Editorial: marzo 2021

Esta es nuestra carta editorial de marzo de 2021 sobre el contenido de nuestro número 358. Los Centrales reflexionan sobre el tema del ahorro en nuestro país: ¿ahorramos?, Y, si es que lo hacemos, ¿ese ahorro será suficiente? En Cuiltura analizamos la migración digital de la imagen y de los sonidos. Comer animales es el tema de Ambiente. Y en Sociedad nueva las mujeres exponen la violencia que se ejerce sobre sus cuerpos.

Texto de 01/03/21

Esta es nuestra carta editorial de marzo de 2021 sobre el contenido de nuestro número 358. Los Centrales reflexionan sobre el tema del ahorro en nuestro país: ¿ahorramos?, Y, si es que lo hacemos, ¿ese ahorro será suficiente? En Cuiltura analizamos la migración digital de la imagen y de los sonidos. Comer animales es el tema de Ambiente. Y en Sociedad nueva las mujeres exponen la violencia que se ejerce sobre sus cuerpos.

Este País 358 | Ahorro a la mexicana

En este año de pandemia las tragedias personales se han sucedido hasta volverse colectivas. Entre ellas están la pérdida de empleos: locales que cierran, personas que se quedan sin trabajo, empleadores que no pueden mantener los costos de sus contrataciones, una cadena de proveeduría que se rompe en los eslabones más débiles. Esto repercute en la vida personal. En la casa de cada enfermo, de cada muerto y de cada desempleado el golpe es brutal. Y lo es más si no hay un “colchón”, un sistema de ahorro que proteja de los embates del virus o de cualquier otra contingencia. No hay desgracias pequeñas, pero cualquiera puede magnificarse sin recursos que disminuyan un poco la angustia o que habiliten mejores expectativas a futuro. Decidimos por eso hablar sobre el ahorro. Un año de contingencia demostró que los mexicanos no necesariamente ahorramos, de ahí los cierres y los problemas. ¿Por qué no ahorramos? ¿Lo hacemos como país?, ¿como individuos?, ¿qué pasa en realidad con los pesos que deberían servir para cubrirnos la espalda en las emergencias? En esta entrega, Máximo Ernesto Jaramillo-Molina desmonta el mito que dice que los mexicanos no ahorran porque no quieren: no ahorran porque no pueden. Mario Campa hace un recorrido histórico, global, sobre el ahorro y el lugar que México tiene en ese mapa. Francisco Parra habla, con datos y cifras recientes, de cómo ahorramos en nuestro país (spoiler: a veces debajo del colchón). Por último, Adolfo Negrete habla de la cultura del ahorro, que sí debería formar parte de nuestra formación. Así, cubrimos un tema que es fundamental, al que debemos prestar atención. Será necesario modificar lo que vivimos, pensar en mejores estrategias para ahorrarnos penas en el futuro, para capitalizar lo que tenemos, para proteger a quienes lo requieren. 

Este País|Cultura 185: Pantallas

Las oscuras salas de cine fueron un espacio tanto para perderse en los mundos de la pantalla como para encuentros fortuitos. Amores y desamores se cocinaron en las butacas al mismo tiempo que las historias representadas le daban el último empujón a un público que necesitaba eso para sentirse inspirado y protestar, crear, destruir, confrontar, cuestionar, vincularse con otros de formas nuevas. Y en los salones, la música unía los cuerpos en el baile o en la escucha, en las formas sutiles que tiene para enlazar a unas personas con otras a través de los ritmos y las letras. La transformación de los medios en los que disfrutamos esto que parece esencial —esta forma de encontrarnos a nosotros mismos y con los demás gracias a historias cantadas, actuadas, filmadas, sonorizadas— está transformando también la manera en que esos vínculos se plantean. En esta edición, Luis Reséndiz habla de volver o no al cine porque son espacios pensados para que todos respiren ahí al unísono, griten, coman palomitas, lloren… Pensados para un tiempo sin pandemia, pues. Pero han sido espacios importantes y vale la pena pensar en lo que sigue. Aunque el cine es más que el lugar donde se proyecta, claro. De eso habla Oriana Jiménez: del cine como memoria personal, familiar y colectiva. Habla del cine en video que podía compartirse entre parientes y amigos, seleccionarse y atesorarse de una forma casi contrapuesta a la selección infinita de películas similares sugeridas por el algoritmo. Del algoritmo, sus orígenes y consecuencias en lo que oímos habla Jorge Solís Arenazas. Lo espontáneo de una composición de jazz y la riqueza de un álbum musical planeado en su conjunto —como un libro o una película, piezas que forman un discurso— desaparece en el streaming. Vemos y escuchamos en distintas pantallas algo que parece diseñado para nosotros, lejos de un espacio que pensamos peligroso, cobijados por nuestros gustos. La ruptura del descubrimiento parece de pronto poco posible, al igual que el placer de compartir la memoria de la familia. Queda reflexionar sobre esto y proponer hacia delante los espacios concretos y figurados que nos permitan narrarnos en conjunto. 

