Construcción y deconstrucción del skateboarding rumbo a los Juegos Olímpicos

En los últimos años el skateboarding se ha esparcido por el mundo entero con el impulso de jóvenes que, en esta actividad, formaron su identidad, recorrieron el mundo y cambiaron la manera de ver las urbes para millones de personas.

Texto de 22/07/20

En los últimos años el skateboarding se ha esparcido por el mundo entero con el impulso de jóvenes que, en esta actividad, formaron su identidad, recorrieron el mundo y cambiaron la manera de ver las urbes para millones de personas.

Antecedentes

El skateboarding tenía planeado graduarse como deporte de alto rendimiento en Tokio 2020, pero, debido a la postergación pandémica, hoy hacemos una pausa en su largo camino hacia los Juegos Olímpicos para revisar sus orígenes y los posibles cambios que puede significar su transición hacia la formalidad, además del potencial alejamiento de sus valores iniciales, y, al mismo tiempo, la esperanza de una integración más equitativa de las mujeres a esta actividad.

Durante décadas el skate rehuyó a denominarse como deporte; estilo de vida le decían algunos; pasatiempo de vagos, fue como se mostró durante muchos años en películas como Kids (Larry Clark, 1995). Lo cierto es que el deporte callejero se esparció por el mundo entero con el impulso de jóvenes que en esta actividad formaron su identidad, recorrieron el mundo y cambiaron la manera de ver y recorrer las urbes para millones de personas.

Las primeras patinetas fueron construidas por niños y niñas en las ciudades y suburbios norteamericanos alrededor de los años 50. Con el paso del tiempo, su práctica sortearía diversas crisis y obstáculos para consolidarse como un deporte y una industria con millones de seguidores. Ciertamente, se volvió muy atractivo para un Comité Olímpico que buscaba actividades espectaculares que atrajeran a un público más joven y a nuevos patrocinadores.

El surf, el uso de una tabla para descender sobre las olas, es el antiguo antecesor de todos los deportes sobre tablas. Este fue practicado de manera tradicional en Polinesia desde antes de su colonización y permeó hacia occidente a través de Hawái. A pesar de haber asociaciones de surf desde principios del siglo XX, este verano, junto con el skateboarding, sería también la primera vez que se le hubiera visto en el medallero olímpico.

En el surf siempre ha existido la pulsión por encontrar la ola perfecta, y es posible que le haya heredado al skate la pulsión por recorrer grandes distancias para descubrir nuevos sitios patinables. The Endless Summer (Bruce Brown, 1966) es una película clásica de la búsqueda de esa ola perfecta.


“El skate, si bien es individual, ha generado amplias redes de practicantes y una suerte de sistema de valores.”

Dentro de los deportes sobre tablas el skate ha sobresalido en las últimas décadas pues viene acompañado del gran crecimiento de las ciudades y debido a su accesibilidad económica en comparación con otros de los deportes que serían bautizados como extremos en la década de los años 90. El skate, si bien es individual, ha generado amplias redes de practicantes y una suerte de sistema de valores. Documentales como Dog Town and Z-Boys (Stacy Peralta, 2001) hacen un recuento de la historia del grupo de rebeldes patinadores y surfers californianos quienes llevaron por primera vez sus tablas a las albercas vacías de sus vecinos a causa de una sequía en los años 70. Esa actitud de innovación y transgresión quedaría por siempre asociada al skateboarding.

La modalidad de práctica en la calle denominada street no pocas veces se ha encontrado con la oposición de las autoridades y personas del ámbito privado preocupadas por la integridad del concreto y por usar tradicionalmente el inmobiliario urbano, creando un prejuicio hacia quienes lo practican. A raíz de esto surgiría el lema “Skateboarding is not a crime (Patinar no es un crimen)”. El estigma que genera esta confrontación entre patinadores y puritanos de la vía pública se ha visto matizado con su naciente legitimidad olímpica y la construcción de parques especializados o skateparks.

El desarrollo temprano del skate dependió de los esfuerzos de los mismos patinadores quienes construyeron sus parques y fundaron, por ejemplo, marcas de calzado, tablas, indumentaria especializada y ropa que se convertirían en un referente indispensable de la moda urbana, entablando, además, una estrecha relación con el arte mediante las gráficas de las tablas y la música que acompañaba los videos de skate.

Revistas como Thrasher, surgida en 1981, y el primer video de skate The Bones Brigade de 1984 serían los primeros en mostrar el mundo que esperaba ser patinado. Así, los skates conocerían las grandes metrópolis, más que por sus monumentos o sitios turísticos, por sus jardineras, desniveles, escaleras y barandales: sus spots, como se le dice genéricamente a la topografía urbana patinable.

