Folios: recomendaciones de octubre

Como medio aliado de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) este mes recomendamos una serie de libros de autores de la editorial Almadía, que cumple quince años este 2020. ¡Enhorabuena!

Texto de 17/10/20

Como medio aliado de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) este mes recomendamos una serie de libros de autores de la editorial Almadía, que cumple quince años este 2020. ¡Enhorabuena!

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Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio de Andrea Chapela

Andrea Chapela comenzó a escribir el primer libro de lo que terminaría siendo la tetralogía  Vâudïz, de literatura fantástica, a los quince años. Y desde entonces, no ha parado de imaginar mundos alternos y futuros posibles para sus relatos, armados como verdaderos artefactos de destreza narrativa. Con Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio, por fin muchos de sus lectores (Chapela es una de las escritoras de culto del género especulativo y fantástico en nuestro país) y quienes están por conocerla podrán internarse en estos cuentos, que circularon por diversas revistas y publicaciones y, hasta ahora, no se hallaban en un solo libro. Entre las diez piezas reunidas se encuentran “Ahora lo sientes”, relato de una hacker capaz de tergiversar (a lo Inception, de Christopher Nolan) las emociones y memorias de la gente; o “Como quien oye llover”, situada en una Ciudad de México post cambio climático donde dos amigas van en busca de las ruinas sumergidas del Centro Histórico; “Calculando, recalculando” asume la perspectiva de una app de life couching que va narrando, a través de sus protocolos, la historia de uno de sus usuarios; o “La persona que busca no está disponible”, cuyo título, familiar para quienes vez han sido bloqueados en alguna red social, toma un nuevo y muy concreto significado. Seguramente muchos de estos cuentos serán proféticos en un  futuro donde no sólo aguardan los androides o las nuevas tecnologías, sino nuevas formas de narrar. Andrea Chapela será una de las primeras en descubrirlas.


PConjunto vacío de Verónica Gerber Bicecci

Verónica Gerber siempre lo subraya, ya sea en semblanzas para sus libros o en entrevistas: ella es una artista visual que escribe. El procedimiento de servirse de la escritura y su medio más emblemático, el libro, como un medio de expresión gráfica ya estaba latente en Mudanza (2010), y se ha desarrollado La compañía y Otro día… (ambos de 2019), títulos donde la narrativa es cada vez más un soporte de lo visual. Conjunto vacío (2015) ocupa en esa trayectoria artística un lugar fundamental y es probablemente la obra en la que mejor ha encontrado el equilibrio entre esos dos mundos. En un departamento, representado por el signo matemático Ø, ocurren las siguiente funciones: Verónica (Y) ha vuelto al departamento de su madre (M), exilada argentina en México, porque descubrió que su novio (T) está enamorado de alguien más. Aunque las separan sus edades, (M) y (Y) -como se irá revelando poco a poco- están viviendo y recreando cada quien a su manera las dinámicas del destierro. Narrado en primera persona y a través de diagramas, viñetas, jeroglíficos futuristas, postales y dibujos que distan de ser meros recursos gráficos o ilustraciones, Conjunto vacío desafía la noción misma de novela en forma de libro. Ahora que se puede leer en digital,  esta obra adquiere otra capa de significación y, pues este su exploración estética se encuentra como pez en el agua en formato electrónico. 