Nuestra artista del mes es Pamela Limón Ross quien, a partir de la pandemia,  convirtió a los medios digitales en su nuevo medio de expresión: “Muté de ser tangible a ser digital. Y fue así como LuzEfímero nació.”

improvisación 004, Pamela Limón Ross,
live coding, GIF, 2021

Este País|Ambiente

Comer es una necesidad, una preocupación y un problema. Somos omnívoros: si camina, nada o vuela, puede ir a la cazuela, dice el dicho. Pero también si repta, si no se mueve, como las ostras, si está en estado fetal o es apenas lo que puede volverse un ser (como las angulas, la hueva de pescado o los huevos de gallina). Lo comemos todo y todo se produce en cantidades brutales. La dieta de los últimos años —sobre todo en los países ricos y en muchos que tienen desarrollo medio— se ha industrializado, trayendo con esto una estela de dolor, maltrato, desigualdad y problemática ambiental. Una dieta así es insostenible, pero los países que tienen a su alcance la producción industrializada no quiere o puede interrumpir un negocio lucrativo que suele estar en manos de unos cuantos. Este sistema abusa sistemáticamente de los animales, el suelo y las personas. Para que comamos crepas con Nutella, nuggets de pollo, ensaladilla de atún o hamburguesas, mueren orangutanes, se mutilan pollos, se sacrifican delfines y se masacra a las vacas con crueldad.

Y están los países pobres o en guerra, donde la comida no alcanza para llevar una vida digna, donde los niños mueren de hambre o crecen con deficiencias físicas e intelectuales. En la mayor parte de los países viven quienes pueden comerlo todo y quienes apenas alcanzan a consumir lo mínimo para moverse. Por si fuera poco, se desperdicia la mitad de la comida: todo el gasto energético y económico, todo el sufrimiento y los costos, terminan en la basura.

¿Hay solución para esta pesadilla convertida en realidad?, ¿para esta distopia? ¿Hay manera de sobrevivir sin destruir al planeta y a la vida que contiene? Todo parece indicar que sí. Jorge Comensal habla de principios que motiven nuestra alimentación: seguirlos nos permitirá, al menos, ser conscientes de lo que nos llevamos a la boca. Luis Zambrano plantea un panorama global, lleno de aristas y complejidades, pero donde existe una solución que requiere de voluntad política para lograr la sostenibilidad e impedir el hambre en el mediano plazo. Gabriela Anaya explora los recursos marinos como una alternativa sostenible, siempre y cuando se transforme: la visión de las pesquerías tiene que ser más inclusiva, más integral, más respetuosa de los animales y su entorno para que pueda mantenerse. Esta edición es apenas un primer acercamiento a nuevas formas de comer, unas que apuesten tanto a la salud, como a la ética y el ambiente.

Carne en caja de Petri | Shuttestock

Sociedad nueva: Gineceo

La mitad de la población está sujeta a ideas que le roban la dignidad al mundo entero. Los ciclos de la vida de una mujer se componen de aspectos que han sido estigmatizados: de sangre vaginal una vez al mes, de cuerpos que se transforman para albergar otros cuerpos, de pechos animales de los que mana leche… La sexualidad femenina está asociada también a estos episodios que, a pesar de su cotidianidad y naturaleza, causan miedo, reticencias… Están asociadas a lo primitivo: la vida, el sexo, la muerte, la sangre, las secreciones que no podemos ni debemos controlar. Y entonces, a partir de un discurso que debió languidecer hace siglos, hemos perpetuado como sociedad la violencia contra los cuerpos femeninos que dan a luz, que menstrúan, que lactan. Desde la posición para parir hasta el miedo a que una mancha de sangre nos manche también la dignidad, las mujeres hemos visto cómo se ve a nuestros cuerpos como enemigos o, en el mejor de los casos, como trámites.

En esta edición tenemos tres textos que analizan qué está pasando con un tema al que volveremos nuevamente. Luciana Wainer explora, en un reportaje puntual, qué está pasando con los cuerpos femeninos y la violencia a la que se someten de forma cotidiana simplemente al rechazar su naturaleza. María Benítez Maldonado, en un texto íntimo e informado, se pregunta por qué los conocimientos tradicionales de las mujeres sobre el cuerpo de las mujeres han sido sepultados y por qué nuestra visión acude casi siempre a la culpa y al desagrado. Y Patricia Guerrero, con humor, habla desde la experiencia de mancharse, llenarse las manos de sangre, pensarse en una situación de fragilidad frente a algo que le sucederá a una mujer promedio alrededor de 40 años de su vida.

La ilustradora, autora y amiga de la casa, Eréndira Derbez, se dio a la tarea de imaginar también formas de representar sin miedo este tema y el resultado nos encanta.

¿Por qué no comenzamos por cambiar la mirada?, ¿por qué no nos movemos de lugar y pensamos de formas distintas, más realistas, los cuerpos femeninos?, ¿por qué no le damos un espacio a una discusión que sólo puede enriquecernos? Quisimos, entonces, aportar nuestro granito de arena.

Ilustración de Eréndira Derbez

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