Domingo, 23 Noviembre 2014
Artículos relacionados
Los héroes inútiles y la guerra contra la marihuana
Blog | Opinión | Ricardo Iglesias Flores | 30.10.2009 | 1 Comentario

En los últimos tres años se cuentan por miles (más de 15 mil) los muertos que ha dejado como saldo la llamada “Guerra contra las Drogas”;  por centenas han caído militares, policías federales, estatales y municipales al igual que políticos de todos los niveles, desde procuradores hasta generales, pasando por comandantes, agentes, jefes de grupo supuestamente encargados de combatir a los traficantes, pero de ese gran total nada sabemos de los propios narcotraficantes y sus víctimas, al igual que de los inocentes que cayeron por las conocidas “balas perdidas”.

Según cifras de la Procuraduría General de la República (PGR), de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), de las campañas publicitarias de la Presidencia de la República, de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de todo aquel que aborda este tema; nadie puede responder  ¿cuántos de los difuntos estaban directamente vinculados con el narcotráfico?, ¿cuántos de los más de 85 mil detenidos por las autoridades han sido liberados porque no les pudieron probar nada? o como sucede generalmente; torpemente integraron un expediente tan mediocre que no soportó la más mínima revisión jurídica y para fuera todos los detenidos. Más aún, ¿cuántos de los muertos han sido verdaderamente víctimas del crimen organizado, del narcotráfico, de la delincuencia común o ejecuciones políticas?. No deja de sorprendernos que a nadie le preocupe o le haya preocupado que con la “solvencia moral” que caracteriza a nuestras autoridades de seguridad pública más de 90% de los fallecidos en esta mal llamada guerra, ninguna de las averiguaciones tenga consignaciones o se haya determinado quiénes fueron los ejecutores.

¿UNA GUERRA PARA GANAR QUÉ O DEFENDER A QUIÉN?

Una guerra desde los principios de la humanidad es el procedimiento más drástico para obtener de manera pronta (o no tanto), algún tipo de beneficio que no se puede lograr por procedimientos regulares, sean éstos diplomáticos, mercantiles o cualquier otro tipo de acuerdo pacífico.

Durante el último siglo todas las guerras se han distinguido por su carácter económico  (la ideología sólo sirve de disfraz teórico o pretexto “humanitario” para desvanecer o aminorar la avaricia feroz que las provocó), y los casos de Irak, Irán, Afganistán, Israel, Cachemira, Osetia, Congo, Sudán, los Balcanes, involucran el dominio de yacimientos de petróleo, zonas geopolíticas estratégicas, agua, gas, tendidos de oleoductos y gasoductos donde quien los controle, puede controlar Europa, diamantes, minerales estratégicos ( el caso del coltán en Congo merece capitulo aparte), zonas agrícolas altamente productivas, en fin; detrás de toda guerra hay siempre un gran negocio, por eso no es de extrañar que las grandes potencias económicas no tengan mayor interés en detenerlas, pues las ganancias que de ahí se derivan constituyen una fuente de riqueza sin paralelo para sus economías sin pasar por el pesado filtro jurídico que implicaría adueñarse de esas riquezas de manera regular cumpliendo convenios y reglamentos internacionales en la materia.

Ahora bien, en el caso de México y su mal llamada “guerra contra el narcotráfico” ¿qué es lo que pretendemos obtener en caso de ganarla?, cosa que todavía está por verse. Según el gobierno norteamericano y las autoridades judiciales mexicanas los recursos que genera el tráfico de drogas oscila entre los 20 y los 40 mil millones de dólares, incorpora en sus operaciones a más de cien mil personas, controla a las policías del norte de la frontera norte de México y sur de los Estados Unidos, controla más del 20% de las superficies cultivables del país, y a las autoridades de cuando menos 10 estados de la república, su capacidad corruptora o de intimidación prácticamente le garantiza inmunidad en  ambos lados de la frontera y en México es donde se concentra toda la capacidad corruptora y asesina del narco donde existen cárteles y bandas “plenamente” identificadas, mientras que en Estados Unidos no se han identificado hasta la fecha organizaciones de crimen organizado ni vínculos con la mafia norteamericana.

En Estados Unidos, el principal consumidor de drogas en el mundo, el problema de la distribución, consumo y venta es más un problema de orden callejero, promovido por pandillas y bandas de extranjeros (latinos primordialmente) que han corrompido a algunas autoridades del sur del país y que gracias a la corrupción característica de México ese es un problema generado fuera del territorio yanqui.