La comercialización de las cámaras portátiles permitió que cada grupo de patinadores (habitualmente auspiciados por una marca o tienda local) pudiera desarrollar sus propios materiales audiovisuales y mostrar las habilidades de sus equipos. Con la llegada de los teléfonos inteligentes y las redes sociales esta posibilidad explotó y los patinadores pudieron llegar a tener miles o millones de seguidores, lo que hoy les brinda nuevas posibilidades de exposición.

A México, el skate llegó por el norte; muchos de sus practicantes cruzaban la frontera para vacacionar en las playas de Baja California y, más adelante, llegaría a las demás ciudades por medio de las personas que podían viajar y comprarse una codiciada tabla.

Tradicionalmente las competencias en el skate se manifestaban de dos maneras. Por un lado, estaban los concursos que se realizaban en parques confeccionados especialmente para los eventos o skateparks locales. Eventos que durante muchos años fueron una excusa para convivir con amigos más que una competencia con sistemas de puntaje donde se obtuviera un lugar en el ranking. Por otro lado, estaban los videos de skate, que típicamente consistían en secciones dividas por canción, atleta y amigos invitados de este. Los cortometrajes, por lo general, eran el resultado de un tour realizado por diversas ciudades en los que se presentaban los mejores trucos o caídas de los integrantes del equipo. A diferencia de un concurso, la reverencia de una “videoparte” es para quien tiene el mejor estilo, quien fue más obstinado e hizo algo que parecía imposible de hacer en algún spot específico, sin importar cuántos intentos le tomó lograrlo o si sólo pudo conseguirlo una vez. En el skate existe un cierto culto a lo efímero; de esta manera, quienes graban y fotografían los trucos también forman parte esencial del equipo y su cultura en general.

Los Juegos

La parte competitiva de las patinetas ya contaba con populares eventos como los X Games desde 1995, en donde se mostraban este y otros deportes de corte espectacular como el BMX y el Motocross, entre otros. La Street League Skateboarding lanzó en 2010 su plataforma de competencias y puntajes estrictos que hoy cuenta con la recompensa de dinero más abundante de la industria. Entre sus mejores exponentes se encuentran, principalmente, atletas de Estados Unidos y Brasil, países que han impulsado de manera profesional el deporte desde hace muchos años, y que cuentan con políticas públicas estratégicas de apoyo al deporte en general.

La llegada del skate a los Juegos Olímpicos generó reacciones muy diferentes entre sus practicantes. Hay a quienes les consternó que se sustituyeran la esencia del “hazlo tú mismo”, la rebeldía, la libertad, el estilo y la originalidad, por entrenadores, pruebas antidopaje, uniformes y rutinas preestablecidas; y hubo quienes lo vieron como una oportunidad para desarrollar una carrera deportiva profesional con apoyo institucional, skateparks de calidad, competencias internacionales, becas deportivas y el acompañamiento de las ciencias del deporte.

El skate ahora, al contar con el respaldo olímpico, ha recibido el apoyo de las autoridades que han comenzado a construir nuevas instalaciones para su desarrollo; sin embargo, el mismo desarrollo se ha topado con viejas inercias donde las constructoras desarrollan skateparks sin consultar su diseño con los patinadores, y a través de presupuestos que no se ven reflejados en los productos finales; no obstante, en los últimos 5 años numerosos parques de gran calidad se han construido en la Ciudad de México, como Constituyentes, Parque Lira o la Mexicana. Estos espacios han fomentado la práctica del skate de manera más segura y también que el deporte resulte atractivo para un público más amplio, que no llegaba a tomarlo en cuenta cuando sólo podía llevarse a cabo en las calles.

 Las complicaciones para regular el skate se han manifestado a todos niveles, desde el ámbito internacional hasta el nivel local, con la aparición de asociaciones y federaciones en distintos países que no solían involucrarse con la actividad; este deporte, ya de por sí renuente a las estructuras y jerarquías estrictas, ha tenido una serie de conflictos con aquellos practicantes que lo miran como una actividad contracultural y hoy se sienten hechos a un lado. Asimismo, el trabajo con patinadores y sus equipos de entrenadores ha tenido que adecuarse a la formalidad, ya que, al menos en México, previo al anuncio de su conversión en un deporte alto rendimiento, solía aprenderse de manera autodidacta.

