Promotoras de la lactancia

Con base en un cartel promocional de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020, la autora se pregunta quiénes son las personas más indicadas para hablar de un tema de vital importancia.

Texto de 07/08/20

Con base en un cartel promocional de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020, la autora se pregunta quiénes son las personas más indicadas para hablar de un tema de vital importancia.

Dar la teta es una acción exclusiva de las mujeres; corresponde a un territorio corporal en el que, hasta la fecha, ningún hombre ha podido entrar: sólo nuestra glándula mamaria produce leche; la de los hombres, no.

Parecería obvio y hasta redundante decir lo anterior, pero no ocurre así. La Secretaría de Salud Servicios de Salud de Oaxaca promueve un ciclo de conferencias para hablar de la leche materna con un cartel donde aparecen mayoritariamente hombres.

Arrancó agosto, apenas comenzaba la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLN) de este caótico 2020, cuando en las redes sociales comenzó a circular el promocional que anunciaba una serie de conferencias relacionadas con este tema. Resultaba extraño entender el mensaje ya que, en una esquina de dicho anuncio, se veía a una mujer dando de comer teta a su bebé y, en el resto del cuadro, las imágenes de cuatro hombres, dos gastroenterólogos de diferentes hospitales de la Ciudad de México, el coordinador del Consejo Consultivo del SIPINNA (Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes), y el coordinador del Centro Regional de Desarrollo Infantil y Estimulación Temprana de Oaxaca.

No pongo en duda el conocimiento y la preparación de todos estos señores sobre la gastroenterología y el desarrollo infantil, como dicen sus títulos, pero estoy segura de que, en todas esas instituciones, y sin duda en muchas otras del país y del mismo estado de Oaxaca, hay mujeres brillantes que llevan años estudiando y trabajando en la promoción de la lactancia materna y que bien pudieron encabezar el ciclo de conferencias.

A lo largo y ancho de la República Mexicana hay organizaciones nacionales, regionales y estatales de consejeras en lactancia materna específicamente, como La Liga de la Leche, entre muchas otras, que están formadas por pediatras, ginecólogas, neonatólogas, nutriólogas, incluso terapeutas y psicólogas, que cada año se actualizan acerca de los avances médicos basados en estudios científicos y que han construido grupos de apoyo a la lactancia en todo tipo de comunidades.

En mi educación como promotora y consultora en lactancia materna, durante más de seis años he tenido el privilegio de tener a toda variedad de maestras expertas en diferentes áreas relacionadas con el acto de amamantar: conformación de la leche, aspectos físicos a la hora de lactar, problemas fisiológicos tanto de la madre como de la boca del bebé, complicaciones en el nacimiento que afectan la lactancia materna, bebés prematuros, etcétera.

“Hablar de lactancia materna es hablar del cuerpo de las mujeres sosteniendo una nueva vida. Hablar de lactancia materna es poner nuestro cuerpo al servicio de otro ser humano.”

Hablar de lactancia materna es hablar del cuerpo de las mujeres sosteniendo una nueva vida. Hablar de lactancia materna es poner nuestro cuerpo al servicio de otro ser humano. Hablar de lactancia materna es poner en el centro de la conversación millones de historias de mujeres lactantes que existen desde que habitábamos en las cavernas.

Hablar de lactancia materna seriamente conlleva muchos factores que explicar: desde la medicina hasta la conformación de la leche humana en tanto que es un alimento integral que cubre necesidades fisiológicas no sólo del estómago, también del cerebro, los tejidos, la visión, la respiración, la deglución y, además de todo lo anterior, cubre también necesidades emocionales que resultan vitales para los seres humanos en el inicio de la vida.

Resulta ofensivo, pues, como madre de dos hijas que tomaron leche de mi cuerpo y como consultora en lactancia materna, ver un cartel de hombres presentados para hablar como especialistas sobre una experiencia que va mucho más allá de la conformación de un alimento, de una experiencia que es profunda y radical: el arranque de la maternidad.

