Monday, 22 December 2014
Artículos relacionados
Poesía como cura del alma
Blog | Palimpsestos | Antonio Santiago Juárez | 24.02.2012 | 1 Comentario

AntonioSantiago

Hace algún tiempo dije a un amigo que me gustaría creer en Dios. Su existencia me ahorraría muchos problemas. Este respondió: “para creer, me basta con mirar a mi alrededor”.

Gastón Bachelard abordó la poesía observando lo primigenio de su milagro. En la Poética del espacio (1957) y en la Poética de la Ensoñación (1960), se le vislumbra como a una voz perteneciente a todos que en su canto nos transforma. Pienso que además puede curarnos.

En Bachelard la defensa de la creación poética comparte la naturaleza existencial que mi amigo hacía de la presencia del creador: no hace falta sino vivir el poema para entenderlo como algo más que un artefacto de la vanidad, o el simple producto de un recuerdo. Tal creación hace eco inmediato en el ser de quien lee o escucha el poema, de quien al musitar cada una de sus formas se baña en sus palabras como en un bautismo.

Gastón Bachelard rechaza los psicologismos que intentan explicar las imágenes poéticas recurriendo al pasado del artista. “El poeta no me confiere los antecedentes de su imagen y sin embargo, esta arraiga enseguida en mí”. Al acrecentar conciencia y ser del lector, la frase poética nos remite a la cuestión de si un alma puede salvarse a través de la poesía. En un mundo de energías volcadas al crecimiento material ¿qué puede hacer la poesía por el hombre?

La voz poética tiene como resultado en el sujeto atento el incremento inmediato de su individualidad. Bachelard defenderá que aquello comunicado de un sujeto a otro es el conjunto de las ensoñaciones de la infancia, y al hablar de ellas debo subrayar un adjetivo: se trata de ensoñaciones de intimidad. ¿Y qué es la intimidad sino el intento de separarnos del colectivo para forjarnos una personalidad distinta entre quienes nos rodean?

Toda ensoñación tiene como origen el espacio feliz. Cuando Bachelard se dispone a examinar las imágenes de tal espacio, lo hace a partir de cuestionarse cómo las cámaras desaparecidas de nuestra infancia se constituyen en moradas para un pasado inolvidable, espacios a partir de los cuales encontramos un principio de integración psicológica: “en los poemas, tal vez más que en los recuerdos, llegamos al fondo poético del espacio de la casa. En esas condiciones, si nos preguntaran cuál es su beneficio más precioso, diríamos: la casa alberga el ensueño, protege al soñador, nos permite soñar en paz”. “ Siempre, en nuestros sueños, la casa es una gran cuna”.

De acuerdo a Bachelard debemos decir de los espacios de nuestra infancia lo suficiente para ponernos en situación onírica, a partir de lo cual nuestras palabras contendrán algunas sonoridades auténticas, voz lejana de nosotros mismos a ser vislumbrada al fondo de la memoria de quienes la escuchan. Entonces, cuando es un poeta quien habla, el alma del lector resuena, conoce esa resonancia: “tiene sentido decir, en el plano de una filosofía de la literatura y de la poesía, que se escribe un cuarto, se lee un cuarto, se lee una casa. Así, a las primeras palabras, a la primera abertura poética, el lector que lee un cuarto, suspende la lectura y empieza a pensar en alguna antigua morada”. La casa natal es más que un cuerpo de vivienda, es un cuerpo de sueño y de imágenes que dan al hombre razones o ilusiones de estabilidad, sin las cuales nos veríamos expuestos al terror antropocósmico.

Pero si la poesía tiene su bastión en la casa de la infancia, esto no puede deberse sino a que en ella el poeta se ha defendido de las ruedas realidades, se ha forjado sujeto, refugio en donde el niño conduce su ensueño de intimidad, lugar en el cual puede ser, crearse en individuo distinto a los adultos.

Y es aquí donde la pregunta ¿qué puede hacer la poesía por el hombre? cobra sentido pleno. En el marco del diálogo constante entre Bachelard y el psicoanálisis, la cuestión no es ociosa. Después de todo, la ciencia desarrollada por Freud tiene como misión liberar un alma enferma, dependiente de los deseos de otros. Pero más allá del sujeto, la humanidad misma permanece insuficientemente individualizada. Necesitar del reconocimiento y de la servidumbre ajena para la propia dicha es el principal síntoma de la enfermedad del colectivo, agravada por el empuje materialista y del consumo.

La imagen poética escuchada (porque nunca es inventada por el poeta; quien la escucha, la vislumbra) tiene entonces la naturaleza de una revelación: creación primigenia y libre de todo lo pasado. Es cierto que se alimenta de la infancia, pero no puede identificarse con la misma. La poesía es algo más.

Se trata de la voz que nos ha impulsado a todos a construirnos un hogar, una individualidad, un deseo. Si tales imágenes nos revelan algo importante, es porque en la lucha por fraguarnos personas hemos seguido los imperativos de esa voz que también habla al poeta. Imagen conocida en la infancia –porque los niños conocen la verdad– para la cual, en su presente inefable, no existen deudas por cubrir: se trata de un nuevo comienzo. Si vivir la poesía es una toma de conciencia, debe existir una voz detrás de la poesía.

