Para librar la tormenta perfecta: la pesca en el Alto Golfo de California

La pesca es el motor de las comunidades del Alto Golfo de California. El orden, la participación y la responsabilidad son elementos indispensables para asegurar su permanencia y la de su biodiversidad marina, así como para plantear una solución a la crisis que vive la región.

Texto de 12/06/19

La pesca es el motor de las comunidades del Alto Golfo de California. El orden, la participación y la responsabilidad son elementos indispensables para asegurar su permanencia y la de su biodiversidad marina, así como para plantear una solución a la crisis que vive la región.

Una tormenta perfecta se cierne sobre el Alto Golfo de California y no se vislumbra fácilmente su salida. En los últimos años, una compleja problemática ha puesto en riesgo el bienestar y el futuro de las comunidades pesqueras, así como la vida marina de la región. Aunque sabemos que no hay una bala de plata para resolver estos problemas, existen soluciones factibles que pueden ayudar a transformar la pesca en el área, proteger a sus especies endémicas y promover el desarrollo integral de sus comunidades. Para que ésta o cualquier otra alternativa funcione, se requiere asegurar el Estado de derecho y políticas públicas que incentiven el orden y el cumplimiento de la ley, así como de procesos participativos en la toma de decisiones. Hoy, la actual administración puede y debe aprovechar el cambio de marea para recuperar la confianza en la región y trabajar junto con las comunidades para encontrar soluciones que permitan lograr un equilibrio entre la conservación y el bienestar social.

El Alto Golfo de California y su importancia

El Alto Golfo de California es una tierra de encuentros y contrastes. Por un lado, sus aguas azul vibrante contrastan con el paisaje árido que circunscribe la región más norteña del Golfo de California, donde Baja California se une al territorio continental de México. Por el otro, es una de las regiones del país donde los esfuerzos de pesca y conservación a primera vista parecen confrontarse, un área con una abundante biodiversidad marina, donde la actividad pesquera es el motor de la vida y de la economía. Sin embargo, la pesca y la conservación se enfrentan a un gran enemigo común: la pesca furtiva de totoaba.

En términos pesqueros, México es uno de los 20 países más importantes del mundo. Este sector brinda alimento y proteína de alta calidad a 47 millones de mexicanos que habitan en comunidades costeras —sin contar la creciente cantidad de consumidores en las ciudades— y genera empleo para más de 300 mil personas de manera directa.1 Una de las regiones pesqueras más importantes del país es el Golfo de California, de donde se obtiene gran parte de los pescados y mariscos en México. En el Alto Golfo la pesca ha sido la actividad económica preponderante desde hace varios siglos; entre las comunidades indígenas cucapá existe evidencia arqueológica de que esta actividad ha sido parte de la vida en la zona desde hace más de 400 años,2 aunque no fue hasta el siglo xx cuando la pesca alcanzó su mayor auge. Actualmente, las cifras oficiales hablan de más de 210 localidades y casi 70 mil habitantes en la región,3 para la mayoría de quienes la pesca no sólo es una actividad económica, sino un modo de vida.

Además de la importancia social y económica de la pesca, el Alto Golfo de California es reconocido por su belleza natural y su abundante diversidad biológica. Por esa razón, en 2005 la UNESCO nombró a esta región Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto con las islas y áreas marinas del Golfo de California. En toda esta zona habitan más de 900 especies de peces, 39% de los mamíferos marinos del mundo y 33% de todas las especies de ce- táceos,4 entre ellas la vaquita marina, especie que habita exclusivamente en el Alto Golfo. La vaquita marina (Phocoena sinus) es el único mamífero marino endémico de México, pero la sobrevivencia de esta carismática especie se ha puesto seriamente en riesgo en los últimos años, como consecuencia de la captura ilegal de otra especie endémica y amenazada: el pez totoaba (Totoaba macdonaldi).

Las causas de la crisis

A pesar de que la pesca de la totoaba está prohibida desde 1975,5 el tráfico ilegal de su vejiga natatoria —o “buche”, como se le llama en la región— ha aumentado significativamente en los últimos años por su alto valor en el mercado asiático. Para entender el tamaño de este negocio, algunos han nombrado al buche de totoaba como “la cocaína del mar”, ya que su comercio supera en ganancias al del enervante.6 El reporte “Oro falso” de la orga-nización Elephant Action League,7 señala que un gramo de buche de totoaba cuesta alrededor de $46 dólares, mientras que el gramo de oro cuesta $40. Para los cárteles, la totoaba tiene un buche de oro.