Sin embargo, la realidad norteamericana es muy otra a la que nos han querido presentar desde hace décadas. Para empezar, las propias autoridades norteamericanas han comenzado a hacer del conocimiento público no sólo la falta de recursos asignados para perseguir y combatir a los narcotraficantes, sino que ya reconocen que buena parte de la frontera sur sirve como sistema de almacenamiento de drogas: “Según datos del Informe 2009 del Área de Alta Intensidad de Tráfico de Drogas (HIDTA por sus siglas en inglés) la ciudad de Los Ángeles, California, encabeza la producción y el transporte, al tiempo que es uno de los centros más grandes de distribución de drogas ilícitas en los Estados Unidos”. “De esta región se suministran narcóticos a los estados de Georgia, Illinois, Ohio, Colorado, Nevada, Tennessee, Florida, Nueva York, Nebraska, Utah, Washington, Missouri, Oklahoma y Washington D.C. Igual suerte que Los Ángeles,  han corrido las ciudades de El Paso, Houston y Dallas en Texas como Phoenix en Arizona.  (1)

FRACASO MONUMENTAL

A pesar de que México ha estado distrayendo recursos de todo tipo y personal de todas las áreas al igual que sacrificando la tranquilidad y la seguridad de un sinfín de ciudades y municipios, los resultados en ambos lados de la frontera han sido tan catastróficos,  que no merecen otro adjetivo que el de fracaso monumental; “En los últimos cinco años, el porcentaje de los cargamentos detectados en los puentes internacionales de El Paso, Texas, aumentó considerablemente; 68% en marihuana, 7% en cocaína, 237% en metanfetaminas y 14% en heroína”(2). En el caso de México “el consumo de drogas ilegales y médicas no prescritas entre la población de 12 a 65 años en los últimos cinco años aumentó de 5% a 5.7% sobre todo en la región sur y centro del país”. “El consumo de cocaína en el mismo periodo se duplicó al pasar de 1.2% a 2.4%, debido al cambio de rutas del mercado de drogas y al reforzamiento de la vigilancia en las fronteras, que propician un incremento de disponibilidad de sustancias al interior”(3).

Es decir; lejos de estar protegiendo a nuestra población del contacto con las drogas, el consumo se ha incrementado por existir mayor disponibilidad de ellas dentro del territorio nacional. Lo que nos faltaba, agregar a nuestros problemas y carencias la creciente adicción de nuestra población a las drogas. Los resultados son nefastos para nuestro país.  Y todo por estar cuidando la llegada de estos venenos a los gringos. ¿Encuentra usted la lógica de esta guerra?.

Sé perfectamente que algo hay que hacer, pero ¡enviciar a un pueblo lleno de carencias y privaciones!. ¿O es que acaso esto también deberá ser considerado como “daño colateral, con miras a una “armonía” social futura sin drogas?

Evidencias del manejo político, de la simulación y de corrupción a ambos lados de la frontera, están más que documentados por las propias autoridades de Estados Unidos incluidos el propio FBI y las otras agencias de inteligencia y seguridad nacional de ese país. El problema es que todos estos aspavientos y la abusiva difusión sobre detenciones, capturas, decomisos, encarcelamientos, asesinatos, contratación de agentes, operaciones encubiertas, acusaciones entre corporaciones y autoridades de ambos países lejos de resolver o aminorar el problema, lo han encarecido a grado tal, que como se señala en infinidad de artículos y reportes periodísticos; la gente prefiere callar o no denunciar a cambio de mantener su tranquilidad personal o familiar(4).

¿MARIHUANA MEDICINAL?

Pese a todo lo expuesto y con los costos sociales, económicos y de seguridad publica y nacional que todo ello implica, la conclusión a la que podemos llegar dista mucho de ser agradable o satisfactoria, al menos para los familiares de miles y miles de deudos de los fallecidos o de los adictos que viven esclavizados de ese comercio; “La droga (marihuana) ya ha dado el primer paso para su legalización” (5).

Sí, así tal y como lo leyó. A partir del 20 de octubre el Fiscal General de los Estados Unidos, “Eric H. Holder Jr, instruyó a los oficiales federales para evitar perseguir casos que involucren a pacientes consumidores de marihuana con usos medicinales”, “lo que se ha interpretado como un primer paso hacia la legalización de la droga”(6).

El anuncio del gobierno señala “que en los 14 estados donde existen recursos legales para el uso medicinal de la marihuana, los oficiales federales deberán enfocarse sólo en aquellos casos de alto nivel de tráfico, lavadores de dinero o de personas que usen las leyes estatales como fachada”. Así, los agentes sólo deberán enfilar sus baterías en la persecución del crimen violento y en la venta drogas ilícitas a niños (los demás no importan). Eso sin considerar que desde 2001 la Asociación Medica Americana (American Medical Association) se opuso abiertamente al uso de la marihuana con propósitos supuestamente medicinales y que la Ley de Substancias Controladas (Controlled Substances Act, que tiene más de 30 años en vigor) sigue considerando a la cannabis como una de las drogas altamente restringidas por el gobierno.

Sin embargo, ya se han iniciado los cabildeos en el Congreso para aprobar las iniciativas donde también se considera la posibilidad de utilizar la cocaína para los mismos usos. Las acciones son encabezadas por el senador por Illinois (del mismo estado de Obama) Richard J. Durbin, quien manifestó que ya cuenta con la intención de voto de varios colegas republicanos para facilitar la aprobación del proyecto de ley (7).

