Blog de la casa: Mi poeta

Durante varios años, “Poliedro” fue la sección principal de las centrales de la revista Este País. Con el propósito de honrar a esa tradición impresa y renacer como EP en línea, hemos nombrado “Poliedro Digital” al blog semanal de la Redacción que, al tener diversos colaboradores, es como ese cuerpo geométrico de “muchas caras”.

Texto de 20/07/18

Durante varios años, “Poliedro” fue la sección principal de las centrales de la revista Este País. Con el propósito de honrar a esa tradición impresa y renacer como EP en línea, hemos nombrado “Poliedro Digital” al blog semanal de la Redacción que, al tener diversos colaboradores, es como ese cuerpo geométrico de “muchas caras”.

La semana pasada recuperé los libros que se habían quedado abandonados forzosamente en mi (ex)departamento en la colonia Roma, el cual fue declarado como inhabitable debido al 19S. Para mí, estar sin libros es como estar sin casa. Al ordenar los libreros de mi departamento en la colonia Del Valle, me solté a llorar. ¿La razón? Un libro. La culpa fue de Adrienne Rich’s Poetry and Prose de Norton Critical Editions. Fue uno de los regalos que me dieron cuando cumplí 29 años. La también ensayista estadounidense es de las pocas poetas que me habla directamente. Su escritura –el testimonio concreto de la vida de una lesbiana feminista– me hace comprender que el feminismo, además de ser una práctica colectiva, es una comprensión de mí misma y de las mujeres que me rodean. Ella lo dijo mejor que yo: “Las conexiones entre las mujeres son las más temidas, las más problemáticas y la fuerza potencialmente más transformadora en el planeta”. 

Sus “Veintiún poemas de amor” (título en contraposición a los “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de un misógino Pablo Neruda) tienen versos que me conmueven sobremanera porque, en mi experiencia vital, puedo relacionarme con ellos: “Sí. A los veinte pensamos que seríamos eternas. / A los cuarenta y cinco años, incluso quiero conocer nuestros límites. / Te toco sabiendo que no nacimos mañana, / y que, de alguna manera, tú y yo nos ayudaremos a vivir / y , en algún lugar, tú y yo nos ayudaremos a morir.” (La traducción es mía)

Hace justo un año, en medio de una sequia de escritura, tomé un taller de poesía y traducción con Pura López Colomé en la Casa del Poeta. Comencé a hacer versiones al español de poemas al azar de ese libro de Adrienne Rich. Y hoy lo estoy volviendo a hacer para sentirme completamente en casa. Les comparto mi traducción revisada de “Traslations”, poema que traduje en diciembre del año pasado pensando en aquel libro –su marginalia, una nostalgia tangible– que pensé que no volvería a tener entre mis manos.

Traslaciones

Me muestras los poemas de una mujer
de mi edad, o más joven,
traducidos de tu lenguaje

Ciertas palabras existen: enemigohornodolor
y son suficientes para saber
que es una mujer de mi tiempo

obsesionada

con el Amor, nuestro tema:
lo hemos hecho crecer como hiedra en nuestros muros
cocido igual que el pan en nuestros hornos
traído cual plomo en nuestros tobillos
observado a través de binoculares lo mismo que
un helicóptero
trayendo comida para calmar nuestra hambruna
o el satélite
de un poder hostil

Comienzo a ver a esa mujer
haciendo cosas: removiendo el arroz
planchando una falda
escribiendo un manuscrito hasta el amanecer

intentando hacer una llamada
desde una cabina

El teléfono suena sin ser contestado
en el dormitorio de un hombre
ella oye que él le dice a alguien:
“ni te preocupes, ella se cansará”
y le cuenta la historia de ella a su hermana

que se convertirá en su enemiga
y, cuando sea la hora,
tropezará en su propio camino hacia la tristeza

ignorante del hecho de que esta manera del dolor
es compartida, redundante
y política EP

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