Sunday, 21 December 2014
Artículos relacionados
La importancia de señalar. Ni un paso atrás
Blog | Norteando | Patrick Corcoran | 21.02.2012 | 0 Comentarios

PatrickCorcoran

Si uno quisiera ponerle un lema a la filosofía anticriminal de Felipe Calderón, uno muy apto sería, “Ni un paso para atrás.”

Es decir, aplicar toda la fuerza de la ley contra todo enemigo identificado en todo momento, siempre adelante a toda maquina. El mismo Calderón ha pronunciado esas palabras en varias ocasiones. Y los que no están de acuerdo, los que piden una estrategia robusta pero a la vez matizada, reciben una burla presidencial.

Pero eso de no tomar ni un paso para atrás no se vale en las circunstancias actuales, porque México no Stalingrado, los narcos no son los Nazis, y el mismo Calderón no es Stalin. (Y por cada uno de los tres, podemos todos darle gracias a Dios.) Los últimos cinco años en México demuestran de sobra que intentar  atacar a todos los grupos criminales sin una lógica sistemática, comprensiva, y perceptible, como si el enemigo fuera un ejercito coherente y coordinado, es una receta para el fracaso. Con unos 500,000 personas que comen gracias al narco, según Sedena, no hay forma de que un gobierno pueda atrapar a todos. Así que el lema presidencial, y más aún la filosofía que lo impulsa, tiene que cambiar.

El objetivo, pues, no es eliminar el trasiego de drogas ni mucho menos la criminalidad, que es imposible, sino minimizar los daños. La minimización de daños tiene muchísimos aspectos y aplicaciones, pero a mi parecer, dos ideas son fundamentales: el gobierno tiene que dirigir una concentración de recursos hacia las actividades y los grupos más dañinos, y tiene que señalar a éstos mismos por qué lo está haciendo.

Supongamos que el siguiente gobierno anunciara que sus dos prioridades criminales serán las masacres y la extorsión. A partir del 1o de diciembre, gracias a este cambio, cualquier grupo que lleve a cabo masacres o que extorsione a los negocios lícitos va a enfrentar una división especializada del PGR, que cuenta con un staff más entrenado, con más herramientas de investigación, y con más controles de confianza. Una división, pues, capaz de provocar temor en los criminales. (La creación de un grupo así de efectivo es también un reto mayor, pero eso es un asunto para otro día.)

Lógicamente, los grupos criminales no reaccionarían a este cambio de prioridades presidenciales de un día a otro. Las redes de extorsión seguirían intactas el dos de diciembre, y los episodios de masacres tampoco desaparecerían de la noche a la mañana. Pero si el primer masacre de más que, por decir una cifra, cinco personas resultara en el rápido desmantelamiento del grupo responsable, y si los narcos que trabajan también en la extorsión tuvieran que lidiar con una mayor persecución gubernamental que los que no, entonces el efecto de los arrestos se multiplicaría. Gracias a la imposición de un nuevo incentivo, como estrategia de sobrevivencia, los mismos sicarios evitarían masacres y los extorsionistas buscarían trabajo en otro ámbito criminal.

Al mismo tiempo, dirigir una  mayor cantidad de recursos hacia solamente dos actividades criminales (y pueden ser otras las prioridades, nada más pongo estos dos como ejemplo) implica quitar recursos de la investigación de los demás crímenes. Eso es inevitable; un plan así tiene un costo. Pero quitar recursos de, por ejemplo, la investigación del fraude en el sector financiero —cosa que podría causar un incremento en este crimen— para frenar los masacres es un costo que yo estaría dispuesto a pagar.

El pequeño plan de arriba es nada más uno de muchísimos; analistas desde Mark Kleiman hasta Alejandro Hope (cuyo blog  Plata o Plomo es un tesoro de ideas para manipular los incentivos criminales) han derrochado palabras sobre como incorporar el uso de incentivos en la estrategia mexicana contra el crimen organizado. Hay varias maneras para introducir una dinámica más pacífica entre los criminales y el gobierno, pero en todo caso, las señales de éste último tienen que ser claros, y tienen que ser respaldadas por acciones concretas.

En ciertas ocasiones, los gobiernos de México y Estados Unidos sí han reaccionado a provocaciones criminales con una concentración de fuerzas y una respuesta contundente. El problema es que estas acciones han sido esporádicas e improvisadas, cuando para funcionar, tienen que ser sistemáticas y absolutas. El caso de Torreón es instructiva: en tres ocasiones en 2010 —la primera en enero, y luego en mayo, y otra vez en julio— grupos armados abrieron fuego contra un grupo de jóvenes disfrutando una noche de antro. El blanco en estos casos no se encontraba entre el montón de los muertos; la elección de los bares se debían a los dueños, quienes tenían presuntos vínculos con los Zetas. En efecto, este grupo de matones buscó sembrar pánico y mandar algún tipo de mensaje a sus enemigos a través de docenas de inocentes acribillados.

