Violencia vicaria en México, nombrarla y combatirla

Catalina Kühne, Directora Ejecutiva de Impunidad Cero, expone la violencia vicaria y presenta la “Guía para denunciar la violencia vicaria”, una herramienta práctica y gratuita para fortalecer el acceso a la justicia.

Texto de 06/08/25

Catalina Kühne, Directora Ejecutiva de Impunidad Cero, expone la violencia vicaria y presenta la “Guía para denunciar la violencia vicaria”, una herramienta práctica y gratuita para fortalecer el acceso a la justicia.

En México, las violencias que enfrentan las mujeres tienen muchas formas, algunas evidentes y otras profundamente invisibilizadas. Una de las más crueles y devastadoras es la violencia vicaria. No se trata de una novedad en la experiencia de miles de mujeres, sino de la visibilización tardía de una forma extrema de violencia de género que durante décadas permaneció fuera del marco legal, institucional y mediático.

La violencia vicaria ocurre cuando un agresor utiliza a los hijos, hijas u otras personas cercanas a una mujer para castigarla, controlarla o hacerla sufrir. A menudo, se expresa a través de la sustracción de menores, la manipulación emocional de niñas y niños, las amenazas, la retención de pensión alimenticia o el uso del sistema judicial como herramienta de intimidación. En sus formas más graves, puede llegar al filicidio o al suicidio inducido de la madre.

En México, la tipificación de la violencia vicaria ha sido fragmentaria y reciente. A partir de 2022, algunos congresos locales comenzaron a reconocerla como delito autónomo; en enero de 2024, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia fue reformada para incluirla formalmente.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en la acción de inconstitucionalidad 163/2022, reconoció la violencia vicaria como una manifestación de la discriminación estructural y llamó a las autoridades a actuar con perspectiva de género. Sin embargo, como suele ocurrir, la existencia en papel no ha garantizado su aplicación efectiva.

Los ministerios públicos siguen desestimando denuncias. Los juzgados familiares deciden regímenes de visitas sin considerar contextos de violencia. Y los agresores encuentran en las instituciones una extensión de su poder.

Acceso a la justicia en palabras simples

En este contexto, desde Impunidad Cero, en colaboración con el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria (FNCVV) y con el apoyo de la Fundación Friedrich Naumann, desarrollamos la Guía para denunciar la violencia vicaria para ayudar a las mujeres a reconocer esta forma de violencia, denunciarla y exigir justicia.

La guía —elaborada con perspectiva de género, enfoque legal claro y lenguaje accesible— explica qué es la violencia vicaria, cómo se puede denunciar por la vía penal y civil, qué pruebas presentar, cómo exigir medidas de protección y cómo actuar frente a la negligencia institucional.

Incluye herramientas como modelos de petición legal, ejemplos de frases clave para interactuar con ministerios públicos y el Vicariómetro, que permite identificar patrones de violencia vicaria a partir de testimonios reales.

¿Por qué es tan difícil de probar?

La violencia vicaria presenta una complejidad particular en términos de identificación y acreditación jurídica, ya que en muchos casos no deja evidencia física inmediata. En lugar de lesiones visibles, se manifiesta mediante la instrumentalización de hijas, hijos u otras personas cercanas a la víctima, quienes son utilizados como mecanismos de control, intimidación o represalia en contextos de violencia de género.

Los datos muestran la dimensión del problema: según la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), uno de cada cinco casos de violencia familiar incluye agresiones contra niñas y niños dirigidas a castigar a la madre. En una encuesta levantada por el FNCVV, en 2022, el 82 % de las mujeres denunciaron la negación de pensión alimenticia y el 81 % reportó haber sido separada de sus hijas e hijos.

Estas cifras no son anécdotas. Son evidencia de un patrón sistemático que exige respuestas desde lo legal, lo institucional y lo social.

Violencia vicaria es violencia de género y también institucional

Cuando una madre es acusada falsamente por el agresor, cuando se le niega ver a sus hijas e hijos o cuando se retrasa su denuncia, no solo sufre violencia vicaria: sufre también violencia institucional. El sistema judicial, que debería proteger a las víctimas, termina legitimando el control del agresor.

Por eso, visibilizar, nombrar y documentar esta forma de violencia es un paso imprescindible para combatirla.

Hacia una mejor atención de la violencia vicaria

La guía para denunciar la violencia vicaria busca ser una herramienta jurídica y práctica que permita identificar esta forma de violencia, conocer las vías legales disponibles y exigir la actuación adecuada de las instituciones. Su propósito es fortalecer el acceso a la justicia para mujeres y niñas, niños y adolescentes en contextos de violencia familiar.

Ante un entorno donde los casos de violencia de género y violencia familiar siguen siendo elevados, contar con información clara, accesible y jurídicamente fundamentada es indispensable para que las víctimas puedan ejercer sus derechos de manera efectiva.

La guía está disponible para consulta y descarga gratuita aquí, y en los sitios:

El análisis independiente necesita apoyo independiente.

Desde hace más de 30 años, en Este País ofrecemos contenido libre y riguroso.

Ayúdanos a sostenerlo.

DOPSA, S.A. DE C.V