Para celebrar la SMLM es necesario buscar no sólo a médicas expertas en lactancia materna, que las hay por decenas, sino a expertas que además son madres que dan o dieron leche materna a sus hijos e hijas; o a especialistas que han atendido o acompañado a madres lactantes desde sus áreas de expertise y que conocen de primera mano los obstáculos de una madre cuyo bebé no se ha podido pegar al pecho por múltiples razones; o la madre que fue separada de su bebé por razones médicas y luego busca retomar la lactancia; o madres de bebés prematuros que con leche materna remontaron los obstáculos de esta condición. Madres que pueden contar historias de éxito y felicidad. Mejor aún, las madres que deben regresar a trabajar en un país donde las leyes laborales y los permisos de maternidad boicotean el derecho de las mujeres a nutrir a sus hijos e hijas con el alimento perfecto para los bebés humanos.

Y después de todas las especialistas que desde la medicina impulsan y promueven la lactancia materna, estamos las promotoras, asesoras, consejeras, las doulas de parto y posparto, como primera línea de combate a nivel de cancha contra la desinformación de los propios pediatras y demás personal de salud en los hospitales que, una y otra vez, disminuyen a las madres en sus deseos de amamantar, que las maltratan en los primeros intentos de alimentar a sus bebés, que emiten juicios sobre su cuerpo, sobre la forma de sus pechos, para ser más específica.

Las asesoras y consultoras en lactancia materna somos una legión que se organiza en grupos para tomar conferencias, talleres, diplomados y actualizaciones que nos permitan ayudar a más madres, que nos permiten conocer las experiencias de otras consejeras en casos complicados y cómo los resolvieron. Nada de esto es gratis, cuesta dinero y tiempo, mismo que le robamos al sueño, a la familia y a los hijos e hijas propias. De ahí que resulte impactante, rayando en lo ofensivo, ver a un Club de Tobi hablando de temas en los que, sin duda, muchas mujeres son más expertas.

Organizar este tipo de eventos en el marco de la SMLM para hablar de la conformación de la leche humana y sus beneficios desde los puestos administrativos de hospitales y organismos estatales es una simulación y no cumple con el propósito de impulsar la práctica de la lactancia entre las mujeres oaxaqueñas, por decir lo menos.

Hacer un evento en favor de la leche materna requiere de buscar testimonios de mujeres que han lactado, de los obstáculos a los que se han enfrentado y de las necesidades que tuvieron, para que sus testimonios puedan mejorar las condiciones de otras madres y que sirvan, también, para elaborar programas reales que beneficien a las madres lactantes.

Hablar de lactancia materna sin mujeres es una simulación, un acto burocrático en su mayor esplendor; sin más intención que quedar bien, que hacer creer que la salud de los bebés oaxaqueños y sus madres resultan importantes, una simulación que sólo les podría servir para llenar sus informes anuales de difusión y apoyo, informes que no sirven para difundir ni apoyar.

Todo error es una ventana de oportunidad para mejorar, así que, señores, pueden ir comenzando a planear la SMLM del 2021 buscando a las especialistas, entrevistando a consejeras, platicando con doulas sobre qué necesitan las mujeres para lactar a sus bebés en libertad y en paz. Por ahí, de paso, aprenden que, si bien es muy importante saber los beneficios de la composición de la leche materna, para las nuevas mamás es aún más relevante conocer las condiciones óptimas para ejercer la lactancia a mediano y largo plazo.

Los hombres quieren seguir explicándonos cosas de mujeres a las mujeres, se resisten a dejar los espacios públicos y pretenden hacernos creer que, con estas acciones, están promoviendo la igualdad de género; sin embargo, ocurre lo contrario. Los hombres especialistas, o no, que realmente quieran promover y apoyar la lactancia materna en un país con las peores tasas de lactancia materna en América Latina, deben saber que les toca entrar al espacio privado, a lo doméstico, impulsar políticas públicas —como permisos de maternidad de al menos seis meses y leyes laborales flexibles con las madres trabajadoras—, y dejar los espacios públicos a las mujeres que llevan décadas, no sólo una semana al año, hablando de asuntos en los que son expertas. EP

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