Para pescarla, se tienden redes agalleras diseñadas para estos grandes peces, cuyo tamaño es similar al de una vaquita marina. Las redes totoaberas cuentan con plomos en las esquinas y en el borde inferior, para dejar la red tendida por varias horas como una especie de pared donde los peces —e incidentalmente las vaquitas— quedan atrapados. En 2015, en un momento crítico para la protección de la vaquita marina, se tomó la decisión de suspender el uso de redes agalleras para casi toda la actividad pesquera en la región, con excepción de las redes para curvina golfina (Cynoscion othonopterus), puesto que su maniobra de encierro no representa peligro para la vaquita. Al mismo tiempo inició un programa de compensaciones para los pescadores, por los productos que dejaban de pescar. Sin embargo, la falta de inspección y vigilancia efectiva provocó que dicha solución no generara los frutos esperados: la población de vaquitas marinas han disminuido a su mínima en la historia —el último reporte del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita estima que quedan alrededor de doce8— y el tráfico de totoaba continúa imparable, bajo el control del crimen organizado y habilitado por redes de corrupción en México y China.9

Al mismo tiempo, la tensión social ha aumentado desde que el gobierno federal anunció la interrupción del programa de compensación10 y el gobierno de Estados Unidos impuso una prohibición a la importación de productos del Alto Golfo pescados con dichas redes (camarón, chano, curvina, y sierra) por considerar que su captura no se realiza en cumplimiento a las disposiciones de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de dicho país. Ante este escenario, hace unos meses el gobierno mexicano presentó un nuevo Programa Integral para la Sustentabilidad Pesquera en el Alto Golfo de California,11 cuyo diagnóstico y objetivos son correctos, pero las medidas que propone serán insuficientes si no se trabaja en su desarrollo conjuntamente con las comunidades afectadas. No obstante, aún hay esperanza para una región que mantiene una fuerte vocación pesquera a partir de la cual puede resolver su condición actual, siempre y cuando se realice con orden, participación, responsabilidad y visión regional.

Pesca sustentable, pilar de la solución para el Alto Golfo

Así como el Alto Golfo de California enfrenta grandes desafíos para la pesca y la conservación, es también una región en donde encontramos casos de manejo pesquero exitosos que pueden servir de ejemplo a muchas otras pesquerías. Uno de ellos es el de la pesquería de curvina golfina, una de las cuatro más importantes en términos económicos y sociales para la región,12 que cada año provee de pescado fresco al centro del país durante la época de cuaresma, cuando más comemos pescados y mariscos los mexicanos. En esta pesquería participan cuatro comunidades: el Golfo de Santa Clara, en Sonora, San Felipe, Bajo Río y la comunidad indígena cucapá en Baja California. Más de tres mil familias obtienen ingresos de manera directa de la pesca,13 pero su derrama económica también genera empleos indirectos para una gran cantidad de mujeres y jóvenes, quienes participan en el procesamiento, el monitoreo y la captura.

La curvina es una de las pesquerías más reguladas de México, pues cuenta con permisos específicos de pesca y una Norma Oficial Mexicana (NOM-063- PESC-2005) que establecen, entre otras medidas, una cuota de captura, un plan de manejo pesque- ro, un programa de monitoreo comunitario y, por estar dentro de la zona de amortiguamiento de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y delta del Río Colorado, también una manifestación de impacto ambiental. Dichas medidas no fueron espontáneas, ocurrieron de manera gradual con procesos de consenso entre autoridades y productores, a los que se sumaron otros actores, tales como investigadores y organizaciones de la sociedad civil; antes de iniciarlas reinaba el caos y el desperdicio en la pesquería. Por ello, en 2012 se adoptó para la curvina un esquema de Manejo Basado en Derechos (MBD) que asegura el acceso seguro y exclusivo de los pescadores históricos y legítimos a los recursos, convirtiéndolos en sus mejores custodios. Anterior- mente, bajo el manejo de acceso abierto —donde todo es de todos pero nadie es responsable de nada— y sin el compromiso de todos los actores, la cantidad de pescado era tal que los precios caían en más de 70% en un mismo día. Tras la implementación del MBD, la mayoría de los productores y compradores se dieron cuenta de que era posible ganar más pes- cando menos; aprendieron que pescar con orden y responsabilidad resulta benéfico tanto para los peces como para los pescadores.

Por su sistema de manejo, su área de captura alejada del hábitat de la vaquita marina y por usar re- des sumamente selectivas, la pesquería de curvina es una opción estratégica para el desarrollo sustentable de la región. Para garantizar la no interacción pesquera con especies en peligro de extinción fue necesario trabajar en medidas adicionales de manejo, las cuales fueron fortalecidas durante la temporada 2019 con el apoyo del gobierno federal, los gobiernos de Sonora y Baja California, las comunidades pesqueras y organizaciones de la sociedad civil, entre ellas:

• Verificar que la pesca no se practique dentro del polígono de la vaquita a través de sistemas de geolocalización. A cada embarcación de curvina autorizada se le instaló un dispositivo de geo- localización (de Pelagic Data Systems), el cual registra todos sus movimientos las 24 horas del día. Con este dispositivo es posible conocer cuándo y en dónde navegó la embarcación, así como el tipo de maniobras que realizó para la captura de curvina u otra especie.