Aunque no haya tenido que ver con Al Qaeda ni fundamentalismo islámico, los ataques alcanzaron cualquier definición de terrorismo, que es el crimen que más debería preocupar a un gobierno. Sin embargo, la reacción de la administración en los dos casos iniciales fue casi nula; de hecho, los masacres de El Ferrie y Las Juanas sucedieron durante un retiro paulatino de fuerzas federales de la ciudad, lo cual no se frenó a pesar de estos hechos sanguinarios. Fue hasta el ataque del Italia Inn, en que murieron 17 personas y que provocó más atención de los medios —tanto los nacionales como los del extranjero— que el gobierno de Calderón por fin empezó a enfocarse más en Torreón.

Pero la respuesta no fue producto del grado de la provocación, porque habían sucedido dos ataques iguales sin que le importara mucho al gobierno federal, así que el mensaje hacia los criminales fue lo siguiente: bajo ciertas circunstancia, sí puedes matar muchas personas inocentes sin incurrir la ira del gobierno federal.

Igualmente, cualquier criminal en 2011 vio que las fosas clandestinas provocó una respuesta gubernamental bastante fuerte en San Fernando, pero las mismas en Durango no lograron prender focos rojos en Los Pinos. No es clara, ni para los criminales ni para el público general, precisamente que lógica guía estas acciones del gobierno, y por lo mismo, se desvanece el efecto multiplicador de haber castigado algunos de los responsables. Entonces, ¿existe un incentivo para que los criminales eviten las fosas masivas? Me parece que no.

Finalmente, el analista que más importa es el que vive en Los Pinos, junto con sus subordinados directos. Y no parece que a éstos les interesa distinguir entre las diferentes variedades de crimen organizado. Prefieren hablar de nunca dar un paso para atrás. Eso puede sonar bonito, pero tal terqueza hace imposible que el país dé pasos para adelante también.

Dejar un comentario



Reforma migratoria de Barack Obama
La reforma migratoria que anunció Barack Obama hace dos semanas fue una decisión fácil, una verdadera no-brainer, como dicen en Washington. Según anunció en su discurso del 20 de noviembre, el gobierno de Obama ya no deportará a los padres de ciudadanos o residentes legales, siempre y cuando tengan al menos cinco años viviendo en […]
Ante la inseguridad, reclamar cambios
Entrevista con Adolfo Pérez Esquivel
El Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, 1931), visitó la Ciudad de México recientemente para dar la conferencia magistral en la Cátedra Abuelas de Plaza de Mayo de la Universidad del Claustro de Sor Juana. A lo largo de su vida, el activista político ha sido presidente del Consejo Honorario […]
Los nuevos hacendados de México
Resulta que el mejor papel de villana que le ha tocado a la Gaviota es, nada menos, que el de Angélica Rivera, la primera dama. Sobran razones para estar indignados y enfadados con su explicación de su casita en Las Lomas. La más importante es que no dijo nada para esclarecer el conflicto básico en […]
El resultado de las elecciones en Estados Unidos
Las últimas elecciones de la época obamista ya se llevaron a cabo, no le fueron favorables al presidente. El entorno político se ha complicado mucho para los demócratas, ya que cedieron control del Senado a sus adversarios republicanos. Desde 2010 no tienen una mayoría en la Cámara Baja, así que la totalidad del Congreso está […]
No basta con capturar a los capos
México está pasando por un periodo interesante, y contradictorio, en la seguridad pública. En las últimas semanas, las fuerzas federales han capturado a dos de las mayores referencias del narco mexicano: Héctor Beltrán Leyva y Vicente Carrillo Fuentes. Dichas detenciones efectivamente acaban con dos de las familias criminales de más resonancia de los últimos 25 […]
Más leídos
Más comentados
Los grandes problemas actuales de México (42.938)
...

La distribución del ingreso en México (15.601)
...

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (14.053)
...

¿Por qué es un problema la lectura? (9.100)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Planes a futuro. (Cuento radiofónico) (5.851)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

1
Foro de Indicadores
Adjudicación directa: ¿excepción que se vuelve norma?
Eduardo Bohórquez y Rafael García Aceves

Debates que concluyen antes de iniciarse
El proceso legislativo reciente y sus números

Eduardo Bohórquez y Javier Berain

Factofilia: Programas sociales y pobreza, ¿existe relación?
Eduardo Bohórquez y Paola Palacios

Migración de México a Estados Unidos, ¿un éxodo en reversa?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Donar no es deducir, donar es invertir. Las donaciones en el marco de la reforma fiscal
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Impuestos, gasto público y confianza, ¿una relación improbable?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Los titanes mundiales del petróleo y el gas
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La pobreza en perspectiva histórica ¿Veinte años no son nada?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La firme marcha de la desigualdad
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia. 2015: hacia una nueva agenda global de desarrollo
Roberto Castellanos y Eduardo Bohórquez

¿Qué medimos en la lucha contra el hambre?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Bicicletas, autos eléctricos y oficinas-hotel. El verdadero umbral del siglo XXI
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Parquímetros y franeleros: de cómo diez pesitos se convierten en tres mil millones de pesos
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Una radiografía de la desigualdad en México
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Más allá de la partícula divina
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos