Mitos sobre la excelencia: El lado obscuro de la perfección

En este breve ensayo, Ana Gomez Lemmen Meyer indaga en los mitos perniciosos que se relacionan con la perfección académica y la excelencia laboral a partir de su paso por universidades como Standford y su trabajo en el campo de la tecnología

Texto de 19/03/20

En este breve ensayo, Ana Gomez Lemmen Meyer indaga en los mitos perniciosos que se relacionan con la perfección académica y la excelencia laboral a partir de su paso por universidades como Standford y su trabajo en el campo de la tecnología

El pasado diciembre el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) estuvo de luto ante la muerte de una de sus estudiantes, inicialmente considerada un suicidio. Lo anterior unió a la comunidad estudiantil a levantar la voz ante el sistema educativo de esta institución y su impacto en la salud mental de sus alumnos. Este febrero, nuevamente, el suicidio de uno de sus estudiantes hace imperativo hablar sobre la salud mental y el sistema educativo. Con este artículo deseo unirme a esas voces al compartir mi experiencia y aprendizaje en este tema.

En el ITAM estudié las carreras de Economía y Matemáticas Aplicadas. Posteriormente realicé un doctorado en Economía en Stanford. Al concluir mi doctorado comencé a trabajar en Estados Unidos en el sector de tecnología (Amazon y RavenA Consulting) y, en 2019, enseñé economía a nivel licenciatura en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Mis experiencias como estudiante, profesionista y docente me hacen ver lo que sucede en el ITAM como un problema sistémico que va mas allá de la tolerancia a la frustración y la salud de algunos estudiantes en particular o de una institución. 

La Universidad de Stanford está en medio del Silicon Valley​​, el centro de la innovación tecnológica de las ultimas décadas. Palo Alto es la ciudad más cercana a Stanford. Es una ciudad afluente y cuenta con una población de alto nivel educativo: el 51.9% de la población mayor a 25 años tiene una maestría o un mayor grado de educación según datos de 2017.[1] En medio de la ciudad, pasa un tren que conecta a las ciudades del Valley y, si uno vive ahí, es imposible no escucharlo. En medio de este lugar de éxito y genialidad, sin embargo, hay algo que salta a la vista cuando una pone un poco de atención. En cada intersección de las vías de este tren, se pueden ver letreros metálicos con el número telefónico de prevención del suicidio. ¿Por qué? En 2009, la tasa de suicidio de las principales preparatorias de esta ciudad era de entre 4 y 5 veces mayor que el promedio nacional de los Estados Unidos y brincar frente a este tren es una de las formas más comunes que utilizan los estudiantes. En estas preparatorias, al igual que el ITAM, la presión académica se considera un importante factor de riesgo para el suicidio.[2] Este es sólo un ejemplo, pero historias similares se escuchan en Japón y otros países Asiáticos, en donde el suicido de jóvenes alcanza records históricos.[3] [4]

El suicidio, un evento límite, es indicativo de los problemas y retos que enfrenta el sistema educativo actual. En el 2014, el 24% de los estudiantes en instituciones de estudios superiores en los Estados Unidos reportaron haber sido tratados o recibido un diagnóstico por algún problema de salud mental y los números han incrementado significativamente respecto a décadas anteriores.[5]  Encuestas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 21 países encuentran que los problemas de salud mental entre estudiantes universitarios son del 20.3%.[6]

Existen muchas situaciones que incrementan el riesgo de experimentar problemas de salud mental, como predisposición genética, apego inseguro en la niñez, situaciones de vida estresante (pérdida de empleo, muerte de un ser querido, diagnóstico de una enfermedad crónica, etc.) o cierto tipo de patrones de pensamiento.[7] [8] En este y los siguientes dos artículos deseo enfocarme en patrones de pensamiento e ideas falsas que se malentienden por excelencia. Me enfoco en esto debido a que es en este tipo de factores de riesgo en donde considero que las políticas educativas pudiesen contribuir a disminuir este problema latente de salud. Asimismo, porque creo que son este tipo de ideas y presión proveniente de estas creencias que muchos de los jóvenes de Palo Alto, del ITAM y de otras instituciones educativas comparten.

En este artículo abordaré el primer mito sobre la excelencia, el mito de la perfección. Espero que la exposición de estas ideas contribuya a una conversación que conlleve a transformar el entorno del aprendizaje, tanto en la escuela como en el hogar, y así prevenir problemas de salud mental entre nuestros jóvenes y futuros adultos.

El perfeccionismo y la salud mental

Una visión perfeccionista de la realidad, en mi propia experiencia, ha sido una de las lecciones que más difícil se me han hecho desaprender. Sin embargo, debido al impacto negativo que estas ideas causan en mi investigación académica, profesional y personal he invertido y sigo invirtiendo tiempo en sustituir el mito de la perfección por ideas que fomentan el bienestar, tanto profesional como emocional.

¿En qué consiste entonces el perfeccionismo? Para entender que es el perfeccionismo, es útil empezar escribiendo lo que no es, en palabras de Brené Brown en su libro Daring Greatly: “El perfeccionismo no es lo mismo que buscar la excelencia. El perfeccionismo no se trata de buscar logros y crecimiento de una forma saludable. El perfeccionismo es más bien como un movimiento defensivo. Es la creencia de que si hacemos las cosas a la perfección y nos vemos perfectos podemos minimizar y evitar el dolor del juicio, de la culpa y de la vergüenza… El perfeccionismo no es igual a buscar mejorarse a uno mismo, sino, en su centro, es tratar de ganarse la aprobación de los demás. La mayoría de los perfeccionistas crecieron siendo exaltados por sus logros y su desempeño (calificaciones, comportamiento, seguir las reglas, agradar a los demás, aspecto físico, deportes) y los cuales a lo largo del camino adquirieron el peligroso y debilitante sistema de creencias: ‘Soy lo que logro y que tan bien lo logro. Por favor, actúa, perfectamente.’”[9]

Clínicamente Ellis define el patrón de pensamiento perfeccionista como la creencia de que: “Para considerar que soy valioso debo ser absolutamente competente y tengo que ser capaz de conseguir todo lo que me propongo.”[10]  Los investigadores Curran y Hill lo entienden como

 “una combinación excesivamente alta de estándares personales y evaluaciones excesivamente autocriticas”. [11] El convertir el desempeño perfecto en la expectativa deseada conduce a una preocupación excesiva ante el posible fracaso y a buscar la validación del valor personal en logros exteriores. Esto conlleva a un estrés crónico y problemas psicológicos severos.[12] En pocas palabras, el perfeccionismo es destructivo porque la búsqueda de la perfección convierte lo inasequible en el objetivo y otorga al mundo exterior el poder de definir la valía personal.

Expertos distinguen entre tres modalidades de perfeccionismo: perfeccionismo hacia uno mismo, perfeccionismo prescrito por el entorno y perfeccionismo dirigido a los otros.

De estos tres tipos de perfeccionismo el más debilitante es el perfeccionismo derivado del entorno “debido a que las expectativas percibidas provenientes de los demás se experimentan como excesivas, incontrolables e injustas, haciendo que las experiencias de fracaso y estados emocionales negativos sucedan de forma regular (…). La naturaleza debilitadora del perfeccionismo prescrito por el entorno es evidente en investigaciones sobre estudiantes de licenciatura, en la cual se ha encontrado que esta dimensión perfeccionista esta asociada positivamente con psicopatologías severas (p.ej., ansiedad, síntomas depresivos e ideación suicida (…)). Esta relación se ha replicado en estudios longitudinales y estudios experimentales.”[13]

El evitar crear entornos perfeccionistas, es decir entornos excesivamente críticos y con expectativas incontrolables, y proveer herramientas a los estudiantes que les permitan crecer en lugar de paralizarse ante las expectativas deseadas es en donde las instituciones educativas juegan un papel muy importante. Este tipo de ajustes podría conducir a disminuir los problemas de salud mental entre los estudiantes.

En el siguiente artículo expondré otros dos mitos que se suelen asumir cuando pensamos en alcanzar la excelencia: los mitos sobre la inteligencia y el error. Asimismo, describiré algunos métodos educativos que pueden ser conducentes a crear (u obstaculizar) un entorno proclive al aprendizaje y a la resiliencia a problemas de salud mental en estudiantes. EP


[1] American FactFinder, United States Census Bureau, 5 de febrero de 2020. Disponible en: https://factfinder.census.gov/faces/tableservices/jsf/pages/productview.xhtml?src=CF

[2] Rosin, Hanna. “The Silicon Valley Suicides.” The Atlantic, diciembre, 2015. Disponible en: https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2015/12/the-silicon-valley-suicides/413140/.

[3] “Suicides among Japanese young people hit 30-year high.”, BBC News, BBC, 5 de noviembre del 2018. Disponible en: https://www.bbc.com/news/world-asia-46096626.

[4] Iwamoto, Kentaro. “Youth suicide: Asian teens crack under growing family pressure.”, Nikkei Asian Review,  10 de septiembre de 2019. Disponible: https://asia.nikkei.com/Spotlight/Asia-Insight/Youth-suicide-Asian-teens-crack-under-growing-family-pressure.

[5] American College Health Association. “American College Health Association-National College Health Assessment II: Reference Group Executive Summary Fall 2014”. Hanover, MD: American College Health Association, 2015.

[6] Auerbach, Randy P. y otros. “Mental disorders among college students in the World Health Organization World Mental Health Surveys.”, Psychol Med. 2016 Oct. ; 46(14): 2955–2970. doi:10.1017/S0033291716001665.

[7] Ellis, Albert. (1957). Rational Psychotherapy and Individual Psychology. Journal of Individual Psychology, 13: 38-44.

[8] “Risk & Protective Factors”, Youth.gov, 5 de febrero de 2020. Disponible en: https://youth.gov/youth-topics/youth-mental-health/risk-and-protective-factors-youth

[9] Brown, Brené. Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead. New York: Gotham Books, 2012, pp. 128-129. La traducción es de la autora.

[10] Ellis, Albert. (1957). Rational Psychotherapy and Individual Psychology. Journal of Individual Psychology, 13: 38-44.

[11] Curran, Thomas y Hill, Andrew P. “Perfectionism is increasing over time: A meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016”. Psychological Bulletin, 145(4), 2019, 410–429. Disponible en: https://doi.org/10.1037/bul0000138. La traducción es de la autora.

[12] Curran, Thomas y Hill, Andrew P. Adam. “Perfectionism Is Increasing, and That is Not Good News.” Harvard Business Review, Harvard Business School Publishing, 26 de enero de 2018. Disponible en: https://hbr.org/2018/01/perfectionism-is-increasing-and-thats-not-good-news.

[13] Curran, Thomas y Hill, Andrew P. “Perfectionism is increasing over time: A meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016”. Psychological Bulletin, 145(4), 2019, 410–429. Disponible en: https://doi.org/10.1037/bul0000138. La traducción es de la autora.

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