Así pues, los miles de muertos, los miles de adictos, los miles de víctimas de abusos por parte de padres y familiares viciosos pasarán a engrosar una lista de héroes inútiles que sólo sirvieron de pretexto para el florecimiento, crecimiento y legalización de un multimillonario negocio que nos acompañará por varias décadas o siglos. ¿No sería mejor dejar que los norteamericanos lidien con sus problemas y sus viciosos y nosotros nos dedicásemos a alimentar y educar a nuestros niños y jóvenes, sacarlos de la miseria en que viven por millones y encauzar nuestros esfuerzos en beneficio de las próximas generaciones?.  Seguir como vamos equivaldría a mantenernos en la vesania más profunda anunciada por Einstein quien señaló “ La verdadera locura consiste en esperar que haciendo las cosas de la misma forma nos den resultados diferentes”.

1.- Hernández Evangelina, Alvarado Ignacio “Ciudades de E.U. son bodegas  de drogas” El Universal 21 de octubre de 2009

2.- Ibid

3.- Córdova Villalobos José Antonio, Comunicado de Prensa No 360 Secretaría de Salud, 16 de octubre de 2009

4.- Alvarado Ignacio, “La Negación del Narco en El Paso”. El Universal 22 de octubre de 2009

5.- Johnson Carrie, “U.S. eases stance on medical marijuana” The Washington Post, 20 de octubre 2009

6.- Ibid

7.- Ibid

Ricardo Iglesias Flores

Una respuesta para “Los héroes inútiles y la guerra contra la marihuana”
  1. Lorena dice:

    A mi me parece que esta guerra ha sido un fracaso no porque la naturaleza de ésta carezca de sentido, sino porque quienes la están ejecutando no tienen la menor idea de lo que están haciendo, ni mucho menos a quién se están enfrentando, de pronto la arrogancia de los altos funcionarios comenzando por la del presidente hizo gala en uno de los problemas más graves y recalcitrantes del país, se creyeron superiores e intocables, digamos que un día se levantaron y haciendo alución a su compadre Vicente Fox y sus 15 minutos, dijeron: “vamos a acabar con el narcotráfico, si, mañana los encarcelamos a todos” y posteriormente un “salud” chocando copas de champagne, o una cosa por el estilo, así de ridícula, así de estúpida. Los resultados son evidentes y esta guerra que lo único que ha hecho es gastar cantidades exorbitantes, resultó ser utilizada solamente como campaña para las elecciones, y sobra decir que son tan torpes que nisiquiera para eso les sirvió, porque perdieron todo,es una tristeza, una pena, pero estamos en estas manos estamos, y que Dios nos ampare. Excelente artículo. Felicidades

Dejar un comentario



Más leídos
Más comentados
Los grandes problemas actuales de México (31.309)
...

La distribución del ingreso en México (12.175)
...

Jóvenes que no estudian ni trabajan: ¿Cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿qué hacer?1 (9.561)
...

¿Por qué es un problema la lectura? (6.595)
Desarrollar el gusto por la lectura no es cuestión meramente de voluntad individual. El interés por los libros aparece sólo en ciertas circunstancias.

Perfil demográfico de México (3.478)
...

Presunto culpable: ¿Por qué nuestro sistema de justicia condena inocentes de forma rutinaria?
Bas­tan­te han es­cri­to y di­cho ter­ce­ros so­bre Pre­sun­to cul­pa­ble....

Los grandes problemas actuales de México
Se dice que el país está sobrediagnosticado, pero en plenas campañas y ante...

I7P5N: la fórmula
Homenaje al ipn con motivo de su 75 aniversario, este ensayo es también una...

China – EUA. ¿Nuevo escenario bipolar?
No hace mucho que regresé de viaje del continente asiático, con el propósito...

La sofocracia y la política científica
Con el cambio de Gobierno, se han escuchado voces que proponen la creación...

1
Foro de Indicadores
Adjudicación directa: ¿excepción que se vuelve norma?
Eduardo Bohórquez y Rafael García Aceves

Debates que concluyen antes de iniciarse
El proceso legislativo reciente y sus números

Eduardo Bohórquez y Javier Berain

Factofilia: Programas sociales y pobreza, ¿existe relación?
Eduardo Bohórquez y Paola Palacios

Migración de México a Estados Unidos, ¿un éxodo en reversa?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Donar no es deducir, donar es invertir. Las donaciones en el marco de la reforma fiscal
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Impuestos, gasto público y confianza, ¿una relación improbable?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Los titanes mundiales del petróleo y el gas
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La pobreza en perspectiva histórica ¿Veinte años no son nada?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

La firme marcha de la desigualdad
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia. 2015: hacia una nueva agenda global de desarrollo
Roberto Castellanos y Eduardo Bohórquez

¿Qué medimos en la lucha contra el hambre?
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Bicicletas, autos eléctricos y oficinas-hotel. El verdadero umbral del siglo XXI
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Parquímetros y franeleros: de cómo diez pesitos se convierten en tres mil millones de pesos
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Una radiografía de la desigualdad en México
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos

Factofilia: Más allá de la partícula divina
Eduardo Bohórquez y Roberto Castellanos