¡Arriba el placer, abajo la muerte!

¿Qué hacer, qué leer, qué escribir durante los tiempos de la pandemia?
La moronga es el blog de La Murci y forma parte de los Blogs EP

Texto de 29/05/20

¿Qué hacer, qué leer, qué escribir durante los tiempos de la pandemia?
La moronga es el blog de La Murci y forma parte de los Blogs EP

No sé qué escribir ni para qué.

He estado leyendo, pero es una lectura extraña la que hace una para distraerse, ¡la lectura de la desesperación!

Si una desespera, y a una le dan ganas de estar en contra de todo, en contra de lo que dice el gobierno y el sentido común, las cosas no parecen tan malas. No es que podríamos estar peor, sino que estaremos peor y eso, por alguna razón, por ser hija de la noche, un nefasto hado alado, me pone una sonrisa en la cara.

¿Y qué leo? Libros malos. Libros que quitan el tiempo. Libros que invitan a no pensar. Libros que son como ver Netflix: son los libros que me recuerdan que vale la pena leer buenos libros, y venderlos. Sólo por eso, a veces, estaría dispuesta a vender malos libros. Nada como atascarse de Rancheritos para ponerse un día a cocinar.

He estado cocinando mucho: moronga, czarnina, morcilla, sundae con sangre de cerdo, pastel de sangre de res, blodplattar… en fin, lo típico. Pero también, por lo mismo, he estado lave y lave trastes. Ya mis garritas están bien raspositas. Por cierto, ¿les dije que tengo varios libros en mi cueva con recetas y otras cosas interesantes sobre gastronomía? Si están como yo y ya están hartas de hacerse sándwiches, ¡échenme un grito!

También he estado durmiendo.

¿Qué más?

Lamento decirlo pero también me he informado. Quieta, resguardada en mi cueva, escucho el deslizar del mundo: es horrible. Una no quiere, pero el tuiter está ahí luego, luego; los periódicos, también. La conferencia de las siete, inclemente. Los chismes, no se diga. ¿Y qué hay allá afuera? Paren las prensas: ¡mi héroe Miguel Ángel Mancera presenta un punto de acuerdo para instrumentar medidas emergentes en favor de las librerías! Al menos eso dice en Twitter. ¿En qué resultará? Quién sabe. Ya veremos. Tenemos también que algunas publicaciones dedicadas a la vida y estilo ya se dedican a analizar, a detalle, los libreros de las celebridades que aparecen como fondo en sus espantosas reuniones de Zoom. También que, de acuerdo con The Guardian, en Inglaterra pasaron de leer 3.5 horas al día a leer seis. Suena bien, tristemente el mismo estudio reportado arroja que ya nadie está leyendo ideas complejas. ¡Los comprendo! Hay una pandemia de lecturas pasatistas. El mismo artículo reporta que lo que más se lee son relatos de crímenes y que el interés, comprensiblemente, por novelas distópicas se ha evaporado. Pero debo decir que si hay un libro malo, pero entretenido, que he estado disfrutando en las últimas semanas, ha sido Apocalipsis, de Stephen King (The Stand, que trata sobre una pandemia y luego sobre cómo los buenos se enfrentan contra los malos; si les da flojera chutárselo, no se apuren, hay miniserie). Y si resulta que hay mucho tiempo libre pero poco pensamiento complejo, ¿qué arroja esta ecuación? Que en Francia los defensores de la lengua insisten en que no se dice le COVID; la academia de la lengua inglesa, por su parte, se apuró a meter nuevos términos al diccionario de Oxford; y la RAE, entre otras cosas, apunta que COVID siempre va en mayúscula. ¿Y ya? Pues no mi coronavirusa, porque lo aterrador es que la lengua se masca de mil maneras, y ya vamos viendo que se instaura otro lenguaje: ¡el de la guerra! Lúcida, en una entrevista con Nicolás Cabral para La Tempestad (¡tengo ejemplares, se los vendo!), Ariana Harwicz: “En Francia, que es donde vivo, Macron dijo seis veces: ‘Estamos en guerra’. Hay todo un despliegue, muy fácil de observar, del léxico bélico. Alguien decía que el discurso sanitario mundial se llevó por delante el famoso lenguaje inclusivo, por ejemplo. Es como si esta excepción barriera con los nuevos atributos de la lengua, y eso también afecta a la literatura. Las revistas, los diarios y los suplementos culturales piden que hablemos directa o indirectamente de esto. Muchos buenos escritores ahora están escribiendo mal, y creo que es porque lo hacen bajo presión. Noto, además que toda la gente está diciendo lo mismo, y eso es muy impresionante. Cuando eso llega al arte, lo empobrece”.

En fin, ya dieron las 18:20; mando esta columna, pongo “Luna de miel” de Virus, y abro el refri que esos Bloody Marys no se van a tomar solos. Chau, se me cuidan. EP

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