per/so/na de Yolanda Segura

Que una persona pueda cumplir muchos papeles en la vida es un lugar común. Lo mismo debería decirse de la propia palabra e idea de ‘persona’ con sus múltiples dimensiones, significados, intersecciones: “sujeto / usuario / individuo /espectador / voz lírica / ejecutante / facilitador / (per) cápita / por km2 / 1ª 2ª 3ª del sg / 1ª 2ª 3ª del pl”. Ya sean personas gramaticales, físicas y morales, biológicas o imaginarias, todas tienen un lugar en este poema-río de Yolanda Segura, en el que la poeta le da vueltas a esa idea, se regodea en sus contradicciones, capta resonancias insospechadas, y la redescubre en lenguas cercanas como el portugués o en campos de conocimiento como la computación y la informática  —así lo muestran, por ejemplo, los humanitos pixelados, como de juego de Atari, que ilustran este volumen. Y es que este es un poema que también se ve, con sus disgregaciones de palabras, caracteres y tipografías. Pese a su brevedad, o más bien gracias a ella, per/so/na es una experiencia de lectura que permanecerá en los lectores que elijan acompañar a Yolanda Segura en su incursión, sílaba a sílaba, por la (nunca mejor dicho) prosopopeya. 


Los niños de paja de Bernardo Esquinca

En la fructífera cosecha de cuentos que Bernardo Esquinca ha publicado a lo largo de los años en Almadía, Los niños de paja (2008) tiene un lugar especial, pues fue el primero en varios sentidos. Publicado cuando la editorial oaxaqueña comenzaba su andar (apenas contaba tres años de vida), fue parte de la camada de libros que inauguró las icónicas cubiertas de suaje recortadas y con diseño de Alejandro Magallanes, todo un sello de la casa. Y también, es el primero de su “Trilogía del Terror”, completada por Demonia (2011) y Mar negro (2014), caracterizada por sus cuentos fantásticos y de terror —muchos de ellos con escenario en la Ciudad de México, urbe a la que el escritor se mudó desde su natal Guadalajara. Dicho esto, Los niños de paja contiene los cuentos más cortos de la serie pero también algunos de los mejores (y de la obra de Esquinca en general), como “La vida secreta de los insectos”, donde un entomólogo trata de comunicarse con su esposa muerta con la ayuda de un médium; en “Espantapájaros” uno de estos muñecos narra las atrocidades cometidas por un grupo de niños; “Pabellón 27” ocurre en el manicomio de la Castañeda, reservado a los pirómanos; mientras que en el cuento que da nombre al libro, el Halloween se vuelve, literalmente, una noche de muertos y de brujas. Esta reedición agrega epílogos que sirven como behind the scenes en los que Esquinca cuenta algunos desafíos que se planteó al escribirlos o la simple serendipia narrativa que lo llevó a escribir este u otro relato. Un clásico del catálogo de Almadía.


Crisis Socioambiental: El Humedal del Río Cruces y el Cisne de Cuello Negro de Carlos Amtmann, Eduardo Jaramillo, José Escaida, Nelson Lagos

Este es un  libro que, por su rigurosidad científica y sociológica, podría parecer estéril. Pero una vez que uno se acostumbra a las gráficas y al armazón documental, el lector encontrará aquí un drama humano y ecológico provocado por la explotación de la naturaleza por parte de gobiernos y corporaciones. El Humedal del Río Cruces, Chile, nació tras el megaterremoto de Valdivia en 1960 (el único registrado con una magnitud de 9.5), cuando se formó el cuerpo de agua que desde entonces se convirtió en sitio de migración y santuario del cisne de cuello negro, una de las aves más emblemáticas del Conor Sur, así como de otras especies.  Después, en 1974 y con Pinochet ya en el poder, se decretaron las leyes de corte neoliberal que caracterizarían de ahí en adelante la explotación y destrucción forestal de la zona. En el centro de esta tragedia, está el desastre provocado a principios por una empresa como Celulosa Arauco, culpable de la muerte de millones de animales, la casi desaparición del cisne negro y la contaminación de ríos enteros. A pesar de todo, el Humedal se ha recuperado, pero sigue siendo uno de los íconos de la lucha socioambiental en Latinoamérica. Este estudio minucioso es un recordatorio de la irresponsabilidad de las industrias y empresarios que, no sólo en Chile sino en todo el mundo, han intercambiado el bienestar ecológico (que también es el bienestar de la sociedad) por negocios y utilidades.


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