Mammón

La moronga es el blog de La Murci y forma parte de los Blogs EP

Texto de 24/09/20

La moronga es el blog de La Murci y forma parte de los Blogs EP

Hola sí qué tal soy yo de nuevo, la Murciélaga, y estoy aquí colgando de cabeza, muy tranquilamente, reflexionando sobre ese límite extraño entre el cinismo y la pasión. Existe una aduana entre ambos territorios y parece que por ahora me encuentro aún apasionada por mi “profesión”. Muchos dirán que me dedico a chupar sangre, especialmente cuando ven cómo valoro, o precio, algunos de mis libros. Pero sinceramente creo que eso es lo que valen. Malo fuera que de pronto dejara de ser apasionada y más bien me volviera cínica. Es la frontera: una se vuelve cínica cuando sabe el precio de todos los libros, pero olvida su valor.

Y entonces, una imagen: ocho columnas y unas siete filas de paquetes pulcramente envueltos en plástico. ¿Son ladrillos de cocaína? En un pie de foto se informa que la imagen fue proporcionada por la policía metropolitana británica, de allí la confusión. Pero no son kilos sino libros. Alcanzan, en conjunto, un valor por encima de las 2.5 millones de libras. ¿Cuánto es eso en pesos? Bastante. Son como doscientos libros, como sea. Entre ellos se encuentran primeras ediciones de obras de Galileo y Newton. Esto lo leí, la semana pasada, en la sección de crimen del Guardian. No en la sección de cultura sino en la de crimen. Tiene sentido, porque se describe un crimen. Pero lo chistoso es que parece redactada, más bien, como si se esperara que tuviera cabida en la sección de espectáculos. En el primer párrafo se afirma que los libros fueron robados “en un atraco al estilo Misión Imposible”.

Creo que acá, en México, hubo una especie de discusión hace poco, sobre cuánto cuesta un libro y cuánto cuesta difundirlo electrónicamente sin pagarle al autor. ¿Por ahí iba la discusión? ¿O se trataba de que el libro en cuestión había sido escrito con becas y luego había sido encajado en el catálogo de una multinacional? ¿O de cuánto le costaba que se difundiera al autor sin considerar sus regalías? Tal vez esa era la nota real: ¡el autor en cuestión ganaba regalías! Inaudito.

La verdadera nota es el estado de las bibliotecas públicas mexicanas.

Pero bueno.

La verdad no entendí bien, a veces temo que son las únicas discusiones posibles en la “república de las letras” mexicana: que si la beca, que si el plagio, que si el premio, que si la piratería…. ¿Pero son discusiones que van en la sección de crimen o en la sección de cultura? La cuestión, claro, es que en México no hay diferencia.

Qué aburrición. ¿Qué hacer para entretenerse? Abrir una novela negra. No, mejor: abrir de nuevo la pestaña del AbeBooks para ver si ya bajó el precio de la primera edición de Muerte de un librero (o Death of a Bookseller, su título original, porque no se ha traducido al español). Sigue entre los 7,600 y los 8,000 pesos. El autor: Bernard J. Farmer (quien se jubiló de policía para escribir novelas; también tiene un libro sobre el arte de coleccionar libros). ¿Año de publicación? 1956. ¿Páginas? 208. ¿Estado? Adecuado. ¿Estado de la sobrecubierta? Casi adecuado. ¿Género? Biblio-misterio. Me encanta. Los amigos de Brenner’s Rare Books afirman que es raro encontrarse con una copia en estas condiciones. ¿Será? Sé muy poco sobre este libro. Algo de la trama: un policía se hace amigo de un librero de viejo y lentamente se enamora del oficio. Sólo que… poco tiempo después, ¡encuentra a su nuevo amigo muerto! Vaya, vaya. La cuestión, ahora: ¿esperar a juntar el dinero o sólo esperar al verano entrante, cuando la novela vuelva a reeditarse en la British Library Crime Classics? Si me espero el libro me costaría nomás 250 pesos. Pero no tendrá esa bonita portada ni ese je ne sais quoi que es la gasolina de mi vida.

El nuevo libro de Daniel Krauze cuesta 229 pesos.

¿En esta economía?

¿No es un robo?EP

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