El océano nos está hablando y La Paz está lista para responder
Columna institucional | A partir de la escala de la One Ocean Expedition en La Paz, el director ejecutivo del CAAI expone el potencial de la acuacultura regenerativa como vía para fortalecer la salud oceánica, el desarrollo local y la cooperación entre ciencia, comunidad y sector productivo.
Columna institucional | A partir de la escala de la One Ocean Expedition en La Paz, el director ejecutivo del CAAI expone el potencial de la acuacultura regenerativa como vía para fortalecer la salud oceánica, el desarrollo local y la cooperación entre ciencia, comunidad y sector productivo.
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Hace unas semanas, algo extraordinario ocurrió en La Paz: la llegada de la One Ocean Expedition, una embarcación histórica que navega alrededor del mundo para promover la salud de los océanos a través de la educación y la ciencia. Esta escala no se limitó a la visita del velero noruego Statsraad Lehmkuhl, sino que representó un punto de encuentro entre mundos que rara vez coinciden al mismo tiempo y en un mismo lugar.
Este viaje, traído de San Diego a La Paz por Innovaciones Alumbra —un grupo de organizaciones comprometidas en catalizar modelos económicos que restauren la naturaleza—, reunió a investigadores, emprendedores, productores pesqueros, representantes de organismos internacionales, estudiantes, autoridades gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, líderes empresariales y miembros de la comunidad. Todos unidos por un objetivo común: proteger el océano y construir un futuro en el que el desarrollo y la salud de los ecosistemas avancen de la mano.
Las conversaciones que tuvieron lugar durante esta escala no fueron únicamente teóricas; también fueron profundamente prácticas. Hablamos de soluciones reales, en particular de una que está cobrando impulso a nivel global: la acuacultura regenerativa.
A diferencia de los modelos extractivos del pasado, la acuacultura regenerativa no solo produce alimentos, sino que mejora la salud del océano. Cultivos como los ostiones, las algas y otros organismos filtradores pueden limpiar el agua, capturar carbono, fomentar la biodiversidad y, al mismo tiempo, generar ingresos dignos, estabilidad productiva y oportunidades para las comunidades costeras.
Baja California Sur ha demostrado históricamente la factibilidad y viabilidad de la acuacultura regenerativa. Empresas como Santomar han producido especies como totoaba y huachinango en la región, mientras que Sol Azul ha cultivado y llevado ostiones al mercado durante varias décadas. Estos esfuerzos muestran que estas prácticas pueden escalar en la región con la capacidad técnica, la inversión y la ejecución productiva y comercial adecuadas.
Para regiones como el Golfo de California, esto representa una oportunidad histórica para mejorar la salud de los ecosistemas, fortalecer la seguridad alimentaria regional, crear empleos y reducir la presión sobre las pesquerías silvestres. México, y en particular Baja California Sur, tiene el potencial de convertirse en un referente global de soluciones oceánicas basadas en la naturaleza.
Como parte de la visita de la One Ocean Expedition se llevaron a cabo numerosas conversaciones en torno a la acuacultura regenerativa, comenzando con el panel “Acuacultura (re)generativa: “Escalando la innovación para la restauración de ecosistemas y el crecimiento sostenible”.
Este panel, moderado por Ana Gabriela Trasviña, Gerente de Investigación y Desarrollo Aplicado del Centro de Acuacultura Aplicada e Innovación (CAAI), reunió a especialistas como Carlos Reyes, Director de la División de Ostiones de Santomar; el Dr. Víctor Manuel Vidal, Director General del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS); el Dr. Antonio Aguera García, investigador del Instituto de Investigación Marina (IMR); y Marcelo Armenta, Subsecretario de Pesca y Acuacultura Sustentable del gobierno de Baja California Sur. El diálogo abordó los avances necesarios para restaurar los ecosistemas marinos, la importancia de escalar modelos de acuacultura que fortalezcan la seguridad alimentaria y generen crecimiento económico, así como las oportunidades de cooperación bilateral para acelerar prácticas regenerativas en el Golfo de California.
Posteriormente, se presentó el Centro de Acuacultura Aplicada e Innovación (CAAI), iniciativa que forma parte de Innovaciones Alumbra, diseñada para impulsar proyectos reales, medibles y transformadores en cinco frentes:
Investigación aplicada, para desarrollar conocimiento útil y transferible que apoye a los productores y a los ecosistemas.
Emprendimiento e innovación, para incubar ideas, acompañar a empresas emergentes y acelerar proyectos que respondan a desafíos reales del territorio.
Formación y fortalecimiento de capacidades, para desarrollar habilidades locales y abrir caminos para nuevas generaciones de mujeres y hombres comprometidos con el océano.
Nuevos modelos de negocio, para escalar soluciones validadas cuyo impacto pueda replicarse en otras regiones.
Salud oceánica, pilar central de nuestro trabajo y eje de nuestros programas e impacto.
Este momento nos encuentra en el lugar correcto, en el momento preciso. Nuestro objetivo no es operar desde fuera, sino construir junto con la comunidad: escuchar, aprender y sumar esfuerzos con quienes han dedicado años a la protección del océano.
Durante este lanzamiento se firmaron los dos primeros convenios de colaboración del CAAI: con IMIPAS y con el Tecnológico de Monterrey. El propósito de estas alianzas es desarrollar proyectos de investigación aplicada, promover el emprendimiento, la innovación, el desarrollo tecnológico y programas de formación para la fuerza laboral del futuro en la acuacultura.
¿Por qué hacerlo en La Paz? Porque aquí convergen el conocimiento científico, la tradición marítima, la infraestructura, el talento joven, un rico capital natural y, sobre todo, una comunidad profundamente vinculada al mar. Aquí, las ideas globales pueden convertirse en acción local. Y desde aquí, México puede inspirar al mundo.
Más allá de las reuniones y las fotografías, la expedición dejó algo mucho más valioso: una visión compartida de futuro. La sensación de que estamos frente a una ventana de oportunidad que no podemos darnos el lujo de desaprovechar. La colaboración no es un lujo, es el único camino posible.
Hoy, la ciencia, el sector privado, la comunidad y las y los jóvenes tienen una oportunidad única para trabajar juntos y hacer de Baja California Sur un modelo vivo de cómo podemos producir alimentos, restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y honrar al océano.
El océano nos está hablando. Nos recuerda que dependemos de él más de lo que imaginamos. La buena noticia es que aquí, en La Paz, hemos comenzado a escuchar y a construir respuestas. EP
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