
Aníbal Santiago escribe sobre el incidente de la pasada semana entre un periodista de El Universal y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aníbal Santiago escribe sobre el incidente de la pasada semana entre un periodista de El Universal y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Texto de Aníbal Santiago 15/09/25

Aníbal Santiago escribe sobre el incidente de la pasada semana entre un periodista de El Universal y la presidenta Claudia Sheinbaum.
El capitán de la Secretaría de Marina-Armada de México, Adrián del Ángel, murió accidentalmente la semana pasada en Sonora en una práctica de tiro, según el gobierno. Curiosamente, la muerte de quien encabezó la aduana de Manzanillo se produjo poco después de la detención de 14 marinos, servidores públicos y empresarios sospechosos de contrabandear combustible o huachicol. Y su muerte también se dio luego de que el cadáver del capitán Jeremías Pérez, acusado de recibir sobornos para la descarga de barcos de huachicol, apareciera con un tiro en el pecho en Tamaulipas.
Un reportero de El Universal preguntó a la presidenta: “¿No es casualidad, presidenta, que el día de ayer falleció un marino presuntamente ligado con el tema de huachicol en una práctica de tiro?”. Sheinbaum, muy adusta, lo regañó y le respondió: “La manera en que lo preguntas no me parece correcta”. Doctora, Sheinbaum, he aquí una guía que los grandes periodistas nos han legado para hacerle, a políticos como usted, preguntas correctas:
1) Si a quien preguntaste pierde la mirada en el horizonte mientras hace un breve silencio, es muy probable que tu pregunta, incómoda, diera en el clavo. Con su mirada y su silencio te dice: “Requiero espacio para procesar mi respuesta”. La pregunta está removiendo algo. Sé incrédulo, sospecha.
2) Observa si su gesto cambia en el lapso que va desde que tomas la palabra hasta que concluye tu pregunta. Si cambia, significa que lo estás poniendo en riesgo emocional, social o reputacional. Vas bien.
3) Está atento a su volumen de voz al responder. Si es notablemente más alto que el tuyo, está, indirectamente, reprimiéndote. Y si lo hace es porque preguntaste algo indebido, y aquello que a la política le resulta indebido suele esconder un secreto que como periodista buscas descubrir.
4) México es un país de modos. Nos importan más los “cómo” que los “qué”. Si tu entrevistado te dice que no le gusta tu modo o tu “modito” (el diminutivo refuerza la indignación) de preguntar, seguramente tu pregunta acertó en el qué. Salvo que insultaras, inculparas sin base o escupieras al preguntar, estás en derecho de elegir libremente tus cómo. Y en realidad, cuestionar cómo formulaste la pregunta es eludir lo más importante, el qué, gambetearlo, evadirlo. “Papá, di la verdad, ¿engañaste a mamá?”. Si te contesta: “No te respondo porque no me gustan tus moditos”, bien por ti, hiciste la pregunta adecuada. Insiste a tu papá (o al político) que te responda y no se haga bobo.
5) El periodista es un buscador de anomalías, hechos a primera vista inexplicables, pero que sí tienen solución. Por ejemplo, es una anomalía que un implicado en corrupción muera “accidentalmente” en una práctica de tiro cuando otro murió días antes. Así que localiza la anomalía y haz una pregunta directa que intente aclararla.
6) Como periodista, buscas resolver un dilema. Y los dilemas se resuelven hallando los momentos “bisagras”, los puntos de inflexión que transformaron un suceso (el ladrón le muestra una pistola al cajero del banco, el político desvía recursos públicos a su cuenta, el funcionario coloca a un pariente en un puesto público). Ataca los momentos bisagra.
7) Si tu pregunta es completamente abierta, sacarás del apuro al político, obtendrás una respuesta retórica y cómoda. Por eso, no le preguntes qué piensa de que alguien muriera en una práctica de tiro pues responderá “lo lamentamos” o “estamos investigando”, aunque ni lo lamente ni esté investigando nada. Mucho mejor así: “¿No es casualidad, presidenta, que el día de ayer falleció un marino presuntamente ligado con el tema del huachicol en una práctica de tiro?”. Su respuesta, enfado e incluso su no respuesta dirán algo significativo de esa muerte.
8) El entrevistado y el entrevistador son muy parecidos al portero ante el penalti. Si se la tiras despacito, al centro y a las manos, es muy probable que falles. Por eso, busca que tus preguntas sean remates letales hacia el arco: golpea el balón con frialdad, precisión, potencia y, muy importante, amaga para descolocar al portero-político.
Doctora Sheinbaum, las preguntas incómodas no son insolencia. Son democracia. EP