• Frenar al furtivismo con el establecimiento de sitios y horarios oficiales para salir al mar y regresar. Se definieron puntos de acceso y salida del mar por donde las embarcaciones deben pasar, para ser observadas por inspectores de pesca y de medio ambiente, así como por el Programa de Monitoreo Administrativo Comunitario. Dichos sitios cuentan con horarios de pesca diurnos, para evitar la salida por la noche y desalentar a los pescadores de totoaba.

• Empoderar a las comunidades con información de la pesquería, a través del Programa de Monitoreo Administrativo Comunitario. Este programa es realizado por más de 80 jóvenes y mujeres de las comunidades, quienes capturan información en playa y en las plantas procesadoras. En playa registran información sobre quién sale a pescar, cuándo y dónde, así como qué y cuánto pescó; mientras que en las plantas registran el precio y peso total de la captura y verifican que coincida con lo reportado en playa. Los monitores usan la plataforma WebControl Pesca, una aplicación de celular que asocia un código de reconocimiento óptico QR a la identificación de la embarcación con el padrón legal. Toda esta información es puesta a disposición de la comunidad y las autoridades, a fi n de hacer los ajustes necesarios a la estrategia de pesca.

Estas acciones han ayudado a los pescadores lega- les a demostrar su compromiso con la conservación y pueden ser aplicadas a otras pesquerías del Alto Golfo y del país. Al mismo tiempo, resultan de gran utilidad para el gobierno de México, toda vez que la información recabada puede ayudar a demostrar el cumplimiento del sector pesquero con las medidas de conservación para proteger a la vaquita u otras especies prioritarias, así como para sancionar a quienes realizan actividades ilegales.

¿Qué hace falta para promover estas soluciones a nivel regional?

Para que las innovaciones de manejo y el compromiso mostrado por las comunidades que pescan curvina pueda trascender hacia otras pesquerías, es necesario fortalecer algunas acciones adicionales e implementar políticas públicas que favorezcan una actividad pesquera ordenada y responsable, con visión regional, entre otras las siguientes:

1. Fortalecer la inspección y vigilancia para proteger a quienes hacen las cosas bien y sancionar a quienes no sigan la ley. Frenar la pesca furtiva de totoaba y la pesca ilegal de curvina y otras especies es importante para mantener la salud de los recursos pesqueros y para evitar un regreso a la época del caos. Esto puede lograrse si se implementa un programa de monitoreo, control y vigilancia, en donde todas las instituciones de gobierno involucradas (Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y Secretaría de Marina) y las comunidades participen de manera integral, con flujos de información rápidos y eficientes.

2. No incrementar el número de permisos de pesca para no dañar la capacidad biológica del recurso. La curvina, como cualquier otro recurso pesquero, no es infinita. Para garantizar que todos los años haya suficiente pescado para capturar, es necesario limitar y respetar el número de embarcaciones que puedan tener acceso a ese recurso y frenar el paso a quienes no tengan permiso.

3. Desarrollar políticas orientadas a incrementar el valor y la importancia de la pesca ordenada y responsable. Si los recursos públicos disponibles —en su momento destinados a las compensaciones— se alinean con objetivos de profesionalizar el sector e incrementar el valor de los productos del mar, se podrían mantener más empleos en la pesca. Acciones como fortalecer los programas de monitoreo comunitario, invertir en tecnología y capacitación para que todas las comunidades puedan tener acceso en tiempo real sobre capturas y precios de venta para tener mayor competitividad en el merca- do, así como en proyectos que incrementen el valor agregado, podrían mantener la vocación pesquera con mayor inteligencia comercial.

4. Asegurar que sólo el producto legal llegue al mercado mediante sistemas de trazabilidad y regular la documentación y comercialización de la producción. La comercialización apócrifa de productos pesqueros es una fuerte amenaza a la sustentabilidad y a las comunidades que pescan legalmente. Con sistemas de trazabilidad y normativas más eficientes que permitieran saber de dónde viene el producto que llega a nuestras mesas, sería más fácil apoyar a quienes hacen las cosas bien y combatir el problema desde la demanda, fomentando la compra y el consumo de productos legales.

