La integridad electoral en las elecciones presidenciales de México (2012-2024) desde la perspectiva de expertos

Ricardo de la Peña continúa explorando y analizado el concepto de “integridad electoral”, ahora en el marco de las elecciones presidenciales que han tenido lugar en nuestro país de 2012 a 2024.

Texto de 03/09/25

Elecciones

Ricardo de la Peña continúa explorando y analizado el concepto de “integridad electoral”, ahora en el marco de las elecciones presidenciales que han tenido lugar en nuestro país de 2012 a 2024.

En este texto continuaremos con el análisis sobre los datos que proporciona el Proyecto de Integridad Electoral, fundado en 2012, el cual mide la calidad de las elecciones en el mundo a lo largo de todo el ciclo electoral, incluyendo cómo, cuándo y por qué las elecciones empoderan o quitan poder a los ciudadanos.

Cabe recordar que la integridad electoral es definida, en este proyecto, como un conjunto de principios que deben alcanzarse en las elecciones, que empoderan al ciudadano común y que contribuyen al establecimiento de la democracia. 1

En el tiempo en que ha operado este proyecto se han realizado cinco mediciones de la opinión de expertos sobre elecciones mexicanas, pero solamente en tres de ellas (2012, 2018 y 2024) la observación ha correspondido a elecciones del Ejecutivo federal, pues las dos intermedias (2015 y 2021) tuvieron como foco las elecciones legislativas.

Nuestro centro de atención en este ejercicio serán precisamente las evaluaciones de expertos sobre las tres elecciones presidenciales mexicanas de las cuales contamos con datos, y que, por su alcance y naturaleza, resultan enteramente cotejables.

Hay diversos índices agregados de las elecciones bajo análisis: los llamados “índices originales”, sin sustitución de medias y con sustitución de medias a nivel de expertos; y los denominados “índices nuevos”, que incluyen variables añadidas recientemente también sin y con sustitución de medias. 2 Dado que los índices nuevos están disponibles sólo a partir de 2023, estas estimaciones no son útiles para el ejercicio de comparación que realizaremos.

Si vemos la estimación agregada de integridad electoral a partir de la valoración de expertos para las elecciones presidenciales mexicanas del período disponible (Gráfica 1), lo que se encuentra es una oscilación entre los datos extremos de 2012 y 2024, debido a un ascenso en la percepción de integridad electoral en 2018. Este movimiento es más marcado si se toman los datos originales que si se consideran las estimaciones con sustitución de medias: en los datos originales el movimiento es de poco más de diez puntos en la escala del cero al cien.

¿Cuál medición debería tomarse como válida? El propio proyecto advierte que la sustitución de medias puede inflar el consenso entre los expertos, por lo que pareciera más pertinente quedarse con los movimientos más “bruscos” registrados en los datos originales.

Los cuatro principios de la integridad electoral con los que trabaja ahora este proyecto —recientemente creados, aunque estimados para eventos electorales previos— 3 son “contienda”,  “participación”, “deliberación” y “arbitraje”. Veamos la definición de cada uno de ellos. Por contienda se entiende la condición de que todas las candidaturas o partidos puedan competir significativamente en las elecciones en un entorno de campaña equilibrado; por participación, que todas las personas tengan derecho al voto, con mecanismos accesibles de registro y votación, por lo que los electores participan y todos sus votos tienen el mismo peso, representando la voluntad del votante; por deliberación, que se ofrezcan opciones significativas, con acceso a información precisa e imparcial, y un debate de alta calidad; y por último, la adjudicación se refiere a la existencia de procesos justos que crean y modifican las reglas electorales, las que se cumplen y, cuando sea necesario, al acceso a un sistema eficaz de justicia electoral. ¿Cómo han sido medidos por los expertos estos cuatro principios en las elecciones presidenciales mexicanas de 2012, 2018 y 2024? Las estimaciones originales de estos principios se presentan en la Gráfica 2.

Como puede apreciarse, la forma de arco en las valoraciones de estos principios refleja, en lo general, el comportamiento observado para el índice agregado, pero con notables diferencias: la menor reducción se observa en las condiciones de participación, aunque este principio presenta una caída sistemática desde 2012. Se detectan también reducciones significativas en todos los demás principios de 2018 a 2024: condiciones de la contienda, deliberación y procesos justos.

Ahora bien, ¿qué pasa si lo que se observa no es este nuevo digesto, sino la lógica original de seguimiento del ciclo electoral? Al respecto cabe recordar que las elecciones implican mucho más que el simple día de las elecciones, pues suponen una preparación a lo largo de un largo período, que comienza con el diseño de las leyes. Por lo tanto, existen diversos momentos en los que las elecciones pueden empoderar a las personas. Este ciclo electoral incluye, como etapas, la formulación de leyes electorales, la definición de procedimientos electorales, la conformación de los organismos electorales, el establecimiento de límites electorales, el registro de votantes, de partidos y candidaturas, el financiamiento de campañas y la cobertura mediática de las mismas, el proceso de votación, el recuento de votos y la difusión de resultados (Gráfica 3).

Cuando se comparan las estimaciones de expertos de 2024 con las de 2018, se encuentran descensos proporcionalmente más elevados en el comportamiento de los medios en las campañas, en las condiciones legales y los procedimientos para la realización de la elección y en los resultados. Esto último se observa con especial impacto en lo referente a las decisiones relacionadas con el reparto de asientos en la diputación —aunque el cuestionamiento de este texto se enfoque en la elección presidencial.

Aún es muy corta la serie como para sacar conclusiones robustas, pero los cambios recientes en la valoración de los expertos sobre los momentos del proceso electoral parecen dar idea de dónde se encuentran los focos de atención y, por ende, los espacios de oportunidad para potenciales cambios, aunque la lógica de la reforma electoral en ciernes no anticipa que se pretenda responder a esta agenda, sino a una propia del poder. EP

  1. James, Toby S., & Holly Ann Garnett. In Press. Defining Electoral Integrity. In Oxford Handbook of Electoral Integrity, edited by Toby S. James & Holly Ann Garnett. Oxford & New York: Oxford University Press. Norris, P., Frank, R. W., & Martínez i Coma, F. (Eds.). (2018). The Oxford handbook of electoral integrity. Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oxfordhb/9780190936069.001.0001[]
  2. Garnett, Holly Ann, Toby S. James, & Sofia Caal-Lam. 2025. Perceptions of Electoral Integrity, (PEI-11.0). Perceptions of Electoral Integrity Index. Harvard Dataverse. https://doi.org/doi:10.7910/DVN/EDY2V0[]
  3. Garnett, Holly Ann, Toby S. James, & Sofia Caal-Lam. 2025. Codebook – The expert survey of Perceptions of Electoral Integrity, Release 11.0, (PEI_11.0). The Electoral Integrity Project. https://doi.org/10.7910/DVN/EDY2V0[]

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