Cuando por fin los Juegos Olímpicos de Tokio puedan realizarse habrá patinadores y patinadoras que serán medallistas olímpicos, pero su futuro en estas justas aún no se sabe de cierto. Es probable que su éxito dependa más de los incentivos económicos para el Comité Olímpico Internacional que de la excelencia atlética, ya que sería ingenuo hablar sólo de la gloria olímpica y negar que detrás de ella existen numerosos intereses. Una eventual medalla para México, país donde no hay un sistema consolidado en la promoción del deporte en general, y del skate en particular, dependerá mayormente del esfuerzo personal de atletas comprometidos y el apoyo que les brinden sus patrocinadores que de las políticas públicas dirigidas al desarrollo del deporte nacional.

Las chavas

Quien posiblemente se ha visto más beneficiado del salto hacia la institucionalización es el skate femenil. Patinadoras existen desde los orígenes contraculturales de esta actividad, pero su participación siempre ha quedado relegada a un segundo plano. Son contadas las mujeres que han salido en portadas de revistas o videos que no sean de carácter autogestivo. Hoy sigue siendo más probable encontrar en las redes sociales de las mismas compañías promotoras del deporte a mujeres en ropa interior que a mujeres patinando.


“Quien posiblemente se ha visto más beneficiado del salto hacia la institucionalización es el skate femenil.”

Durante años compitieron contra hombres en los concursos, y, más recientemente, cuando llegan a abrirse categorías femeniles, se les suele dar a las patinadoras sólo una fracción de los premios que reciben los hombres.

No fue sino hasta el 2019 que una marca internacional de calzado realizó un video de skate exclusivo de mujeres, se llamó Gizmo en honor a la patinadora profesional Elissa Steamer, que, en los años 90, fue la primera en tener una “videoparte”, y la única mujer que, hasta la fecha, ha formado parte del videojuego de Tony Hawk. 

Además, como han dejado en claro movimientos como #MeToo, la violencia, el acoso y el abuso sexual no son ajenos a este deporte dominado principalmente por hombres, como el caso de Nyjah Huston, patinador acusado de violar a una menor de edad en Estados Unidos, o Mario Sáenz, encarcelado por feminicidio en México. Lo que ha llevado a las mujeres a formar redes de apoyo e innovadoras maneras de promoción sorora.

Paradójicamente, la poca inclusión de las mujeres en el skate, aquí y en el mundo entero, hace que la diferencia de calidad entre patinadoras no sea tan amplia como lo es en la categoría masculina, donde la diferencia entre patinadores de países con apoyo al deporte y patinadores que lo practican por amor al arte, como ha sucedido en México, es abismal.

En este país, la atleta mejor posicionada en el ranking de la World Skate, institución encargada de la clasificación a las olimpiadas, es Itzel Granados, patinadora de la Ciudad de México de 19 años. Itzel dará la cara por México en los concursos para juntar puntos hacia la clasificación olímpica que quedaron en pausa, primero por los incendios de enero en Australia y, más adelante, por la pandemia.

El futuro

Con todo lo anterior en mente, tendremos que esperar por lo menos al 2021, cuando, tentativamente, se reanude el ciclo olímpico para saber qué ocurre con su anhelado debut.

El skateboarding lleva ya construyéndose, reconstruyéndose y deconstruyéndose varias décadas. De las olas a las albercas, de las calles a los parques, de las rampas a las mega rampas. De California al mundo, a México. Del underground a los Juegos Olímpicos. De lo marginal a lo incluyente. Este ya extenso camino que llevó la esencia juvenil, atrevida, transgresora, irreverente, delincuente, a crear un deporte popular en crecimiento, el cual está frente a las puertas de graduarse en el Olimpo de los deportes, no debe olvidar sus orígenes y sus principios, reformándose donde sea necesario para reivindicar y recuperar su espíritu libre y liberador. El apoyo al skate femenil es uno de los pendientes del deporte, quizás la incorporación a los juegos olímpicos ayude. EP

Un agradecimiento a Renata Ruiz (Ig @renata_ruiz_sk8), patinadora y psicóloga con especialidad en genero y psicología del deporte; Ivonne Navas, promotora del skate (Ig @ivonnenavas7/ @poseidenfoundation); a la patinadora profesional Itzel Granados (Ig: @itzelgrnds); a Juan Manuel García (Ig; @saurosk8), el entrenador del equipo olímpico de skate en México, y a Raúl Mendoza (Ig: @elrulfuus), responsable de una de las primeras pistas de patinaje y promotor del skate desde hace tres décadas, por las conversaciones que ayudaron a sustentar esta nota.

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