Los monstruos tienen forma de huevo

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP.

Texto de 14/04/21

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP.

Ya son tantos que cuesta llevar la cuenta. Los medios y las ONGs suman día tras día, y hay diferencias de uno, cuatro, cinco, siete, porque los homicidios son imparables y hay muchísimas noticias de qué ocuparse en esta época negra. Pero hasta hoy, al menos 65 políticos y 80 servidores públicos han sido asesinados en el país durante el actual proceso electoral, es decir, de septiembre a la fecha. 

¿Por qué los mataron? No hay demasiadas posibilidades. Porque ocupaban el puesto que alguien más debía ocupar, porque no aceptaron las condiciones del crimen organizado, porque no le respondieron cuando era debido, porque estaban actuando contra el interés de uno o varios, o porque estaban del lado que no correspondía (y se les dijo, o ni siquiera eso).

Lo cierto es que la solución fue pegarles un tiro y borrarlos del mapa político-electoral. No hay que ser luminaria para saber qué dijeron sus verdugos, furiosos por algún proceder y antes de averiguar dónde trabajaban, vivían, transitaban. Sí o sí, con estas mismas palabras, o acaso alguna diferencia semántica mínima, antes de consumar el crimen lo que dijeron fue: “lo vamos a buscar” o “la vamos a buscar”. Y listo, pagaron unos pesos a algún sicario (ellos no se mancharían las manos), y vámonos: pum-pum. Adiós a esa vida. Lo sentimos mucho, señora esposa, señor esposo. Perdonen niños, sabemos que era su papá, su mamá, pero era necesario.

Ya van 145 vidas mutiladas (seguramente entre que se escriben estás líneas y se publican serán más), con una estela de dolor en los deudos que será eterna, perdurable hasta que ellos mismos ya no estén en este mundo.

“La vamos a buscar”, “lo vamos a buscar”, dijeron los criminales. Y lo dijeron, por supuesto, en secreto, murmurando, en algún recado sigiloso. Sí, todo debe ser cautela porque si bien en este país no hay justicia, si tu crimen es demasiado torpe, precipitado, y dejas demasiadas pistas, testigos, en la de malas acabas en la cárcel. Es decir, aunque se mata mucho, y eso es escandaloso, en los preparativos del crimen no puedes ser escandaloso: impera la prudencia. O imperaba hasta el lunes. Porque el lunes esa premisa se borró: el hombre que el partido del poder quiere como gobernador de Guerrero porque sí, por el poder de sus gónadas aunque cargue múltiples acusaciones de violación sexual y también viole las normas pre electorales, rompió la regla del sigilo. Arriba de una tarima, al costado del Periférico, la avenida más transitada de México, con un micrófono y ante simpatizantes y medios vociferó: “los vamos a buscar”, avisó públicamente el protegido del presidente.

En México, lo inconcebible ocurre. No fue que en secreto un líder de la delincuencia organizada avisara a un compa o un sicario que había que buscar a fulanito. No, el personaje que el partido gobernante anhela en el poder, el señor que se abraza frente a las lentes con el presidente de la república, el hombre que llama “hermano” al presidente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Mario Delgado y le agradece su apoyo, es quien anunció con cinismo, desvergüenza y a gritos que iría por 7 de los 11 consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), los que votaron en su contra, si no le devolvían su candidatura a la gubernatura de Guerrero, cancelada porque no presentó sus informes de ingresos y gastos de precampaña. 

Y no le bastó decir que los buscará. Advirtió que “Si no se reivindican, miren, se lo decimos de una vez: los vamos a hallar a los siete consejeros. Los vamos a buscar y vamos a ir a ver a Córdova. ¿No le gustaría al pueblo de México saber dónde vive Lorenzo Córdova? Cabroncito”. 

El único que sabe si lo que dijo es real, si irá a buscar a los consejeros o solo se trata de verborrea, es Félix Salgado Macedonio. Aunque por lo que vimos y oímos no parecía estar jugando. Junto a él, un ataúd indicaba: “Lorenzo, cuenta tus días rata demonio”. Y con su propia voz, el toro acusado de violación hizo referencia a sus propios testículos: “No le rasquen los huevos al toro porque nos van a encontrar”. De lo que no hay duda es que este personaje —símbolo de este gobierno que traiciona cada día las causas por los que millones lo votamos— usa abiertamente el lenguaje del crimen organizado y, aún más grave, lanza amenazas con las formas del crimen organizado.

¿Y qué responde el gobierno?

“Como secretaria de Gobernación hago un enérgico llamado a mantener las diferencias dentro de la legalidad y el respeto mutuo, tanto a las instituciones, como a los servidores públicos”, escribió en Twitter la secretaria de Gobernación Olga Sánchez. Sí, regañó al INE, la institución que recibió las amenazas. Y aunque no tuvo el valor de llamarlo por su nombre (qué tal que se enojaba) le pidió a Salgado: “Ya, estate”, como si solo fuera un niño travieso haciendo una diablura y no se justificara un llamado a Morena para sacarlo de la contienda. ¿Por qué? Porque la Secretaría de Gobernación vela por la seguridad interna del país, y lo que ese político estaba haciendo era amenazar personas.

¿Y el presidente? Con vulgaridad y sarcasmo terminó condenando a los que criticaron los dichos de su amigo: “Ay, qué barbaridad, esto es violencia”.

No sabemos si el amedrentamiento surtió algo de efecto, pero ayer ya no siete sino seis de los nueve consejeros tuvieron el arrojo de votar nuevamente a favor de la cancelación de la candidatura, y concretarla. Muy valiente y digno, porque lo hicieron bajo amenazas. Salgado volverá a impugnar. Si vuelve a perder, él y MORENA podrán poner un candidato títere para que el poder detrás del trono sea de Salgado. Cómo no: a lo Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El sabor que nos deja todo el episodio es muy amargo: persiste la inmundicia en el poder. Aunque pensándolo bien, qué fortuna que el Toro gritará eso en el templete. Si algo le pasa a uno o varios de los consejeros ya sabemos quién es el culpable, y también tenemos claro que en las entrañas de Morena habita semejante monstruosidad. Como para ir despejando cualquier duda. EP

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