La poesía brinda al hombre el entendimiento de su condición: cada quién es un nosotros respetuoso, y las vivencias de los poetas, al repercutir el alma y transformarla, iluminan el camino recorrido por otros para concebir entre la vida y la muerte, la vivencia del disfrute y el regocijo de la existencia; la visión del placer y del dolor, del sacrificio pagado por ser, y la reconciliación ante la muerte. Y aún más allá: si tal como señala Bachelard, la imaginación poética es el factor de imprudencia que nos aleja de las pesadas estabilidades, la poesía elevada a categoría de enseñanza colectiva es el medio para lograr escuchar la voz tras del poeta, origen del sentido que regala a cada uno un lugar distinto, la voz que gobierna aquella isla en la que hombres y mujeres son libres. Reencantamiento del mundo y lugar en el que habita el “No Yo mío que me permite ser feliz, liberado de la función de lo real”.

Una respuesta para “Poesía como cura del alma
  1. Régulo León Arteta dice:

    Estimado Antonio Santiago estoy trabajando sobre la relación Impunidad-sobre regulación del manejo forestal comunitario y el cambio climático. Obviamente la terca realidad choca con nuestro padecimiento de diarrea legislativa y me gustaría compartir análisis históricos y llegar a una propuesta funcional.

  2. […] Toda ensoñación tiene como origen el espacio feliz. Cuando Bachelard se dispone a examinar las imágenes de tal espacio, lo hace a partir de cuestionarse cómo las cámaras desaparecidas de nuestra infancia se constituyen en moradas para un pasado inolvidable, espacios a partir de los cuales encontramos un principio de integración psicológica: “en los poemas, tal vez más que en los recuerdos, llegamos al fondo poético del espacio de la casa. En esas condiciones, si nos preguntaran cuál es su beneficio más precioso, diríamos: la casa alberga el ensueño, protege al soñador, nos permite soñar en paz”. “ Siempre, en nuestros sueños, la casa es una gran cuna”. Antonio Santiago […]

Dejar un comentario



Velatorio
Este texto estará disponible en el transcurso del mes. Por favor, visite el sumario general o el sumario del suplemento de Cultura regularmente. Los títulos subrayados indican que el artículo completo ya está disponible. Suscríbase a Este País y reciba la versión impresa cada mes a la puerta de su casa o cómprela con su […]
Poemas
Este texto estará disponible en el transcurso del mes. Por favor, visite el sumario general o el sumario del suplemento de Cultura regularmente. Los títulos subrayados indican que el artículo completo ya está disponible. Suscríbase a Este País y reciba la versión impresa cada mes a la puerta de su casa o cómprela con su […]
¡No quiero que me recuerden!
Luis Villoro Toranzo
Este texto estará disponible en el transcurso del mes. Por favor, visite el sumario general o el sumario del suplemento de Cultura regularmente. Los títulos subrayados indican que el artículo completo ya está disponible. Suscríbase a Este País y reciba la versión impresa cada mes a la puerta de su casa o cómprela con su […]
Por una inteligencia no pesimista
Una milenaria tradición intelectual encarnada en un género de hombres taciturnos se ha arrogado la posesión de la inteligencia: en esas cabezas, sabiduría y pesimismo se confunden. Sin embargo —plantea el autor—, una breve revisión de la facultad de la inteligencia podría inclinar la lucidez del lado de la alegría.  B. Metafísico estáis. R. Es […]
Caminos lingüísticos de ida y de regreso:
Novelas en maya, libanas en español
Escribir novelas en mixe, obras de teatro en tepehua, poemas en tepehuano son rutas posibles en el campo de los encuentros interculturales, posibilita experimentar lenguas en los géneros literarios de otra tradición cultural. Más allá de los gustos personales estoy a favor y me interesa el resultado de estos encuentros, las implicaciones que acarrea, las […]
Más leídos
Más comentados
Los grandes problemas actuales de México (42.948)
...

La distribución del ingreso en México (15.616)
...

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (14.061)
...

¿Por qué es un problema la lectura? (9.110)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Planes a futuro. (Cuento radiofónico) (5.919)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

1
Foro de Indicadores
Adjudicación directa: ¿excepción que se vuelve norma?
Eduardo Bohórquez y Rafael García Aceves

Debates que concluyen antes de iniciarse
El proceso legislativo reciente y sus números

Eduardo Bohórquez y Javier Berain

Factofilia: Programas sociales y pobreza, ¿existe relación?
Eduardo Bohórquez y Paola Palacios

Migración de México a Estados Unidos, ¿un éxodo en reversa?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Donar no es deducir, donar es invertir. Las donaciones en el marco de la reforma fiscal
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Impuestos, gasto público y confianza, ¿una relación improbable?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Los titanes mundiales del petróleo y el gas
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La pobreza en perspectiva histórica ¿Veinte años no son nada?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La firme marcha de la desigualdad
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia. 2015: hacia una nueva agenda global de desarrollo
Roberto Castellanos y Eduardo Bohórquez

¿Qué medimos en la lucha contra el hambre?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Bicicletas, autos eléctricos y oficinas-hotel. El verdadero umbral del siglo XXI
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Parquímetros y franeleros: de cómo diez pesitos se convierten en tres mil millones de pesos
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Una radiografía de la desigualdad en México
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Más allá de la partícula divina
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos