeneizar la captura y sistematización de la información sobre éstos, las gestiones y el trabajo realizado con ellos.
  4. Identificar a los principales aliados y detractores de los intereses y derechos de México y los mexicanos en el país vecino, a nivel de los sectores público, privado, social, académico, así como en organizaciones religiosas y sindicales a nivel local.
  5. Centralizar la información generada en la Embajada de México en Estados Unidos y en la Subsecretaría para América del Norte, donde es necesario crear un área que la analice y proponga acciones coordinadas y estratégicas de diplomacia consular. Esto implica dar un salto cuantitativo y cualitativo en la acción diplomática de México en Estados Unidos mediante la generación, análisis y utilización de inteligencia diplomática recabada en la embajada y la red consular.
  6. Identificar y documentar las buenas prácticas de consulados específicos para, en la medida de lo posible, sistematizarlas y replicarlas en otros consulados de la red.
  7. Designar cónsules en EUA cuyo perfil refleje una clara vocación y conocimiento del trabajo consular y de diplomacia local; es necesario que conozcan los fundamentos legales e institucionales de la política exterior de México y de su actuación consular, así como el funcionamiento del sistema político, legal, económico y social de Estados Unidos, la región y localidad a la que sean adscritos. Por ello, deben preferirse cónsules que sean miembros del SEM o que tengan un conocimiento profundo de la labor diplomática o consular mexicana; aquellos que no posean estas características deben ser capacitados antes de asumir la función consular.
  8. Institucionalizar el funcionamiento del Comité de Ingresos Consulares para que la cuenta consular no sólo sea reintegrada totalmente a los propios consulados, sino que los recursos lleguen de forma oportuna para que pueda planearse mejor y más eficientemente su utilización.
  9. Considerar el fortalecimiento de la diplomacia consular no como un gasto, sino como una inversión, ya que abonará en un mejor entendimiento de la importancia de México y los mexicanos para los Estados Unidos y su bienestar y, por lo tanto, en un mejor entendimiento y mejores y más productivas relaciones entre los dos países.

“La red consular debe participar en la diplomacia multinivel, que no es otra cosa que el arte y la práctica de negociaciones para representar y velar por los intereses nacionales de México ante los diferentes actores relevantes en Estados Unidos, particularmente a nivel local.”

Una vez comprobada la eficacia de la diplomacia multinivel en EUA, principal relación internacional de México, esta diplomacia puede replicarse para avanzar en los intereses estratégicos nacionales —con la consecuente inversión de recursos humanos y financieros— en otros países prioritarios para la política exterior, como Canadá, China, Guatemala, o bien en otros países latinoamericanos y europeos. EP

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