
En este texto, Ricardo de la Peña analiza y comenta el concepto de “integridad electoral” a partir de la información proporcionada por el Proyecto de Integridad Electoral, el cual pretende medir la calidad de las elecciones de manera global.
En este texto, Ricardo de la Peña analiza y comenta el concepto de “integridad electoral” a partir de la información proporcionada por el Proyecto de Integridad Electoral, el cual pretende medir la calidad de las elecciones de manera global.
Texto de Ricardo de la Peña 06/08/25

En este texto, Ricardo de la Peña analiza y comenta el concepto de “integridad electoral” a partir de la información proporcionada por el Proyecto de Integridad Electoral, el cual pretende medir la calidad de las elecciones de manera global.
El Proyecto de Integridad Electoral es un proyecto académico independiente fundado en 2012 que mide la calidad de las elecciones en todo el mundo a lo largo de un ciclo electoral, incluyendo cómo, cuándo y por qué las elecciones empoderan o quitan poder a los ciudadanos. En su diseño, los datos generados por el Proyecto de Integridad Electoral buscan facilitar la investigación académica sobre las causas y consecuencias de las elecciones fallidas y cómo se puede mejorar la integridad electoral.
La integridad electoral es definida como un conjunto de principios que deben alcanzarse en las elecciones, que empoderan al ciudadano común y que contribuyen al establecimiento de la democracia. 1 Los cuatro principios de la integridad electoral son: impugnación, participación, deliberación y arbitraje.
En su definición original, la integridad electoral se refiere a la imparcialidad de todo el proceso electoral y a su eficacia para protegerse contra la subversión electoral, la supresión del voto y otras amenazas a las elecciones libres y justas, considerando que las consecuencias de unas elecciones no libres o injustas pueden generar dudas sobre la legitimidad de los resultados, la pérdida de confianza en el sistema democrático y una menor participación futura. Los estándares internacionales y las normas globales describen las mejores prácticas para la celebración de elecciones.
De hecho, la Red de Conocimiento Electoral (ACE) reconoció el debate en torno a una única definición antes de recomendar la definición de 2012 de la Fundación Kofi Annan, que establece como concepto de integridad electoral “cualquier elección que se base en los principios democráticos del sufragio universal y la igualdad política tal como se reflejan en las normas y acuerdos internacionales, y que sea profesional, imparcial y transparente en su preparación y administración durante todo el ciclo electoral”. 2
El Informe Global de Integridad Electoral, de carácter anual, resume la información del conjunto de datos “Percepciones de la Integridad Electoral”, con base en una encuesta a expertos académicos de cada país. Recientemente se puso a disposición pública el reporte correspondiente a 2024, 3 añadiendo 57 contiendas en 54 países del mundo. Este proyecto fue fundado en 2012 por Pippa Norris e inicialmente se ubicó en la Universidad de Harvard y la Universidad de Sídney. 4
El Proyecto de Integridad Electoral también adopta un enfoque basado en el ciclo electoral. Las elecciones implican mucho más que el simple día en que se celebran; implican una preparación a lo largo de un amplio período, que comienza con el diseño de las leyes. Por lo tanto, existen diversos momentos en que las elecciones pueden empoderar a las personas. Este ciclo electoral incluye la formulación de leyes electorales, la definición de procedimientos electorales, la conformación de los organismos electorales, el establecimiento de límites electorales, el registro de votantes, de partidos y de candidaturas, el financiamiento de campañas y la cobertura mediática de las mismas, el proceso de votación, el recuento de votos y la difusión de resultados.
Dado lo reciente de la puesta a disposición pública de los datos de este proyecto para 2024 y lo impreciso de los valores obtenidos y presentados en el reporte global 2025 de integridad electoral, en esta ocasión decidimos recuperar directamente de la publicación la información más relevante para fines de esta presentación, aun y cuando en ocasiones se carece de claridad en los datos puntuales.

En la Gráfica 1 se presentan los resultados sobre el desempeño de las elecciones en las distintas etapas del ciclo electoral, tomando como promedio los valores para 2024.
Es claro que el balance de la integridad electoral en el mundo tiene afectación a la baja en lo correspondiente a las campañas, su financiamiento y la cobertura mediática. ¿Esto se debe a una actitud cultural que ve en las campañas un espacio donde se niega o al menos se limita el empoderamiento de las ciudadanías o es efectivamente un reflejo de malas prácticas de partidos, medios y gobiernos que deteriora la integridad de las elecciones? Es todo un tema para la discusión y un análisis a mayor profundidad.
La Gráfica 2 se refiere al comportamiento del índice de integridad electoral a lo largo del tiempo. Desde luego, el principal cuestionamiento a estos datos es que corresponde a agregados de distintas unidades para cada año, puesto que las elecciones consideradas ocurren de manera irregular y no corresponden a sumas que integren la totalidad de los eventos en todas las naciones para cada año.

Cuando se observan estos datos, la serie no parece estar aportando una variación o tendencia clara que dé cuenta del estado de la integridad electoral. ¿Esto se debe a una relativa estabilidad en la calidad de las elecciones o es efecto de los procedimientos diseñados para el logro de las estimaciones construidas? Lo anterior no se resuelve incluso cuando lo que se hace es comparar las elecciones más recientes con las previas, lo que se exhibe en la Gráfica 3, por lo que un entendimiento de los procesos de cambio en la integridad electoral es todavía una tarea pendiente.

Por último, vale la pena, en la Gráfica 4, presentar el comportamiento medido de la percepción de integridad electoral en el caso de México, aunque una valoración del significado de esta información es algo complicado.

Los autores del reporte mencionan que se observó una disminución en la puntuación general de la percepción de integridad electoral, que pasa de 65 a 53. Esta disminución fue más significativa en el área de adjudicación, donde la puntuación tradicionalmente alta de México, de 84 en 2018 y 80 en 2021, bajó a 59 en 2024.
En cuanto a las áreas del ciclo electoral, las disminuciones se observaron en la calidad de la administración electoral. Se observaron puntuaciones más bajas en áreas como la imparcialidad de los funcionarios electorales, la imparcialidad de los límites electorales y el uso adecuado de los recursos estatales para las campañas.
También se menciona que en las elecciones más recientes se reportaron casos de violencia a lo largo de la campaña, y el informe de observación de la OEA señala que el “contexto de inseguridad y temor en torno a la campaña electoral, incluyendo manifestaciones de crimen organizado”, fue uno de los aspectos más reiterados en sus reuniones con los interlocutores. 5 EP