5. Tomar decisiones usando la mejor información científica disponible. La pesca se beneficia de un manejo adaptativo, el cual debe ser diseña- do conjuntando el conocimiento científico y multidisciplinario con la participación de los pescadores. Esto impulsaría el desarrollo de la región y proveería mayor resiliencia a las comunidades, de cara a desafíos ambientales como el cambio climático.14

Confianza, voluntad y participación, claves para salir de la tormenta

Ante la situación actual, el gobierno federal tiene la oportunidad de corregir el rumbo de administraciones pasadas y trabajar junto con las comunidades, para recuperar su confianza y buscar las mejores so-luciones para mantener la vocación pesquera de la región, garantizar alimento de calidad para los mexicanos y proteger la extraordinaria diversidad marina de México. Para lograrlo, un primer paso en el corto plazo consiste en instalar mesas de diálogo entre comunidades, autoridades, científicos y sociedad

civil para, más adelante, establecer órganos y mecanismos que propicien una participación efectiva y constante en la toma de decisiones.

En la pesquería de curvina, el establecimiento de un Comité Consultivo Regional de Manejo —un órgano participativo y eficaz de gobernanza— ha sido fundamental para que autoridades, pescadores, comercializadores, científicos y la sociedad civil discutamos sobre las necesidades y los problemas de la pesquería y encontremos soluciones en con- junto. Esto nos ha permitido trabajar en la generación de relaciones fuertes y honestas que fomentan el respeto a los acuerdos alcanzados. Esta labor re- quiere, ante todo, voluntad por parte de todos los involucrados: el gobierno debe abrir el diálogo hacia las comunidades e incluirlas en la búsqueda de soluciones; las comunidades deben trabajar en el marco de las regulaciones, para cambiar aquellas que no funcionen de acuerdo con sus necesidades.

Al mismo tiempo, es necesario reforzar medidas de inspección y vigilancia efectivas que protejan a quienes hacen las cosas bien, cierren el paso a cualquier actividad ilegal en mar y tierra, y ayuden a garantizar que los acuerdos y las soluciones sean cumplidos. Asegurar que sólo el producto legal sea el que llegue al mercado y sancionar a los infractores es un tema estratégico para recuperar el orden y la gobernabilidad en toda la región.

El Alto Golfo de California es una región fuerte y ha podido mantenerse a flote pese a la tormenta por la que atraviesa. Lograr salir de ella será uno de los retos de conservación y desarrollo regional más grandes de la presente administración. No obstante, ya existe un camino andado, experiencias exitosas y lecciones aprendidas que pueden ayudar a encontrar la salida. Lo importante será recordar que no puede haber un medio ambiente sano sin comunidades prósperas y responsables. Transformar la actividad pesquera hacia la sustentabilidad puede ayudar a encontrar ese balance. La clave para salir de una tormenta es mantener el norte y la esperanza. EP

1 Conapesca, 2018, “La pesca, de gran relevancia en producción de alimentos, generación de empleos y desarrollo regional”, 23 de septiembre de 2018, en gob.mx.

2 INAH, 2013, “Descubren 8 sitios arqueológicos en desierto de Colorado”, 27 de mayo de 2013, en inah.gob.mx.

3 Semarnat, 2019, “El Gobierno de México pondrá en marcha Pro- grama Integral para la Sustentabilidad Pesquera en el Alto Golfo de California”, 27 de enero de 2019, en gob.mx.

4 UNESCO, 2005, “Islands and Protected Areas of the Gulf of California”, en whc.unesco.org.

5 NOM-059-SEMARNAT-2010, “Protección ambiental-Especies nativas de México de flora y fauna silvestres-Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio-Lista de especies en riesgo”.

6 Méndez, Ernesto, 2019, “Detectan 28 kilos de totoaba en aeropuerto de Chihuahua”, en Excélsior, 18 de abril de 2019, en excelsior.com.mx.

7 Elephant Action League, 2018, “Operation Fake Gold. The totoaba supply chain, from Mexico’s totoaba cartels to Chi- na’s totoaba maw wholesalers. An illegal trade killing the vaquita”.

8 Cirva, 2019. Eleventh Meeting of the Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA-11) Southwest Fisheries Science Center.

9 Elephant Action League, op. cit.

10 Ortuño, Gonzalo, 2019, “Gobierno federal canceló apoyos a pescadores; en riesgo la veda y rescate de la vaquita”, en Animal Político, 14 de marzo de 2019, en animalpolitico.com.

11 Semarnat, op. cit.

12 Erisman, Brad, et al., 2015, “A Comparison of Fishing Activi-ties between Two Coastal Communities Within a Biosphere Reserve in the Upper Gulf of California”, en Fisheries Research 164, pp. 254-265.

13 Environmental Defense Fund México, 2016, “Resultados económicos de la temporada de curvina golfina en el Alto Golfo de California, 2016. El Zanjón, Golfo de Santa Clara y San Felipe”, en mexico.edf.org.

14 Kritzer, J. P., et al., 2019, “Responsive harvest control rules provide inherent resilience to adverse eff ects of climate change and scientific uncertainty”, en ICES Journal of Marine Science fsz038, en edf.org.

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Dulce Olivia 71,
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